Siempre me ha intrigado la izquierda
peruana. Parece una feria adonde todos quieren entrar, o un manicomio en
donde cada quien padece su propio trastorno pero usa más o menos el
mismo discurso y mantiene las mismas actitudes. En estos tiempos ocurre
algo muy extraño en nuestra sociedad. Muchos se declaran de izquierda.
Más aún, jamás he escuchado a nadie decir que no sea de izquierda.
¡Todos son de izquierda! Nuestra izquierda va desde el cándido chef
Gastón Acurio hasta el genocida Abimael Guzmán. Esto me tiene
confundido, intrigado. La verdad ya no sé qué diablos significa ser de
izquierda en el Perú. Así que me he hecho una especie de guía que
podemos llamar “GUÍA PARA UBICARSE EN LA IZQUIERDA PERUANA”. Empieza por
una clasificación básica.
a) La izquierda romántica y cojuda.-
También conocida como la izquierda nerd. Está repleta de jóvenes y
adultos inmaduros. Son quienes creen que si sienten pena por los pobres,
eso los hace de izquierda; si tienen pena por el planeta o el medio
ambiente entonces eso los hace de izquierda. Si están a favor de la
justicia y los derechos, y creen que la política debe ser ayudar a los
más pobres, entonces definitivamente sienten que son de izquierda. En
realidad a ellos no les gusta ni les interesa la política pero son de
izquierda. Son amantes de la nueva trova y de los simbolismos idiotas
como las chalinas de nosecuántos metros y las lavadas de banderas. Creen
que pueden resolver el problema del hambre en el mundo con un
concierto, una bicicleteada y un slogan. Les encanta marchar con sus
polos especialmente diseñados para la ocasión de la protesta, o visten
polos con la imagen del Che como si fuera un souvenir de la Era del
Hielo. Son pacifistas inocentones que creen en el arrepentimiento de los
terroristas. Están convencidos de que Jesucristo fue de izquierda y que
el Evangelio es una doctrina de izquierda. Reenvían powerpoints con
frases lindas acompañadas de música melosa y vistas de paisajes bellos.
b) La izquierda caviar y snob.-
Conocidos también como la izquierda capitalista porque son los que se
hacen ricos hablando y escribiendo por los pobres. Son los consabidos
pobretólogos que hacen grandes negocios con las ONGs en defensa de los
pobres, del ambiente y de los DDHH. Creen que la izquierda es una pose
intelectual que les otorga caché y los convierte en “progresistas”.
Conocidos también como “progres”, están en contra de cualquier sombra y
gesto de “discriminación” y viven atentos a todo acto sospechoso para
montar una telenovela de varios días en sus medios. Son limeños
blanquiñosos que conocen la sierra solo por turismo pero escriben libros
enteros acerca de lo cholo y de la marginación. Apoyan todas las causas
que signifiquen odio al sistema. Pituquitos, hijitos e hijitas de papá o
de mamá, niños bien, estudiantes cumplidores de muy buenos colegios y
casi todos profesionales de buena universidad con posgrado en los EEUU,
ricachones intelectualoides con sentimientos de culpa y traumas
sociales, tratan de expiar sus pecados mediante la prédica progre y el
activismo social a través de artículos en sus columnas. Hay una buena
cantidad de gays en este sector y, por supuesto, apoyan a los GLBT, que
también son de izquierda. En general los caviares son de gustos finos y
de buena vida, habitúes de los cafés más fichos de Lima. Aparecen
siempre firmando cuanto manifiesto haya a favor de alguna causa justa,
aunque sea en contra del Estado peruano; pero están permanentemente
dispuestos a ofrecerse como ministros. Mientras tanto, adoptan el papel
de tribunos, dueños de la conciencia social del país desde la comodidad
de su oficina, escritorio, buffete o buró. Fueron los primeros en
meterse al Facebook y al Twitter, y algunos son consumados blogueros o
tuitean obsesivamente. Pese a su discurso filantrópico carecen de
escrúpulos a la hora de montar grandes negociados como el de la CVR.
c) La izquierda ignorante y placera.-
Estos ni siquiera saben a qué lado está la izquierda. Socialmente son
la contracara de los caviares. Pertenecen a una sufrida clase media,
emergente y rencorososa, y se han creído todos los cuentos de los
agitadores. Creen que el hecho de ser trabajadores asalariados los hace
seres explotados y, por ende, de izquierda, y que para ejercer su
derecho al reclamo tienen que someterse a las consignas de la izquierda
radical. Son el público objetivo de los predicadores de la izquierda
ideológica de folletín. Desconfían de los caviares porque no los
entienden ni los leen. Prefieren creerle a los agitadores sociales que
los llenan de consignas y mentiras, guiándolos por el camino de la
subversión que ellos siguen inocentemente. Sueñan con llegar a la
política mediante la acción sindical. Su manera de hacerse notar es
apelando a la agitación social violenta. Conciben que su única
posibilidad de reivindicación es la lucha callejera y cuanto más
violenta mejor. Son pendencieros, manipuladores, oportunistas y
corruptos, saltimbanquis, tránsfugas, mataperros y trepadores, capaces
de cualquier fechoría cojuda por ganarse alguito. A falta de argumentos y
de versación intelectual, prefieren las acciones directas. Se manejan a
base de consignas, clichés y fórmulas conceptuales que les sirven como
todo sustento de raciocinio. Desconocen prácticamente todos los campos
de la política pero se meten en todo manteniéndose bajo las sombras de
una retórica confusa, útil para disfrazarse de expertos ante la plebe.
Si pueden se rodean de asesores baratos.
d) La izquierda intelectual.-
Escasos, muy escasos. Víctimas de su época. Educados en la escuela
marxista, dominante en todas las ciencias sociales durante el siglo XX.
Preocupados por explicar la realidad nacional desde la perspectiva del
materialismo histórico, la mayoría de ellos cayó en la tentación de
apegarse al simplismo de las fórmulas marxistas, propias de la Era
Industrial del siglo XIX, cuando el Perú nunca tuvo una Era Industrial.
Se han pasado la vida entera escribiendo estudios de la realidad
nacional financiados por ONGs internacionales. Ocultan el deseo
recóndito de llegar a ser los herederos de la gloria de Mariátegui.
Concibieron el escenario político nacional como si se tratara de una
novela de Ian Flemming, manejada por los oscuros intereses de un Poder
Mundial, cuyos torcidos y caprichosos designios son los únicos causantes
de la situación de pobreza y postergación de los indios, y del Perú en
general. Con esta tesis alimentaron a través de sus libros y teorías el
ambiente académico. Sirvieron como referentes para algunos gobiernos,
especialmente el de Velasco Alvarado, y para toda la generación de
izquierda de los 70 y 80 incluyendo Sendero Luminoso. Hoy se mantienen
calladitos, pero de cuando en cuando aparecen con sus pergaminos
desenrollados para dictar cátedra, como cuando intentaron servir de
asesores a Ollanta Humala o cuando escriben algún artículo que resalta
como el medallón de la abuela en el fondo del baúl.
e) La izquierda delirante.-
Verdadero excremento humano. Dementes alienados con la ideología
marxista, creyentes y practicantes de la “religión política marxista”.
Alucinados que no conciben más realidad que la que leen en sus textos
doctrinarios. Dispuestos a matar y morir para imponer su credo marxista.
Carecen de valores y están cargados de odio de clase. Repiten como
loros sus doctrinas políticas que memorizan como una oración. Se
organizan en agrupaciones semiclandestinas que conservan un rígido
esquema, incluyendo a veces uniformes, consignas, himnos y rituales
donde predomina un abominable color rojo burdel. Consideran que todos
los demás están equivocados, que son pecadores, infieles y dignos de
castigo y merecedores de la muerte. En su empeño por conseguir el
pensamiento marxista más puro, llegan a dividirse en facciones
incontables, acusándose mutuamente de revisionistas o desviacionistas.
Detestan la inversión extranjera y la empresa privada. Están en contra
del progreso. Anhelan una sociedad agrícola primaria similar a la Edad
de Piedra.
f) La izquierda asolapada.-
Extremistas fracasados, arrepentidos y frustrados, que hoy viven
disfrazados de defensores de algo. Son oenegientos, derechohumanistas,
ambientalistas y otros ismos de moda. Sobrevivientes del terremoto
político de la izquierda mundial, luego de la caída del Muro de Berlín, y
hoy camuflados en una nueva actividad aparentemente no política.
Ocultan su pasado como si fuera un tatuaje de la hoz y el martillo en
la palma de la mano donde reciben sus cheques. Algunos llegaron tarde a
la política y se quedaron con las ganas, pues el comunismo mundial se
derrumbó antes de que pudieran hacerse famosos. Hoy se consuelan
defendiendo a la dictadura cubana y simpatizando con todos los
extremistas mundiales como Noam Chokmsky y Naomi Klein. Difunden los
“ideales” bolivarianos de Hugo Chávez y su “Socialismo del siglo XXI”.
Han transformado el activismo político en activismo social, a través de
lo que llaman candorosamente “la sociedad civil”. Hacen política sin
caer en la política porque se disfrazan de académicos opinantes. Son
expertos en todo y consultados permanentemente por los medios. Su
emblema puede ser una flor, un planeta, un sol radiante. Sus
organizaciones tienen nombres de nido, como “mundo feliz”. Están
atentos a lo que ocurre con los presos por terrorismo y claman venganza
contra los militares y fujimoristas, pero siempre bajo la mascarada de
los derechos humanos.
g) La izquierda de museo.- Son
los sobrevivientes de la Era del Hielo socialista. Todavía insisten en
pregonar las bondades del comunismo o del socialismo y del marxismo, y
de toda esa tontería que la historia echó por el desagüe antes de
finalizar el siglo pasado. Se resisten a morir. Desde el basurero en que
la historia los ha depositado, siguen flameando sus banderas rojas y
gritando sus trilladas consignas con el puño en alto. No han aprendido
nada. En realidad nunca aprendieron nada porque siempre fueron marxistas
de folleto. Hoy pretenden reivindicar la memoria del Che y defienden la
fracasada revolución cubana.


Utilice esta guía para ubicar a cualquier
izquierdista que salga por ahí con sus escritos o consignas. La
cuestión es si la madurez y la inteligencia serán suficientes para
alejarnos de estas inclinaciones pasionales y desviaciones mentales, o
hará falta recurrir a conjuros. Creo que deberíamos exorcizar a la
sociedad peruana. Por lo menos vacune a sus hijos contra la fiebre de
estupidez izquierdista. Los libros pueden ser un buen antídoto, siempre
que no sean marxistas.
FUENTE:
http://lamula.pe/2012/02/26/guia-breve-para-ubicarse-en-la-izquierda-peruana/xileone
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