Vicente Otta R.
ENCUENTRO DE ZORROS
El 3 y 4 de abril del 2004, la Federación
Departamental del Cuzco promovió un encuentro de líderes emprendedores
del campo y la ciudad. Unos 60 dirigentes campesinos de la sierra
sur-central y sur andino (Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, puno y
Cuzco) que vienen realizando una valiosa experiencia de gestión
productiva, educativa y social en sus zonas de origen, presentaron sus
experiencias y recibieron a su vez la de tres importantes líderes
emprendedores: Máximo San Román (Ex. Vicepresidente de la República y
representante destacado de la industria panificadora), Diógenes Alva
(presidente del consorcio Gamarra) y Esteban Cabrera (uno de los
representantes del consorcio comercial Unicachi).
Los propios actores hicieron uso de la palabra y, desde su
diversa experiencia presentaron lo que había sido su largo, complejo y
sacrificado proceso de migración interna, que ha culminado con la
reconquista de la ciudad capital. Los tres líderes presentes son de
origen campesino andino-amazónico. Diógenes Alva de la actual región del
Marañón, Esteban cabrera Aymara- hablante de Puno y Máximo San Román
quechua-hablante del Cusco.
Diógenes Alva dijo entre otras cosas: “…Todos en Gamarra
fueron mis maestros, por eso yo digo que Gamarra no es solamente un
conglomerado de las pymes, sino también es una escuela, una
universidad, porque ahí se aprende. Muchas veces, la gente solo quiere
ir a ganar plata; uno tiene que entrar a aprender, no a ganar. No estar
mirando la hora, que yo entro a las 8, yo entro a las 10, no. Hay que
trabajar sin límites. El que quiere triunfar, el que quiere llegar lejos
tiene que trabajar así; porque cuando te pones límites, tu mismo te
estas perjudicando, no estas perjudicando a los demás. Nosotros los
provincianos que realmente queremos a nuestro país luchamos, sembramos,
labramos la tierra, nos levantamos a las 3, 4 de la mañana y a veces ni
dormimos…”En otro momento dice: “…Cuando me ponen de dirigente de Gamarra, nosotros hacemos la marcha de protesta contra la importación de la ropa usada, contra el contrabando, por primera vez se hace la marcha. Nadie se atrevía a hacerlo, ni la Sociedad de Industrias ni las grandes industrias porque le tenían miedo a Fujimori. Pero nosotros los cholos, no le tenemos miedo a nadie porque tenemos sangre india, y esa sangre siempre llevamos en nuestra vena…”
“… Por eso, acá nosotros no pensamos que el gobierno nos va a dar. No piensen ustedes que alguien les va dar, sino ustedes mismos únanse, hagan consorcios y trabajen la tierra, así van a tener mas frutos que pensando que alguien va a venir y los va a salvar…”
Máximo San Román, dijo lo siguiente: “…Yo soy de un pueblito pequeño, está en una laderita, no hay ni carros, se llama Llaucat y pertenece al distrito de Quispicanchis. Entonces, yo vengo de allí, esto es importante porque lo primero que tenemos que hacer es valorar nuestros orígenes, yo creo que allí está la clave del éxito personal que tenemos muchos ciudadanos que hemos venido a Lima…”
“…después, en Calca que es la cuna del desarrollo de nuestros antepasados, me permitió observar, criticar la labor de nuestros antepasados, de la gran civilización andina que termina con la civilización inca… Entonces, ahí empiezo a admirar a los que hacen los andenes, a los que hacen las escaleras para bajar de un andén a otro y hacen agricultura. Conozco Moray, que es un laboratorio de alta tecnología, de lo más avanzado del mundo, que nadie lo ha alcanzado; eso ha quedado trunco y deberíamos continuarlo nosotros…”
“…Vamos a ver la parte fundamental para mi. Qué cosa ha primado en el comportamiento, qué cosa ha primado desde chiquillo, en la universidad, como profesional, como técnico. Lo que ha primado es la decisión, la actitud, ser pro-activo, de mentalidad positiva, abierta. Decir sí podemos y saben qué, yo tengo el concepto, que deberíamos tener todos, que somos herederos de una gran cultura, de la cultura mas inteligente, más avanzada, mas hábil, mas ingeniosa del mundo. Nosotros tenemos en nuestra sangre, en nuestras genes, en nuestro llulla, esa habilidad…” “…Entonces, esa habilidad que tenemos yo la he querido despertar, la estoy intentando despertar, creo que eso ha sido fundamental porque en nuestra cultura las normas de comportamiento no han estado sustentados en la imposición del ama llulla, ama sua Ama q`ella, como nos han hecho creer, éstos eran aspectos de moral, como antivalores mas bien…Los preceptos fundamentales eran cuando menos siete, y tres valorativos, de crecimiento, de realización: el munay, el llachay y el ruhay. Revalorar estos preceptos sería para mi el punto de quiebre, como dicen ahora, esto sería el punto de reencuentro con nuestra cultura. Porque el allinta munay, dicen, engloba en una sola palabra todo lo que son los valores, la moral, el principio de integridad. No nos podemos dividir, no podemos servir a dos reyes al mismo tiempo. La moral como principio, el alto sentido de autoestima personal, la confianza en uno…la moral como principio básico, la integridad y el deseo de supe-ración. Nuestros antepasados, hace quinientos años ya lo tenían. El allinta llachay, el conocimiento. Todo lo que engloba conocimiento: aprende bien, aprende lo bueno, capacítate bien, prepárate para conocer el mundo…Y después vine el allinta ruhay, que es el hacer. Engloba todo lo que es el hacer. Lo que hagas hazlo bien, hazlo con amor, amor al trabajo, el amor al trabajo es fundamental, también el ahorro, que tiene que estar conectado al trabajo. No podemos trabajar por trabajar, como en nuestro Puno, en nuestra Huancavelica; en la mamacha Candelaria somos los mas grandes consumidores de cerveza…entonces nosotros confundimos el ahorro con el dispendio, nos sacamos la mugre todo el año, y para hacer el cargo de nuestro pueblo hasta nos empeñamos, ¿para qué?, para comerlo y chuparlo…”
“…Entonces verán, si nosotros rescatásemos estos principios y
también practicásemos el ama llulla, ama sua, ama q’ella, el país
sería diferente…”
Finalmente, Esteban Cabrera, uno de los representantes del consorcio comercial Unicachi dijo, entre otras cosas lo siguiente: “Yo sé que el curso de la historia nos dice que fuimos un país poderoso, los testimonios de la conquista nos dicen que aquí había un gran imperio, donde el hombre y la mujer beben y comen en utensilios de oro y plata. Que era un pueblo totalmente organizado donde había riqueza, donde no había pobreza, donde había cultura, donde había sentimiento nacional, donde había honradez. El ingeniero San Román nos ha hablado de siete principios que significaron el desarrollo del imperio incaico…Debemos tener la satisfacción de unirnos entre peruanos, entre campesinos, entre gente de esta raza cobriza que alguna vez colocamos a nuestro país, nuestro imperio, como uno de los ejemplos mas grandes del mundo…hoy ni el capitalismo ni el imperialismo pueden hacer lo que nuestros ancestros hicieron de ese Cusco querido…”
“…Desde el 50’ que se inicia la migración de los unicachinos, poco a poco nos hemos desarrollado, hasta que en los ochentas llegaron mas migrantes unicachinos, mas unidad hemos acumulado, una gran cantidad de gente entusiasta. Hemos procurado iniciar la unidad económica, que es la parte más difícil. El ingeniero San Román nos ha contado una elevada posición industrial personal; pero hacer lo mismo colectivamente, es mas difícil porque hay que unir criterios, hay que unir mentalidad, hay que ganarse la confianza, hay que tener identidad y disciplina propia, requisitos indispensables para poder hacer estos cauces sociales…Cuántos campesinos del Perú hoy miran con expectativa esta iniciativa de la gente de Unicachi…Vamos a pasar estos malos momentos, estamos en épocas cruciales, que pasen cinco, diez años, ahí va a reventar la capital hermanos. Hay voluntad de trabajo, hay honradez. Hasta la inteligencia tributaria se ha infiltrado en nuestras razones sociales para ver “qué hacen estos indios”. No saben que el indio trabaja 18 horas, trabajan hombres, mujeres y niños. Ellos saben del ahorro social y económico. La paloma llena su buche de grano en grano, así es el pobre, de centavo en centavo tiene que acumular sus recursos…Los elementos de Unicachi debemos ser ejemplos para demostrar que sí podemos manejar los mercados de la capital y por qué no, del Perú…
LOS MIGRANTES ANDINOS COMO FORJADORES DE IDENTIDAD Y CULTURA
Los discursos aquí presentados tienen como hecho fundamental el ser portadores de una cosmovisión andina, de una identidad que tiene su raíz en la cultura andina y se expresan en los elementos éticos, morales, y principios de la vida laboral y social, es decir, de factores claves para organizar la vida social y económica en su conjunto. A lo largo de las presentaciones se enfatiza y reitera, que la fuerza, la entereza, laboriosidad y sacrificio han sido alimentados por estos valores y principios: allinta munay, allinta yachay, allinta ruhay (en la versión de San Román). Que el sentirse herederos de un gran pueblo, de una gran historia ha sido fundamental para superar las barreras y obstáculos que la sociedad urbana criolla prejuiciosa y hostil les presentaba. El sentido de pertenencia a esta heredad supone motivo de orgullo y dignidad, pero también de compromiso. La persona que quiere ser fiel a esta tradición tiene que mostrar cualidades éticas y morales que lo hagan digno de ella, por consiguiente ser capaz de obtener logros y realizaciones en el plano laboral y social.
El espíritu indomable (Diógenes Alva, cuando dice que ellos organizaron la primera marcha contra el contrabando y la ropa usada, sin miedo a Fujimori); la tenacidad y pro-actividad que caracteriza al andino, según San Román, que les permite encarar desafíos y retos con buen animo y perseverancia; el alto sentido del trabajo y del ahorro (trabajamos 18 horas, hombres, mujeres y niños dice Esteban Cabrera), espíritu de sacrificio y planificación a largo plazo, además de los ya conocidos factores de las amplias y fuertes redes de parentesco y comunales, de la reciprocidad, etc., son todos principios rectores de la vida social y laboral que fueron fundamentales en la organización social andina y, que según estos líderes siguen vigentes y han jugado un rol decisivo en su itinerario vital, experiencias que han culminados con logros económicos y sociales exitosos.
Lo que intentamos puntualizar en el presente artículo es la importancia de la cultura andina como un factor gravitante en el desarrollo del Perú actual. Ante el debilitamiento creciente del estado, la reducida incidencia de la gran empresa nativa en el empleo y los ingresos, al igual que las transnacionales, es la micro, pequeña y mediana empresa la que se convertido en la fuente de las condiciones de reproducción de la gran mayoría de la sociedad peruana. Se estima que el 85% del empleo se genera en este sector. Por lo general, se le reconoce y valora como un fenómeno económico y social, en tanto su presencia es inocultable y su incidencia en la producción, empleo e ingreso no pueden ser desdeñados. Lo que generalmente se deja de lado son sus aspectos culturales, éticos y morales, y lo que ello significa como portador de identidad y espiritualidad.
Así, la radical transformación del panorama social y cultural, la legitimación del huayno, cumbia andina, la música chicha, la culinaria y vestimenta, que han adquirido ya presencia dominante en la sociedad peruana actual, son expresiones evidentes de la vigencia y capacidad transformadora de la cultura andina en las diversas manifestaciones de la vida social. Aun más, no es arbitrario sostener que la cohesión y organización básica del Perú actual tiene en la cultura andina su soporte fundamental. Esto es claramente perceptible si se sigue con atención la dinámica social y cultural de los conos de Lima y de las provincias. La presencia arrolladora de figuras de la música andina como Dina Paucar en la televisión, a través de una serie biográfica, no hacen sino corroborar la incidencia de estos representantes culturales en la formación de nuevos referentes sociales.
Reducir la activa presencia de millones peruanos de origen andino a simples entes económicos, una especie de “zombies “ de fuerza de trabajo bruta, despojada de espiritualidad y cultura, es la “trampa” que esconden los estudios e investigaciones sobre el mundo de la micro y pequeña empresa. Este tipo de interpretación aparece de modo descarnado en los trabajos de Hernando de Soto, en que se plantea que el problema de nuestra sociedad, y de este sector en particular, es en esencia una cuestión de legalidad y formalidad político-administrativa, cuya solución consiste en que el estado se modernice técnica y administrativamente, que gane eficacia y los incluya en la formalidad financiera, económica y social.
Si uno lee con cierta atención y amplitud el mensaje de estos destacados representantes de los millones de productores, aquí presentados, no podrá dejar de advertir que son los aspectos valorativos, espirituales y culturales los que aparecen como el soporte y motor de sus emprendimientos. Y que éstos configuran elementos constitutivos de primer orden en la formación y desarrollo de la identidad, en este caso de una identidad peruana moderna, contemporánea.
OTREDAD, PLURICULTURALIDAD E INTERCULTURALIDAD
No deja de llamar la atención la manera como las elites políticas e intelectuales abordan la presencia de los nuevos actores sociales andino-amazónicos. Su enfoque persiste en presentarlos como fenómenos folklóricos, que merecen estudiarse porque contienen cierto exotismo. Esta visión prejuiciosa y excluyente sigue prisionera de los códigos y modelos criollos euro-céntricos; no conciben que en la sociedad peruana actual puedan existir peruanos (que son la inmensa mayoría) que tienen estilos y formas de vida diferente a los establecidos por la tradición criolla, y que tengan igual validez y legitimidad como cualquier otro modelo de vida.
Conceptos de uso reciente en las ciencias sociales y la política, como otredad, interculturalidad, etc. son válidos y usados para abordar problemas de género, homosexualidad o en relación con las comunidades selváticas, esto es, en temas que las recomendaciones de organismos internaciones ponen en la agenda, pero no se tienen en cuenta al momento de abordar temas cruciales como los componentes socio-culturales del mestizaje y andinización del Perú actual. Entonces, el lugar de la enunciación, esto es, desde dónde y cómo se elaboran y reproducen las ideas y conocimientos válidos y legítimos (la ideología y cultura oficial) sigue siendo colonial, euro-céntrico particularmente, costeño-limeño. Se persiste en seguir mirando a nuestra sociedad con ojos europeos, occidentales. Y esto, no es una cuestión de postura ideo-política, en el sentido de que es atribuible a sectores conservadores o derechistas. Esto es igualmente válido para la intelectualidad de izquierda y progresista que se ha formado con los mismos códigos culturales que la derecha, es decir, la cultura criolla oligárquica que tiene continuidad desde la colonia y no ha sufrido una crítica transformadora radical a lo largo de todo el siglo XX, la misma que sigue vigente y operante en las elites intelectuales y políticas que elaboran y dictan la cultura oficial.
La hegemonía ideológica y cultural que mantiene la cultura criolla-oligárquica es el gran obstáculo para construir una nueva visión de país y un verdadero proyecto de renovación nacional, que algunos intelectuales y políticos progresistas han denominado refundar la República. Esta refundación implica en primer lugar la crítica radical, deslegitimación y derrota del pensamiento criollo-oligárquico que se expresa en una visión excluyente, prejuiciosa, tributaria y artificialmente europeizante. Mentalidad que tiene en la “criollada”, en “pepe el vivo” su expresión personificada, pues la filosofía del menor esfuerzo, de vivir del trabajo ajeno (del “zonzo”), la inescrupulosidad y ventaja, no son sino formas de conducta que traducen las formas de sobre vivencia del espíritu rentista y parasitario que caracterizaron la mentalidad de encomenderos y criollos republicanos que, en la explotación minera y latifundista, vivieron una vida muelle a costa del sudor y sangre de los indios, negros y coolies. La expresión acabada en política es la concepción patrimonialista del estado. El estado como una hacienda particular que sirve para el enriquecimiento y provecho personal. No como hacienda pública, como ente que sirve a toda la comunidad nacional.
Finalmente, Esteban Cabrera, uno de los representantes del consorcio comercial Unicachi dijo, entre otras cosas lo siguiente: “Yo sé que el curso de la historia nos dice que fuimos un país poderoso, los testimonios de la conquista nos dicen que aquí había un gran imperio, donde el hombre y la mujer beben y comen en utensilios de oro y plata. Que era un pueblo totalmente organizado donde había riqueza, donde no había pobreza, donde había cultura, donde había sentimiento nacional, donde había honradez. El ingeniero San Román nos ha hablado de siete principios que significaron el desarrollo del imperio incaico…Debemos tener la satisfacción de unirnos entre peruanos, entre campesinos, entre gente de esta raza cobriza que alguna vez colocamos a nuestro país, nuestro imperio, como uno de los ejemplos mas grandes del mundo…hoy ni el capitalismo ni el imperialismo pueden hacer lo que nuestros ancestros hicieron de ese Cusco querido…”
“…Desde el 50’ que se inicia la migración de los unicachinos, poco a poco nos hemos desarrollado, hasta que en los ochentas llegaron mas migrantes unicachinos, mas unidad hemos acumulado, una gran cantidad de gente entusiasta. Hemos procurado iniciar la unidad económica, que es la parte más difícil. El ingeniero San Román nos ha contado una elevada posición industrial personal; pero hacer lo mismo colectivamente, es mas difícil porque hay que unir criterios, hay que unir mentalidad, hay que ganarse la confianza, hay que tener identidad y disciplina propia, requisitos indispensables para poder hacer estos cauces sociales…Cuántos campesinos del Perú hoy miran con expectativa esta iniciativa de la gente de Unicachi…Vamos a pasar estos malos momentos, estamos en épocas cruciales, que pasen cinco, diez años, ahí va a reventar la capital hermanos. Hay voluntad de trabajo, hay honradez. Hasta la inteligencia tributaria se ha infiltrado en nuestras razones sociales para ver “qué hacen estos indios”. No saben que el indio trabaja 18 horas, trabajan hombres, mujeres y niños. Ellos saben del ahorro social y económico. La paloma llena su buche de grano en grano, así es el pobre, de centavo en centavo tiene que acumular sus recursos…Los elementos de Unicachi debemos ser ejemplos para demostrar que sí podemos manejar los mercados de la capital y por qué no, del Perú…
LOS MIGRANTES ANDINOS COMO FORJADORES DE IDENTIDAD Y CULTURA
Los discursos aquí presentados tienen como hecho fundamental el ser portadores de una cosmovisión andina, de una identidad que tiene su raíz en la cultura andina y se expresan en los elementos éticos, morales, y principios de la vida laboral y social, es decir, de factores claves para organizar la vida social y económica en su conjunto. A lo largo de las presentaciones se enfatiza y reitera, que la fuerza, la entereza, laboriosidad y sacrificio han sido alimentados por estos valores y principios: allinta munay, allinta yachay, allinta ruhay (en la versión de San Román). Que el sentirse herederos de un gran pueblo, de una gran historia ha sido fundamental para superar las barreras y obstáculos que la sociedad urbana criolla prejuiciosa y hostil les presentaba. El sentido de pertenencia a esta heredad supone motivo de orgullo y dignidad, pero también de compromiso. La persona que quiere ser fiel a esta tradición tiene que mostrar cualidades éticas y morales que lo hagan digno de ella, por consiguiente ser capaz de obtener logros y realizaciones en el plano laboral y social.
El espíritu indomable (Diógenes Alva, cuando dice que ellos organizaron la primera marcha contra el contrabando y la ropa usada, sin miedo a Fujimori); la tenacidad y pro-actividad que caracteriza al andino, según San Román, que les permite encarar desafíos y retos con buen animo y perseverancia; el alto sentido del trabajo y del ahorro (trabajamos 18 horas, hombres, mujeres y niños dice Esteban Cabrera), espíritu de sacrificio y planificación a largo plazo, además de los ya conocidos factores de las amplias y fuertes redes de parentesco y comunales, de la reciprocidad, etc., son todos principios rectores de la vida social y laboral que fueron fundamentales en la organización social andina y, que según estos líderes siguen vigentes y han jugado un rol decisivo en su itinerario vital, experiencias que han culminados con logros económicos y sociales exitosos.
Lo que intentamos puntualizar en el presente artículo es la importancia de la cultura andina como un factor gravitante en el desarrollo del Perú actual. Ante el debilitamiento creciente del estado, la reducida incidencia de la gran empresa nativa en el empleo y los ingresos, al igual que las transnacionales, es la micro, pequeña y mediana empresa la que se convertido en la fuente de las condiciones de reproducción de la gran mayoría de la sociedad peruana. Se estima que el 85% del empleo se genera en este sector. Por lo general, se le reconoce y valora como un fenómeno económico y social, en tanto su presencia es inocultable y su incidencia en la producción, empleo e ingreso no pueden ser desdeñados. Lo que generalmente se deja de lado son sus aspectos culturales, éticos y morales, y lo que ello significa como portador de identidad y espiritualidad.
Así, la radical transformación del panorama social y cultural, la legitimación del huayno, cumbia andina, la música chicha, la culinaria y vestimenta, que han adquirido ya presencia dominante en la sociedad peruana actual, son expresiones evidentes de la vigencia y capacidad transformadora de la cultura andina en las diversas manifestaciones de la vida social. Aun más, no es arbitrario sostener que la cohesión y organización básica del Perú actual tiene en la cultura andina su soporte fundamental. Esto es claramente perceptible si se sigue con atención la dinámica social y cultural de los conos de Lima y de las provincias. La presencia arrolladora de figuras de la música andina como Dina Paucar en la televisión, a través de una serie biográfica, no hacen sino corroborar la incidencia de estos representantes culturales en la formación de nuevos referentes sociales.
Reducir la activa presencia de millones peruanos de origen andino a simples entes económicos, una especie de “zombies “ de fuerza de trabajo bruta, despojada de espiritualidad y cultura, es la “trampa” que esconden los estudios e investigaciones sobre el mundo de la micro y pequeña empresa. Este tipo de interpretación aparece de modo descarnado en los trabajos de Hernando de Soto, en que se plantea que el problema de nuestra sociedad, y de este sector en particular, es en esencia una cuestión de legalidad y formalidad político-administrativa, cuya solución consiste en que el estado se modernice técnica y administrativamente, que gane eficacia y los incluya en la formalidad financiera, económica y social.
Si uno lee con cierta atención y amplitud el mensaje de estos destacados representantes de los millones de productores, aquí presentados, no podrá dejar de advertir que son los aspectos valorativos, espirituales y culturales los que aparecen como el soporte y motor de sus emprendimientos. Y que éstos configuran elementos constitutivos de primer orden en la formación y desarrollo de la identidad, en este caso de una identidad peruana moderna, contemporánea.
OTREDAD, PLURICULTURALIDAD E INTERCULTURALIDAD
No deja de llamar la atención la manera como las elites políticas e intelectuales abordan la presencia de los nuevos actores sociales andino-amazónicos. Su enfoque persiste en presentarlos como fenómenos folklóricos, que merecen estudiarse porque contienen cierto exotismo. Esta visión prejuiciosa y excluyente sigue prisionera de los códigos y modelos criollos euro-céntricos; no conciben que en la sociedad peruana actual puedan existir peruanos (que son la inmensa mayoría) que tienen estilos y formas de vida diferente a los establecidos por la tradición criolla, y que tengan igual validez y legitimidad como cualquier otro modelo de vida.
Conceptos de uso reciente en las ciencias sociales y la política, como otredad, interculturalidad, etc. son válidos y usados para abordar problemas de género, homosexualidad o en relación con las comunidades selváticas, esto es, en temas que las recomendaciones de organismos internaciones ponen en la agenda, pero no se tienen en cuenta al momento de abordar temas cruciales como los componentes socio-culturales del mestizaje y andinización del Perú actual. Entonces, el lugar de la enunciación, esto es, desde dónde y cómo se elaboran y reproducen las ideas y conocimientos válidos y legítimos (la ideología y cultura oficial) sigue siendo colonial, euro-céntrico particularmente, costeño-limeño. Se persiste en seguir mirando a nuestra sociedad con ojos europeos, occidentales. Y esto, no es una cuestión de postura ideo-política, en el sentido de que es atribuible a sectores conservadores o derechistas. Esto es igualmente válido para la intelectualidad de izquierda y progresista que se ha formado con los mismos códigos culturales que la derecha, es decir, la cultura criolla oligárquica que tiene continuidad desde la colonia y no ha sufrido una crítica transformadora radical a lo largo de todo el siglo XX, la misma que sigue vigente y operante en las elites intelectuales y políticas que elaboran y dictan la cultura oficial.
La hegemonía ideológica y cultural que mantiene la cultura criolla-oligárquica es el gran obstáculo para construir una nueva visión de país y un verdadero proyecto de renovación nacional, que algunos intelectuales y políticos progresistas han denominado refundar la República. Esta refundación implica en primer lugar la crítica radical, deslegitimación y derrota del pensamiento criollo-oligárquico que se expresa en una visión excluyente, prejuiciosa, tributaria y artificialmente europeizante. Mentalidad que tiene en la “criollada”, en “pepe el vivo” su expresión personificada, pues la filosofía del menor esfuerzo, de vivir del trabajo ajeno (del “zonzo”), la inescrupulosidad y ventaja, no son sino formas de conducta que traducen las formas de sobre vivencia del espíritu rentista y parasitario que caracterizaron la mentalidad de encomenderos y criollos republicanos que, en la explotación minera y latifundista, vivieron una vida muelle a costa del sudor y sangre de los indios, negros y coolies. La expresión acabada en política es la concepción patrimonialista del estado. El estado como una hacienda particular que sirve para el enriquecimiento y provecho personal. No como hacienda pública, como ente que sirve a toda la comunidad nacional.
La fundación de una nueva República, implica necesariamente y
de modo indispensable criticar y superar esta mentalidad, esta cultura
rentista y acomodaticia que sigue siendo el sentido común de amplios
sectores de nuestra sociedad, y sobre todo de la denominada clase
política y en la cultura política en general. Si se aplicaran lo valores
y principios de laboriosidad, esfuerzo propio, ahorro, honradez,
planificación de largo plazo y respeto por los intereses de la
comunidad, estaríamos dando los primeros pasos para refundar la política
y la República y, como dice Máximo San Román, “entonces el Perú sería
otra cosa”.
FUENTE:http://www.nosotrosperu.org/revista/edi/n6/05.htm



No hay comentarios:
Publicar un comentario