Jesús Ospina Salinas.
Rebelión. Miércoles 8 de febrero del 2012.
La
izquierda peruana ha entrado en su etapa de madurez, pues ahora no sólo
debemos escribir sobre los representantes de sectores conservadores,
llamados de derecha, sino también de los sectores de izquierda, quienes
han luchado toda su vida por un ideal, con aciertos y sus errores. Muchos de mi generación asumimos un compromiso con el
socialismo de JC Mariátegui, por el ejemplo que ellos nos dieron, y
siguen dando.
Por
consiguiente, tratar de ser objetivo en este momento, es poner todo el
esfuerzo en ver la realidad con el corazón y la razón en un tema: cómo
contribuir a dar continuidad al socialismo. Por ello, va la crítica al
proceso actual, con la perspectiva que nos enseñaron, contribuir a
despejar dudas –deslindar, la llamaron- y separar el grano de la paja. Y
va la propuesta con la intención de aportar a superar una coyuntura de
avances y reveses.
Hoy la izquierda marxista democrática está liderada por Sinesio López Jiménez (SLJ),
quien la ha puesto en una nueva fase: en el centro del debate político.
El logró que se unificaran diversos grupos tras la figura de Ollanta Humala (OH).
Su evaluación táctica fue apoyar un caudillo nacionalista de izquierda,
frente al vacío de otros liderazgos y partidos de izquierda. Análisis y
trabajo que fueron correctos, y que produjo congresistas de izquierda
marxista, y que además, por primera vez, ellos y ellas están
orgánicamente en el poder.
La izquierda marxista con el rostro de SLJ,
persiste en su sinceridad, honestidad, transparencia. Además, con cerca
40 años de militancia consecuente, SLJ se ha ganado un puesto político
en la izquierda. A falta de un líder carismático y de consenso, López asume con solvencia ese rol.
Es un vocero muy inteligente, maduro, centrado. Ha confesado, casi en
un estilo sacerdotal, lo ocurrido en el último año al interior de Gana Perú y tras el liderazgo de OH.
Pero SLJ,
que se luce en el diseño estratégico y táctico, no parece operar bien
en la coyuntura. Ésta la rebasa, sucumbe al mundo real, que él analiza
bien y comprende mejor. Al parecer, tampoco su liderazgo es sólido y contundente para movilizar tácticamente a huestes y capitanes. De lo contrario, la izquierda presente en el gobierno de OH, no hubiera permitido el triunfo del neo fujimorismo de Valdés, y hubieran mantenido a Lerner.
En ese sentido, la izquierda requiere de operadores políticos en la táctica, honestos, concertadores, equitativos. Y por ello la pelea de López, -“analista político”
como él mismo se define-, de sus amigos y compañeros, termina dándose
en la retaguardia o en la oposición. Y no en la vanguardia de la
historia, ni en el gobierno. Pues al no operar correctamente en la
táctica, en la coyuntura, en el ring, luego terminan peleando fuera del
cuadrilátero.
Por
ello, la izquierda, tras ser derrotada por Valdez, y tras la captura de
OH por la derecha (como bien analiza SLJ), se empeña en una nueva
táctica, recomponer fuerzas, ir –en realidad volver- a las trincheras,
pasar a la oposición, salir a las calles. Demuestra que tiene gimnasia
para eso y no tanto para ser gobierno y dirigir un país. Más habilidad
se tiene para la protesta que para conducir un país y moverse en la
política cotidiana, en el chantaje diario (SLJ dixit).
Y
todo ello a pesar del enorme esfuerzo del mismo López por abrir la
cancha de la gran política a los dirigentes de izquierda, que luego de Barrantes volvieron
a las cuevas, a las catacumbas y peleas de peso ligero. SLJ hizo entrar
a la izquierda a las grandes ligas. Fue un acierto táctico apoyar a OH.
Y es que en el instante se funde la historia. En las operaciones tácticas se resuelve la historia, a favor o en contra de los intereses que uno representa.
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Sinesio López Jiménez, Sociólogo, Maestro Universitario, Hombre de Izquierda democrática, asume la gran tarea histórica: La Unidad Política de la Izquierda Peruana. Nos sumamos a su valioso compromiso con la Democracia de Ciudadanos.
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Pero al parecer la izquierda aun no está preparada para resolver problemas tácticos de gobierno. Con SLJ
aprendió a resolver problemas ideológicos y entrar en la historia. Pero
no los coyunturales y políticos. Parecidos problemas tiene Susana
Villarán (alcaldesa de la Municipalidad de Lima), que tras apartarse de
puras posturas ideológicas (lo cual no significa dejar la ideología) se
abrió un espacio político, y entró en la historia política. Ahora
enfrenta las resistencias de la derecha, y tiene el reto de hacer
política.
El
problema de percepción de SLJ es que confunde, como él mismo dice, los
sueños con la realidad. SLJ ha escrito que OH debió abrir el “camino
democrático de la gran transformación”, impulsar “un conjunto de
reformas que acabaran con el capitalismo salvaje del neoliberalismo,
instalara un capitalismo democrático en una primera etapa y avanzara
luego hacia un desarrollo nacional inclusivo”.
Pero
era casi una realidad que si no se rodeaba a OH con militantes,
organizaciones, partidos de izquierda, y capaces de garantizarle que
todo eso era posible y realista, OH, hombre pragmático, caudillo, líder
personalista, se iría con quién le garantizara gobernabilidad y
estabilidad. Y claro, como OH fue capturado por la derecha, para SLJ se
acabaron esos “sueños”, como él mismo ha escrito.
Nada
de esto justifica el viraje de OH, y su alianza con sectores
fujimoristas y el gran capital, pero lo pone en una perspectiva un poco
más realista y objetiva. Y es que la izquierda no pudo capturar a OH. Y
por tanto perdió la disputa. Y, como en el fútbol, caballero nomás. Por
tanto la izquierda no puede decir que como OH no hizo lo que dijo que
iba a hacer –sabiendo que lo decía en un contexto de chantaje, como el
mismo SLJ reconoce que es la política y más las coyunturas electorales-
nos vamos a las trincheras.
He
allí el error táctico con miras estratégicas, como dirían los mayores.
No pues, eso no es hacer política. Lo correcto es evaluar que se
equivocaron en ir sin masas y sin organización a una disputa por el
poder con un líder nacionalista de izquierda sin bases, y sin
orientación socialista. Y presionado por una derecha con experiencia en
los vericuetos del poder, que allí se mueve como pez en el agua, y que
tiene enormes recursos para chantajear y coaccionar.
Así,
pues, no se puede pedir peras al olmo. Lo avanzado está bien, pero no
se podía más. OH no traicionó principios socialistas, porque nunca los
tuvo. Sí es inconsecuente con lo que propuso en la campaña, claro que
sí, pero hay que ver la coyuntura de ese cambio, la génesis de la
transformación de la Gran Transformación. Lo que OH hoy enfrenta son
propuestas políticas coyunturales que deben resolverse sí o sí. Quien lo
resuelve bien, gana.
El
mismo SLJ lo confirma cuando dice que OH “se resistió a ser capturado
en un primer momento, e intentó organizar un gobierno legítimo y viable
sobre la base del triunfo electoral de la segunda vuelta. Su voluntad
política no fue, sin embargo, muy vigorosa ni su imaginación muy fecunda
para movilizar y organizar el apoyo popular que lo sustentara, que le
permitiera cambiar la relación política de fuerzas y que bloqueara la
ofensiva de la derecha económica, política y mediática y los susurros de
sus asesores brasileros”.
Pero
qué hizo el sector de izquierda en esos momentos, he allí la
autocrítica que falta en el texto de SLJ. Cómo fecundar la imaginación
de OH, y organizar el apoyo popular para sustentarlo. O quizá faltó
mayor perspicacia para evaluar en su momento, que OH no tenía una
“voluntad vigorosa”, y que podía flaquear en cualquier momento. Otra
hipótesis es que OH evaluó que si seguía resistiéndose, sin tener un
sólido soporte y bases, podía perder todo, pues vendría una arremetida
feroz. ¿La experiencia de Susana Villarán?
Como
dice López, “pocos días antes de la toma de mando, (OH) cedió a las
presiones y cantos de sirena e invitó a Velarde y Castilla a que, en
representación de los grandes grupos económicos y financieros, siguieran
con la captura del Estado. Se organizó entonces el gobierno de
concertación integrado por Ollanta y sus amigos, la derecha económica y
la izquierda. Con la salida posterior de ésta del gobierno y con el
consiguiente fortalecimiento de la derecha económica y del entorno
militar, se crearon las condiciones políticas para pasar de la captura
del Estado a la captura de Ollanta”. Lúcido análisis, pero tardía
respuesta.
Como
justificación al hecho de que la derecha capturara a OH, pasando por
encima –o por el lado derecho- de la izquierda, SLJ aduce que “ello
significa que el sentido político de los acontecimientos y de los
programas no depende sólo del significado que le imprimen los actores
sino también del carácter del contexto (reformista o conservador) en el
que ellos operan”.
Para
quién no entendió agrega, “el contexto resignifica el sentido político
que los actores otorgan a sus acciones y a los programas. ¿En qué
momento la hoja de ruta comienza a perder su horizonte utópico y su filo
reformista? Mi hipótesis es que esa mutación comienza cuando el
presidente Ollanta, presionado por los poderosos grupos económicos y por
la derecha política y mediática e inducido por “los brasileros”, decide
cogobernar con los representantes (Velarde Y Castilla) del orden
neoliberal. En ese momento se introduce también lo que hoy se llama
falta de cohesión porque fuerzas extrañas a Gana-Perú comienzan a
cogobernar”.
Lo
escrito por SLJ es una observación aguda. Pero frente a esa coyuntura,
la izquierda debió organizar un cerco a OH, presionar democráticamente
con las bases, apoyar a Lerner y todo lo que hacía, apoyar a OH y crear
una coyuntura de diálogo y acuerdos con Gregorio Santos. Ese era el
momento de jugársela a todo por el todo. Convocar a la Mesa de
Concertación, Acuerdo Nacional, CGTP, etc. Nada de eso pasó. Se perdió.
Ahora
el texto es una brillante interpretación de lo ocurrido, que lo que
debe propiciar es una reconversión y profundo análisis de la izquierda
en el sentido que le faltan operadores políticos, y cómo ir conquistando
espacios de poder. Lección para los jóvenes izquierdistas. Toda la
izquierda que estuvo al costado de OH, y que tuvo poder en esos días, no
pudo cambiar el “carácter del contexto”. No fue sólo por la realidad,
sino por la falta de operadores políticos.
Aunque
no lo digan, los jóvenes de izquierda ven en esa coyuntura una falta de
capacidad de liderazgo táctico y de responsabilidad frente a lo
ocurrido. Para tener una mayor ascendencia, los dirigentes tienen que
tener los pies bien puestos sobre la tierra. La táctica requiere buenos
reflejos, agilidad para el cambio, destreza para los movimientos
rápidos. Además, un buen análisis de la situación concreta como lo hace
SLJ, talentoso asesor, que sin lugar a dudas es un lujo para la
izquierda.
¿Qué
hacer ahora? Evaluar el gran paso que se dio. De la lucha política
marginal a estar en el centro del poder. Recomponer las fuerzas, y
acumular a través de convocatorias para ser próximo gobierno. Crear
espacios democráticos y nuevos liderazgos. Escuchar la voz crítica de
las nuevas generaciones. La izquierda debería concentrarse en escuchar
justamente eso, críticas y cuestionamientos, y no loas y adulaciones de
oportunistas de última hora.
Debe
cuestionar lo que haya que hacerlo en el gobierno de OH. Dejar los
caudillismos, en eso SLJ debe seguir dando ejemplo, y promover y educar
nuevos líderes. La izquierda debe crear un nuevo escenario político, de
propuestas para el país. Tiene congresistas, y militantes en muchos
puestos en el gobierno. Tiene Lima y algunas regiones. Además de un
análisis más certero de la coyuntura.
El
gran frente que está convocando SLJ debe ser para la gobernabilidad,
seguir intentando la separación de OH del gran capital, -allí requiere
de aplicar la alta política- luchar ideológicamente contra MOVADEF,
imaginar un nuevo país, y entrar en las masas y sus intereses. La
izquierda sabe cómo hacerlo, le falta cintura política, más
desprendimiento, más solidaridad entre ellos. En
realidad a la izquierda le hace falta más socialismo en las venas, y no
sólo en las palabras, sobre todo en esta nueva etapa que le toca vivir.
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Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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