sábado, 7 de abril de 2012

UNA DERECHA QUE SE TORCIÓ

18 febrerodel 2012

Por Arnold Piedra y Piero Gálvez
La ejecución de medidas económicas desequilibrantes, el uso de “sicarios mediáticos”, la desconfianza de los sectores populares, son algunos de los problemas actuales que muestra la derecha peruana, la cual debería transmitir una imagen  más eficiente que en el futuro pueda ganarse la confianza de los peruanos.
La derecha siempre ha estado presente en gran parte de nuestra historia republicana, debido a que todos los gobiernos democráticos pertenecieron a este segmento del espectro politico; sin embargo, el país ha vivido diversas etapas, en las cuales se dieron las condiciones necesarias para un despegue económico, situaciones que no fueron bien aprovechadas por los gobernantes de turno, que no supieron emprender al Perú hacia una verdadera transformación, nación que pese a tener cerca de dos siglos de vida independiente sigue perteneciente al tercer mundo.
De ahí surge una irónica contradicción: si la derecha política teóricamente está ligada a la economía capitalista, liberal, de libre mercado, etc., y ha triunfado en muchos países que ahora son del primer mundo, ¿por qué no ocurrió lo mismo en el Perú? Se trataría entonces de una ineficiencia de este sector político, que a la larga terminó desencadenando grandes problemas sociales. Esto revela que nuestra derecha atraviesa por una situación grave que deja mucho para analizar.  
La derecha es lejana al ciudadano de a pie
Nuestra derecha actual muestra como problemática grave, la falta de confianza por parte de la mayoría de la población peruana, y es que basta con estar atentos a los contenidos de los medios de comunicación social para ver los frecuentes ataques de desprestigio contra el segmento politico de oposición, la izquierda, lo cual ha sido muy notorio durante la última campaña electoral y en el tema de agenda de estas semanas: la revocatoria hacia Susana Villarán.
Esta desconfianza se demostró mediante las derrotas electorales de los partidos derechistas, tanto en las Elecciones Municipales de Lima en el 2010 como en las presidenciales del año pasado. A pesar de que estas agrupaciones contaron con un gran apoyo mediático, el descontento de los sectores más pobres del país, víctimas de la desigualdad económica, pudo más, optando por los candidatos izquierdistas a la hora de votar en las urnas. 
Estos factores indican que nuestra derecha se encuentra aun muy distante de la mayoría de peruanos, pues mientras no exista un gobierno que sea capaz de desarrollar políticas efectivas de inclusión social, que contribuyan con una mejor distribución de la riqueza, sus representantes podrían seguir siendo víctimas de fracasos electorales bastante inesperados.
Ámbitos en los que desenvuelve la derecha
Según el especialista en temas políticos, Gorki Tapia, la derecha se puede dividir en tres: la derecha política, la derecha económica y la derecha ideológica. Aunque los tres sean distintas caras de lo mismo, la distinción la hace en base a las actividades que realizan para proteger cada uno de estos ámbitos.
La derecha ideológica está impregnada, por ejemplo, en los contenidos de los medios masivos, que refuerzan las ideas promotoras del status quo. La derecha económica defiende los intereses de esta, manifestada en la minería, la industria petrolera, los TLC’s, entre otras.
La derecha política se encuentra dividida entre las versiones moderadas, llámese el PPC o Perú Posible, que defienden los intereses de los suyos, pero que a su vez muestran cierta sensibilidad por los intereses del pueblo. Al extremo está lo que Juan Carlos Tafur bautizó como la Derecha Bruta y Achorada (DBA).
La DBA
Augusto Álvarez Rodrich la define como “una coalición en la que participan, entre otros, periodistas corruptos, empresarios mafiosos y políticos pendejos, a los que no les fue bien en las últimas elecciones”.
Si le colocamos nombres propios, Álvarez Rodrich se debe referir claramente a Aldo Mariátegui, un deplorable “profesional” que maneja el diario Correo. Es el ejemplo más notorio. Los empresarios serían los mineros, que velan por sus intereses sin importarle medio ambiente ni sostenibilidad alguna, al mismo estilo de nuestros primeros colonizadores; y los políticos, tienen como protagonistas estelares a los fujimoristas, así como algunas personalidades de mérito propio, como Rafael Rey.
En palabras de Gorki Tapia, para que la derecha se pueda acercar a la población, “debe ser menos derecha”.

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