sábado, 7 de abril de 2012

La izquierda moderna, con adjetivos - (desde Mexico)


MANLIO FABIO JIMÉNEZ MIRANDA*

A gobiernos de izquierda, desde la derecha, se les asocia con asistencialismo y populismo. Sin embargo, gobiernos de derecha han demostrado escasa eficiencia para que la ciudadanía se beneficie mediante una verdadera justicia distributiva.
Por tanto, la izquierda tiene la gran oportunidad de demostrar su capacidad para gobernar precisamente ante la ausencia de políticas públicas en beneficio de las mayorías. Su punto de partida es no incurrir en aquello que dio origen a la crisis del Estado de bienestar: aparato asistencial con altos elevados niveles de presión fiscal, así como el anquilosamiento, ineficacia e incompetencia.
Por otro lado, debe partir de reconocer que cuenta con una ideología, renunciar a ella equivale a aceptar el mundo tal y como es, declararse impotente para entenderlo, abandonar cualquier intento de dirigirlo de manera con-sciente hacia algo mejor y, desde luego, renunciar a colocar a los seres humanos al mando de sus propias vidas individuales y colectivas.
Sin embargo, la izquierda en el gobierno también debe demostrarse y demostrar su adaptación a la modernidad. Una izquierda moderna debe dejar los conceptos abstractos y pasar a la definición de prioridades, pero antes que ello debe reconocer al mercado como un sistema global, no negarlo; tampoco se le debe ponderar como la llave para acceder en automático a la justicia social. Está demostrado, el mercado tiene sus limitantes para poder sustituir al Estado.
En Guerrero, se ha señalado reiteradamente la necesidad de gobernar por medio de una izquierda moderna. Ahora bien, para intentarlo es necesario dotarse de un nuevo discurso político, el cual surge de la profunda transformación experimentada por la propia realidad social a la que se pretende aplicar dicho discurso. Si bien no son omnipotentes, el discurso político y la acción política sí permiten ser instrumentos guía para alcanzar los objetivos que se persiguen.
Si el gobierno de Guerrero (ejecutivo y legislativo) pretende establecer políticas públicas de izquierda moderna, es necesario establecer un discurso político en donde se reconozca que:
a) Algunas soluciones válidas en el pasado se han convertido en problemas de hoy, bien porque el contexto ha cambiado, bien por el deterioro experimentado por aquellas soluciones como consecuencia del tiempo transcurrido.
b) Algunos problemas, especialmente la lucha contra la pobreza y la marginación social, siguen sin encontrar soluciones definitivas, sin que las políticas aplicadas hasta ahora hayan sido lo bastante eficaces.
c) Los cambios producidos en la estructura económica han sido tan profundos que han erosionado la identidad nacional del ciudadano.
d) Los cambios tecnológicos vinculados a la vida cotidiana obligan a una redefinición de la frontera entre lo público y lo privado.
e) Surgen con fuerza nuevos problemas como el envejecimiento de la población (jubilaciones y pensiones) la migración o el deterioro del medio ambiente.
El propósito de la izquierda moderna, por tanto, es captar las nuevas realidades y demandas sociales, percibir dónde se han situado hoy las diferencias sociales y trazar caminos de futuro entre la nueva derecha y la vieja izquierda.
Sin embargo, para transitar hacia un buen gobierno debe hacerse hoy bajo nuevas condiciones. Entre ellas merece la pena destacar las siguientes: a) un crecimiento económico mucho menor que el que permitió la extensión de políticas sociales del otrora Estado de bie-nestar. Se trata de un ciclo de depresión que, como es obvio, disminuye los recursos disponibles y acarrea un aumento de las necesidades sociales; b) una restructuración económica nacional, y por ende local, que reduce el margen de actuación del Estado-nación tradicional, y c) una debilitación del apoyo político del que ha gozado hasta ahora el Estado de bienestar.
El reto es garantizar que los viejos derechos sociales sigan siendo iguales (educación, salud, vivienda, pensiones, etcétera), lo cual no significa garantizar canonjías. Asimismo, una izquierda moderna debe permitir y fomentar el desarrollo pleno de las capacidades individuales y la libertad real de elección de los proyectos de vida. No condena la propiedad privada, aunque limita sus actuaciones mediante normas. No se queda en la libertad de elección entre mercancías proporcionadas por el mercado, sino que busca la libertad más amplia de poder llevar adelante los proyectos individuales.
En suma, una moderna forma de gobernar busca con precisión qué hay que hacer, desde el poder, para cumplir con las aspiraciones legítimas de todos los ciudadanos, empezando por los menos afortunados. Qué servicios hay que rendir, a quién y por parte de quién. Sin posiciones dogmáticas sobre lo público y lo privado, ésas son las preguntas concretas a las que todo buen gobierno, hoy en día, debe responder.
La nueva izquierda (moderna) tiene la palabra.
* Analista político
jimenezfabio@hotmail.com
TOMADO: http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2007/06/27/index.php?section=opinion&article=002a1soc

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