domingo, 15 de abril de 2012

Humala algo arrinconado


Ollanta Humala podría estar perdiendo una decisiva batalla personal, la de haber gobernado como algo diferente que el tercer presidente sometido a los economistas del fujimorismo. Quienes con discreción pero con eficacia le están torciendo el brazo son los miembros de su propio equipo económico, con el MEF a la cabeza.
Los economistas y gerentes ortodoxos incorporados en el 2011 fueron importantes para mantener el equilibrio de un gobierno autodefinido como de centro-izquierda. La posterior despedida de buena parte del ala izquierda del humalismo incrementó el peso relativo de los ortodoxos. Ahora podríamos estar al borde de una tercera etapa.
En medio del giro hacia la derecha Humala ha elegido hacer del sector energético y de los programas sociales los dos ejes de su actuación ante el pueblo como el presidente distinto que ofreció ser en la campaña. Su impulso político a esos dos escenarios es notorio, ya hay avances. Pero, como dice el refrán, el diablo está en los detalles.
El esfuerzo por establecer una estructura energética moderna público-privada está encontrando obstáculos y demoras todos los días en los ministerios. El motivo es una intensa resistencia ideológica de algunos ministros a la participación del Estado en la producción. Esto a pesar de que casi toda la inversión extranjera en energía es estatal.
Algo ha logrado Humala en este pulseo. Por ejemplo el cambio de rumbo del gas del Lote 88. Perupetro le ha concedido que Petroperú participe en licitaciones de lotes petroleros. El trabajo para ampliar y modernizar la refinería de Talara, que en lo esencial consiste en convocar a financistas y técnicos privados, ya está en marcha.
Pero en el caso de una obra de más envergadura, como el gasoducto surandino, la postura del equipo económico de Humala frente a la participación del Estado, siquiera como socio minoritario, es más o menos un sí, pero. Lo cual va concertado con una campaña mediática desde la derecha, y la extrema derecha una incipiente satanización de los socios brasileños.
En el campo de los programas sociales, algunos ya están desarrollándose, a escala más bien modesta. La postergación de los S/.150 adicionales al salario mínimo, cuyo segundo tramo se anuncia para ahorita, es un buen ejemplo de cómo se arrastran algunos pies. Por momentos esto parece el clásico goteo de la gran bonanza.
Es obvio que en estos decenios la ortodoxia ha producido algunos importantes avances sociales. Pero el triunfo electoral de Humala es la mejor demostración de que una parte sustantiva de la población espera, y sigue esperando, que le toque algo más de todo lo alcanzado.

miércoles, 11 de abril de 2012

El II ENCUENTRO NACIONAL de CxC

 

 

 

El II ENCUENTRO NACIONAL de CxC

Asistirán de todas las regiones del país que hayan constituidos sus respectivos Comités de CxC. Se ha elaborado tres documentos que se están enviando a las bases y que comprenden los temas que se desarrollarán el día sábado 21 de abril :


1.- Situación Política:
a) Significado de la victoria electoral de Ollanta
b) El viraje y cambio de gabinete (repercusiones)
c) Táctica ( ¿qué hacer? )
Expositor :Sinesio López ( 40-45 minutos)
Intervenciones y debate: 02 horas


2.- El Programa de la Gran Transformación (LGT) y la original Hoja de Ruta. Comparación con la gestión gubernamental actual.
Expositor : Félix Jiménez (40-45 minutos)
Intervenciones y debate : 02 horas


3.- La experiencia de Ciudadanos por el Cambio (CxC). Antecedentes y elaboración del Programa de LGT . Desaparición de GANA PERU y autonomía organizativa de CxC. Nueva identidad e impulso del FRENTE AMPLIO de las fuerzas Progresistas y la Izquierda.

Expositor : Carlos Tapia.
Intervenciones y debate: 02 horas

Serán invitadas delegaciones fraternas de la política( partidos y movimientos políticos regionales)  y movimientos sociales.También Congresistas, miembros de Gobiernos Regionales y Alcaldes.Producto de la discusión, se elaborarán tres proyectos de resoluciones, las que serán discutidas, modificadas y aprobadas durante toda la mañana del día domingo 22 de abril  .

Clausura : Domingo 22 , 1 p.m, en  conferencia de prensa.

martes, 10 de abril de 2012

El Perú de los 60, según la CIA

Por: Nelson Manrique Gálvez

Se ha venido difundiendo una visión de la historia peruana según la cual la revolución militar de Juan Velasco Alvarado de 1968 fue un fenómeno exótico, inexplicable, que vino a interrumpir el recto camino del Perú hacia el progreso. ¿Es eso cierto?

No lo era para la CIA, que desde comienzos de la década del 60 mostraba una viva preocupación por el potencial revolucionario que, según ellos, portaba la situación peruana. Revisando los materiales desclasificados de la agencia de inteligencia norteamericana llama la atención la precisión de algunos de sus diagnósticos, que contrastan con la miope visión de la mayoría de los políticos peruanos de entonces.
   
 El 1º/5/63 se realizó en Washington una reunión de la comunidad de la inteligencia norteamericana, el estado mayor conjunto y la CIA, para evaluar la situación peruana. La mayor preocupación era que pudiera llegar al poder un gobierno radical en el Perú, como había sucedido en Cuba en 1959. Se discutió según un diagnóstico preparado por la CIA (Case Number: EO-1993-00006. Release Decision: RIFPUB. “Political Prospects in Peru”, 5/1/63).

El diagnóstico de la CIA partía señalando que en el Perú no existía una efectiva unidad nacional, “entendida como un lenguaje y una cultura común”. Según el protocolo de la reunión, el Perú estaba dirigido por una oligarquía, principalmente blanca, que habitaba en Lima y el área costera, que ejercía el poder respaldada por las FFAA y por la Iglesia. Más de la mitad de los 11 millones de habitantes eran indios analfabetos, pauperizados, que hablaban sus propias lenguas y vivían en una economía de subsistencia bajo un sistema de dominio semifeudal, apartados de la sociedad moderna. La mayoría de los mestizos, que constituían aproximadamente la tercera parte de la población, no vivían mucho mejor que los indios, aunque formaban parte de la gran fuerza de trabajo urbana.

La presencia de la cordillera de los Andes hacía muy difícil el transporte y las comunicaciones. El sector moderno de la economía estaba confinado a la costa, donde se concentraba alrededor del 30% de la población, la agricultura comercial, la producción petrolera, manufacturera y el comercio, y se producía más de la mitad del Producto Bruto Interno. La sierra representaba el 27% del total del territorio, pero albergaba al 55% de la población nacional. Proveía de minerales y algunos productos agrícolas, pero más de cinco millones de indígenas vivían en “condiciones primitivas”, al margen de la economía monetaria. La selva estaba completamente aislada del resto del país.                                                    

La situación macroeconómica era buena; se creía que la tasa de crecimiento del 4 o 5% anual de las dos décadas anteriores se incrementaría a 5.5%. Era improbable, sin embargo, que el progreso económico fuera compartido. El ingreso per cápita en la sierra era semejante al de la estancada Bolivia y la pobreza en la selva podría compararse con la de Haití. En la costa el ingreso era semejante al promedio de América Latina, pero había grandes disparidades de riqueza y bienestar: “En Lima y otras ciudades el consumo ostentoso coexiste con la pobreza más abyecta”.

Los gobiernos peruanos, concluía el documento, no habían estado dispuestos a hacer los sacrificios necesarios ni a afrontar los riesgos para producir los profundos cambios sociales y económicos que requería el país. La estabilidad política del Perú dependería decisivamente de la habilidad y la decisión del gobierno para responder a las demandas populares de bienestar económico y seguridad. “Esta situación –concluía el cónclave de la inteligencia norteamericana– augura una desintegración de la estructura social y económica peruana. A menos que las fuerzas moderadas logren realizar un cambio ordenado probablemente los liderazgos radicales conseguirán la oportunidad para ensayar sus métodos” (National Intelligence Estimate. NIE 97-63. Washington, May 1, 1963. CIA Files, Job 79-R01012A, ODDI Registry. Secret). Dos años después estallaron las guerrillas del MIR y el ELN y el 68 Velasco Alvarado tomó el poder.
Medio siglo después, ciertas cosas no cambian.
www.nelsonmanrique.com

Al final, la vida sigue (Casi) igual

   
Por: Augusto Álvarez Rodrich

Gobiernos que cambian de ruta al llegar al poder.
Se acaba de producir un relevo en el gobierno que no por haber pasado relativamente desapercibido deja de ser importante y que constituye una expresión más del camino optado por el presidente Ollanta Humala.
Ocurrió en la presidencia del Centro de Planeamiento Estratégico (Ceplan), donde el que sale y el que entra son dos distinguidos profesionales pero con trayectorias y enfoques muy distintos sobre asuntos cruciales.
Germán Alarco –el saliente– viene de la academia y su orientación ideológica corresponde al espacio conocido como la izquierda, mientras que el entrante, Mariano Paz Soldán, proviene del sector empresarial en donde dirigió una AFP y es ubicable en el espacio conocido como la derecha.

Uno nunca sabe, pero seguro que el primero votó por Humala mientras que el segundo lo hizo –como la mayoría de integrantes del actual gabinete ministerial– por Keiko Fujimori.
Esto recuerda, en estos días de los veinte años del autogolpe del 5 de abril, que el país también está, desde hace poco más de dos décadas, enfrascado en un mismo enfoque económico –algo singular en la historia económica peruana– que ha generado resultados positivos innegables en cuanto a crecimiento pero insuficientes en relación con la inclusión.

Todas las presidencias de las últimas dos décadas, desde la de Fujimori hasta ahora la de Humala, pasando por Valentín Paniagua, Alejandro Toledo y Alan García II, han gobernado con el mismo modelo económico.
La otra similitud es que, salvo Paniagua, quien no llegó como candidato, el resto ganó con mensajes electorales de ‘izquierda’ pero, apenas conquistada la presidencia, mutaron al esquema propio de la ‘derecha’.

Hay un debate entre politólogos como Alberto Vergara, Eduardo Dargent, Sinesio López y Martín Tanaka, entre otros, sobre este fenómeno que el primero describió como ‘alternancia sin alternativa’ y en donde los presidentes gobiernan a la derecha de lo prometido en campaña.

Las explicaciones son variadas e incluyen desde la capacidad de presión de los grupos empresariales; la relevancia de las tecnocracias en las decisiones; el crecimiento de la base social/electoral por la continuidad; y hasta los propios resultados positivos del modelo, lo cual refuerza su mantenimiento pero con la esperanza de que incorporen los cambios que permitan alcanzar la ansiada inclusión.

En eso vamos, pero un riesgo relevante ahora es que otra vez, al final, estos cambios no se produzcan y que un segmento de la población vuelva a sentir, como cada cinco años, que los estafan porque no les cumplen lo que les prometen. Impedir que eso vuelva a ocurrir en el año 2016, sin dejar de crecer, y en democracia, es el reto del gobierno de Ollanta Humala.

Los forjadores de identidad y nación en el Perú actual


Vicente Otta R.

ENCUENTRO DE ZORROS

 
El 3 y 4 de abril del 2004, la Federación Departamental del Cuzco promovió un encuentro de líderes emprendedores del campo y la ciudad. Unos 60 dirigentes campesinos de la sierra sur-central y sur andino (Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, puno y Cuzco) que vienen realizando una valiosa experiencia de gestión productiva, educativa y social en sus zonas de origen, presentaron sus experiencias y recibieron a su vez la de tres importantes líderes emprendedores: Máximo San Román (Ex. Vicepresidente de la República y representante destacado de la industria panificadora), Diógenes Alva (presidente del consorcio Gamarra) y Esteban Cabrera (uno de los representantes del consorcio comercial Unicachi). Los propios actores hicieron uso de la palabra y, desde su diversa experiencia presentaron lo que había sido su largo, complejo y sacrificado proceso de migración interna, que ha culminado con la reconquista de la ciudad capital. Los tres líderes presentes son de origen campesino andino-amazónico. Diógenes Alva de la actual región del Marañón, Esteban cabrera Aymara- hablante de Puno y Máximo San Román quechua-hablante del Cusco.
Diógenes Alva dijo entre otras cosas: “…Todos en Gamarra fueron mis maestros, por eso yo digo que Gamarra no es solamente un conglomerado de las pymes, sino también es una escuela, una universidad, porque ahí se aprende. Muchas veces, la gente solo quiere ir a ganar plata; uno tiene que entrar a aprender, no a ganar. No estar mirando la hora, que yo entro a las 8, yo entro a las 10, no. Hay que trabajar sin límites. El que quiere triunfar, el que quiere llegar lejos tiene que trabajar así; porque cuando te pones límites, tu mismo te estas perjudicando, no estas perjudicando a los demás. Nosotros los provincianos que realmente queremos a nuestro país luchamos, sembramos, labramos la tierra, nos levantamos a las 3, 4 de la mañana y a veces ni dormimos…”

En otro momento dice: “…Cuando me ponen de dirigente de Gamarra, nosotros hacemos la marcha de protesta contra la importación de la ropa usada, contra el contrabando, por primera vez se hace la marcha. Nadie se atrevía a hacerlo, ni la Sociedad de Industrias ni las grandes industrias porque le tenían miedo a Fujimori. Pero nosotros los cholos, no le tenemos miedo a nadie porque tenemos sangre india, y esa sangre siempre llevamos en nuestra vena…”

“… Por eso, acá nosotros no pensamos que el gobierno nos va a dar. No piensen ustedes que alguien les va dar, sino ustedes mismos únanse, hagan consorcios y trabajen la tierra, así van a tener mas frutos que pensando que alguien va a venir y los va a salvar…”

Máximo San Román, dijo lo siguiente: “…Yo soy de un pueblito pequeño, está en una laderita, no hay ni carros, se llama Llaucat y pertenece al distrito de Quispicanchis. Entonces, yo vengo de allí, esto es importante porque lo primero que tenemos que hacer es valorar nuestros orígenes, yo creo que allí está la clave del éxito personal que tenemos muchos ciudadanos que hemos venido a Lima…”

“…después, en Calca que es la cuna del desarrollo de nuestros antepasados, me permitió observar, criticar la labor de nuestros antepasados, de la gran civilización andina que termina con la civilización inca… Entonces, ahí empiezo a admirar a los que hacen los andenes, a los que hacen las escaleras para bajar de un andén a otro y hacen agricultura. Conozco Moray, que es un laboratorio de alta tecnología, de lo más avanzado del mundo, que nadie lo ha alcanzado; eso ha quedado trunco y deberíamos continuarlo nosotros…”

“…Vamos a ver la parte fundamental para mi. Qué cosa ha primado en el comportamiento, qué cosa ha primado desde chiquillo, en la universidad, como profesional, como técnico. Lo que ha primado es la decisión, la actitud, ser pro-activo, de mentalidad positiva, abierta. Decir sí podemos y saben qué, yo tengo el concepto, que deberíamos tener todos, que somos herederos de una gran cultura, de la cultura mas inteligente, más avanzada, mas hábil, mas ingeniosa del mundo. Nosotros tenemos en nuestra sangre, en nuestras genes, en nuestro llulla, esa habilidad…” “…Entonces, esa habilidad que tenemos yo la he querido despertar, la estoy intentando despertar, creo que eso ha sido fundamental porque en nuestra cultura las normas de comportamiento no han estado sustentados en la imposición del ama llulla, ama sua Ama q`ella, como nos han hecho creer, éstos eran aspectos de moral, como antivalores mas bien…Los preceptos fundamentales eran cuando menos siete, y tres valorativos, de crecimiento, de realización: el munay, el llachay y el ruhay. Revalorar estos preceptos sería para mi el punto de quiebre, como dicen ahora, esto sería el punto de reencuentro con nuestra cultura. Porque el allinta munay, dicen, engloba en una sola palabra todo lo que son los valores, la moral, el principio de integridad. No nos podemos dividir, no podemos servir a dos reyes al mismo tiempo. La moral como principio, el alto sentido de autoestima personal, la confianza en uno…la moral como principio básico, la integridad y el deseo de supe-ración. Nuestros antepasados, hace quinientos años ya lo tenían. El allinta llachay, el conocimiento. Todo lo que engloba conocimiento: aprende bien, aprende lo bueno, capacítate bien, prepárate para conocer el mundo…Y después vine el allinta ruhay, que es el hacer. Engloba todo lo que es el hacer. Lo que hagas hazlo bien, hazlo con amor, amor al trabajo, el amor al trabajo es fundamental, también el ahorro, que tiene que estar conectado al trabajo. No podemos trabajar por trabajar, como en nuestro Puno, en nuestra Huancavelica; en la mamacha Candelaria somos los mas grandes consumidores de cerveza…entonces nosotros confundimos el ahorro con el dispendio, nos sacamos la mugre todo el año, y para hacer el cargo de nuestro pueblo hasta nos empeñamos, ¿para qué?, para comerlo y chuparlo…”
“…Entonces verán, si nosotros rescatásemos estos principios y también practicásemos el ama llulla, ama sua, ama q’ella, el país sería diferente…”
Finalmente, Esteban Cabrera, uno de los representantes del consorcio comercial Unicachi dijo, entre otras cosas lo siguiente: “Yo sé que el curso de la historia nos dice que fuimos un país poderoso, los testimonios de la conquista nos dicen que aquí había un gran imperio, donde el hombre y la mujer beben y comen en utensilios de oro y plata. Que era un pueblo totalmente organizado donde había riqueza, donde no había pobreza, donde había cultura, donde había sentimiento nacional, donde había honradez. El ingeniero San Román nos ha hablado de siete principios que significaron el desarrollo del imperio incaico…Debemos tener la satisfacción de unirnos entre peruanos, entre campesinos, entre gente de esta raza cobriza que alguna vez colocamos a nuestro país, nuestro imperio, como uno de los ejemplos mas grandes del mundo…hoy ni el capitalismo ni el imperialismo pueden hacer lo que nuestros ancestros hicieron de ese Cusco querido…”

“…Desde el 50’ que se inicia la migración de los unicachinos, poco a poco nos hemos desarrollado, hasta que en los ochentas llegaron mas migrantes unicachinos, mas unidad hemos acumulado, una gran cantidad de gente entusiasta. Hemos procurado iniciar la unidad económica, que es la parte más difícil. El ingeniero San Román nos ha contado una elevada posición industrial personal; pero hacer lo mismo colectivamente, es mas difícil porque hay que unir criterios, hay que unir mentalidad, hay que ganarse la confianza, hay que tener identidad y disciplina propia, requisitos indispensables para poder hacer estos cauces sociales…Cuántos campesinos del Perú hoy miran con expectativa esta iniciativa de la gente de Unicachi…Vamos a pasar estos malos momentos, estamos en épocas cruciales, que pasen cinco, diez años, ahí va a reventar la capital hermanos. Hay voluntad de trabajo, hay honradez. Hasta la inteligencia tributaria se ha infiltrado en nuestras razones sociales para ver “qué hacen estos indios”. No saben que el indio trabaja 18 horas, trabajan hombres, mujeres y niños. Ellos saben del ahorro social y económico. La paloma llena su buche de grano en grano, así es el pobre, de centavo en centavo tiene que acumular sus recursos…Los elementos de Unicachi debemos ser ejemplos para demostrar que sí podemos manejar los mercados de la capital y por qué no, del Perú…

LOS MIGRANTES ANDINOS COMO FORJADORES DE IDENTIDAD Y CULTURA

Los discursos aquí presentados tienen como hecho fundamental el ser portadores de una cosmovisión andina, de una identidad que tiene su raíz en la cultura andina y se expresan en los elementos éticos, morales, y principios de la vida laboral y social, es decir, de factores claves para organizar la vida social y económica en su conjunto. A lo largo de las presentaciones se enfatiza y reitera, que la fuerza, la entereza, laboriosidad y sacrificio han sido alimentados por estos valores y principios: allinta munay, allinta yachay, allinta ruhay (en la versión de San Román). Que el sentirse herederos de un gran pueblo, de una gran historia ha sido fundamental para superar las barreras y obstáculos que la sociedad urbana criolla prejuiciosa y hostil les presentaba. El sentido de pertenencia a esta heredad supone motivo de orgullo y dignidad, pero también de compromiso. La persona que quiere ser fiel a esta tradición tiene que mostrar cualidades éticas y morales que lo hagan digno de ella, por consiguiente ser capaz de obtener logros y realizaciones en el plano laboral y social.

El espíritu indomable (Diógenes Alva, cuando dice que ellos organizaron la primera marcha contra el contrabando y la ropa usada, sin miedo a Fujimori); la tenacidad y pro-actividad que caracteriza al andino, según San Román, que les permite encarar desafíos y retos con buen animo y perseverancia; el alto sentido del trabajo y del ahorro (trabajamos 18 horas, hombres, mujeres y niños dice Esteban Cabrera), espíritu de sacrificio y planificación a largo plazo, además de los ya conocidos factores de las amplias y fuertes redes de parentesco y comunales, de la reciprocidad, etc., son todos principios rectores de la vida social y laboral que fueron fundamentales en la organización social andina y, que según estos líderes siguen vigentes y han jugado un rol decisivo en su itinerario vital, experiencias que han culminados con logros económicos y sociales exitosos.

Lo que intentamos puntualizar en el presente artículo es la importancia de la cultura andina como un factor gravitante en el desarrollo del Perú actual. Ante el debilitamiento creciente del estado, la reducida incidencia de la gran empresa nativa en el empleo y los ingresos, al igual que las transnacionales, es la micro, pequeña y mediana empresa la que se convertido en la fuente de las condiciones de reproducción de la gran mayoría de la sociedad peruana. Se estima que el 85% del empleo se genera en este sector. Por lo general, se le reconoce y valora como un fenómeno económico y social, en tanto su presencia es inocultable y su incidencia en la producción, empleo e ingreso no pueden ser desdeñados. Lo que generalmente se deja de lado son sus aspectos culturales, éticos y morales, y lo que ello significa como portador de identidad y espiritualidad.

Así, la radical transformación del panorama social y cultural, la legitimación del huayno, cumbia andina, la música chicha, la culinaria y vestimenta, que han adquirido ya presencia dominante en la sociedad peruana actual, son expresiones evidentes de la vigencia y capacidad transformadora de la cultura andina en las diversas manifestaciones de la vida social. Aun más, no es arbitrario sostener que la cohesión y organización básica del Perú actual tiene en la cultura andina su soporte fundamental. Esto es claramente perceptible si se sigue con atención la dinámica social y cultural de los conos de Lima y de las provincias. La presencia arrolladora de figuras de la música andina como Dina Paucar en la televisión, a través de una serie biográfica, no hacen sino corroborar la incidencia de estos representantes culturales en la formación de nuevos referentes sociales.

Reducir la activa presencia de millones peruanos de origen andino a simples entes económicos, una especie de “zombies “ de fuerza de trabajo bruta, despojada de espiritualidad y cultura, es la “trampa” que esconden los estudios e investigaciones sobre el mundo de la micro y pequeña empresa. Este tipo de interpretación aparece de modo descarnado en los trabajos de Hernando de Soto, en que se plantea que el problema de nuestra sociedad, y de este sector en particular, es en esencia una cuestión de legalidad y formalidad político-administrativa, cuya solución consiste en que el estado se modernice técnica y administrativamente, que gane eficacia y los incluya en la formalidad financiera, económica y social.

Si uno lee con cierta atención y amplitud el mensaje de estos destacados representantes de los millones de productores, aquí presentados, no podrá dejar de advertir que son los aspectos valorativos, espirituales y culturales los que aparecen como el soporte y motor de sus emprendimientos. Y que éstos configuran elementos constitutivos de primer orden en la formación y desarrollo de la identidad, en este caso de una identidad peruana moderna, contemporánea.

OTREDAD, PLURICULTURALIDAD E INTERCULTURALIDAD

No deja de llamar la atención la manera como las elites políticas e intelectuales abordan la presencia de los nuevos actores sociales andino-amazónicos. Su enfoque persiste en presentarlos como fenómenos folklóricos, que merecen estudiarse porque contienen cierto exotismo. Esta visión prejuiciosa y excluyente sigue prisionera de los códigos y modelos criollos euro-céntricos; no conciben que en la sociedad peruana actual puedan existir peruanos (que son la inmensa mayoría) que tienen estilos y formas de vida diferente a los establecidos por la tradición criolla, y que tengan igual validez y legitimidad como cualquier otro modelo de vida.

Conceptos de uso reciente en las ciencias sociales y la política, como otredad, interculturalidad, etc. son válidos y usados para abordar problemas de género, homosexualidad o en relación con las comunidades selváticas, esto es, en temas que las recomendaciones de organismos internaciones ponen en la agenda, pero no se tienen en cuenta al momento de abordar temas cruciales como los componentes socio-culturales del mestizaje y andinización del Perú actual. Entonces, el lugar de la enunciación, esto es, desde dónde y cómo se elaboran y reproducen las ideas y conocimientos válidos y legítimos (la ideología y cultura oficial) sigue siendo colonial, euro-céntrico particularmente, costeño-limeño. Se persiste en seguir mirando a nuestra sociedad con ojos europeos, occidentales. Y esto, no es una cuestión de postura ideo-política, en el sentido de que es atribuible a sectores conservadores o derechistas. Esto es igualmente válido para la intelectualidad de izquierda y progresista que se ha formado con los mismos códigos culturales que la derecha, es decir, la cultura criolla oligárquica que tiene continuidad desde la colonia y no ha sufrido una crítica transformadora radical a lo largo de todo el siglo XX, la misma que sigue vigente y operante en las elites intelectuales y políticas que elaboran y dictan la cultura oficial.

La hegemonía ideológica y cultural que mantiene la cultura criolla-oligárquica es el gran obstáculo para construir una nueva visión de país y un verdadero proyecto de renovación nacional, que algunos intelectuales y políticos progresistas han denominado refundar la República. Esta refundación implica en primer lugar la crítica radical, deslegitimación y derrota del pensamiento criollo-oligárquico que se expresa en una visión excluyente, prejuiciosa, tributaria y artificialmente europeizante. Mentalidad que tiene en la “criollada”, en “pepe el vivo” su expresión personificada, pues la filosofía del menor esfuerzo, de vivir del trabajo ajeno (del “zonzo”), la inescrupulosidad y ventaja, no son sino formas de conducta que traducen las formas de sobre vivencia del espíritu rentista y parasitario que caracterizaron la mentalidad de encomenderos y criollos republicanos que, en la explotación minera y latifundista, vivieron una vida muelle a costa del sudor y sangre de los indios, negros y coolies. La expresión acabada en política es la concepción patrimonialista del estado. El estado como una hacienda particular que sirve para el enriquecimiento y provecho personal. No como hacienda pública, como ente que sirve a toda la comunidad nacional.
                                       
La fundación de una nueva República, implica necesariamente y de modo indispensable criticar y superar esta mentalidad, esta cultura rentista y acomodaticia que sigue siendo el sentido común de amplios sectores de nuestra sociedad, y sobre todo de la denominada clase política y en la cultura política en general. Si se aplicaran lo valores y principios de laboriosidad, esfuerzo propio, ahorro, honradez, planificación de largo plazo y respeto por los intereses de la comunidad, estaríamos dando los primeros pasos para refundar la política y la República y, como dice Máximo San Román, “entonces el Perú sería otra cosa”.
FUENTE:http://www.nosotrosperu.org/revista/edi/n6/05.htm

lunes, 9 de abril de 2012

BUSCO A HUAMANGA - MAX CASTRO

 BUSCO A HUAMANGA - MAX CASTRO

¿Por què Huamanga desangras tanto?

¿Porquè permites tanto llanto?

¿Que cruel designio estàs pagando

con tantas muertes e injusticias?

Miran mis ojos despavoridos

muchos hogares enlutados,

de un dìa a otro ya no te encuentro

ya quedan pocos huamanguinos,

       
no encuentro màs ayacuchanos.

  
Imataq pasan ripukunkuchu

      
allpa ukumpichu kallachkanku

yawarllaykichu,tuyullaykichu

sachakunata ruruchichkan

no en vano has muerto,tù eres mi sangre

reviviremos a los nuestros;

aùn las campanas tañen nostalgia

   
buscando ausentes huamanguinos,

 
buscando hermanos huantinos.

Busco en tus calles las procesiones

que limpien sangre de inocentes,

busco justicia en tribunales,

busco la paz y no muerte,

busco hermanos que no retornan,

busco mi tierra diferente

busco esperanzas llenas de vida,

caras sonrientes en Huamanga

 
amaneceres florecientes.

Kanqam achkiq punchaw,

kanqam kusi punchaw

kay llakikunataqan wischunmi

wañuypa makintapas watasunmi,
 
Fuente: musica.comLetra añadida por yharni 

domingo, 8 de abril de 2012

El fujimorismo en su lugar


Por: Sinesio López Jiménez
Fujimori no es un genio ni un tonto. Tampoco es el gran pacificador y el gran reformador del capitalismo como piensan sus admiradores ni es solo el monstruo asesino y corrupto como piensan sus detractores.
A 20 años del golpe fujimorista es necesario poner las cosas en su lugar. Fujimori ha sido un modesto profesor universitario de matemáticas que tenía grandes ambiciones y muy pocos escrúpulos para entrar al campo pantanoso de la política. Tampoco fue un protagonista de gestas históricas ni un pelele de fuerzas oscuras. Fue un político mediano y mediocre que logró catalizar conflictos socio-políticos, miedos, esperanzas, situaciones, intereses, ambiciones políticas, voracidades económicas,  y los expresó en su persona (y en la de su congénere Montesinos) y en las políticas que desplegó. Fue un presidente que gobernó para los ricos con el apoyo de los pobres pues logró ensamblar más o menos bien el neoliberalismo con el neopopulismo.
El fujimorismo ha dejado de ser un referente puramente peruano para tener un alcance relativamente universal. En su momento se llegó a decir que Yeltsin era una especie de Fujimori ruso o que el candidato  norteamericano  Perot era el Fujimori norteamericano. El mismo calificativo ha sido usado para referirse a otros candidatos o presidentes latinoamericanos que han llegado al gobierno sin contar con un partido que los respalde. El fujimorismo alude, pues, a un fenómeno político que es producto de la crisis de representación (de las diversas clases en el campo de la política) que desguarnece a la sociedad, la desprotege y la pone en disponibilidad política para que cualquier individuo audaz y muchas veces mediocre termine apoderándose de ella.
En este sentido, el fujimorismo no es obra de un hombre o de un genio político sino que es el resultado de una situación. Fujimori no era un político cuajado ni tenía un proyecto de gran aliento histórico sino que era un profesor universitario con ciertas ambiciones políticas y con un proyecto rudimentario de país. Si tuvo éxito, este no se debió a sus cualidades y sus méritos (que eran escasos) sino a las peculiaridades de la situación de crisis y colapso del sistema de partidos. Fujimori no era un hombre orgánico a una clase o una coalición de clases sociales sino el resultado de una situación crítica de la representación política. Todos los partidos habían fracasado en la tarea de acabar con el caos económico (la hiperinflación, la crisis de la deuda, el agotamiento de la sustitución de importaciones como modelo de desarrollo) y  de derrotar al terrorismo.
Cada fracaso del  gobierno y de sus respectivas oposiciones traía consigo la desautorización y el alejamiento de las clases sociales de sus partidos hasta llegar al rechazo antipartido. Todo ello produjo la ruptura de las lealtades partidarias, la personalización de la política y caudillismo, la fragmentación y la volatilidad electoral y partidaria, la falta de predictibilidad de la política, la preeminencia de los medios y de los poderes fácticos. Asociado al fujimorismo aparece un conjunto de fenómenos políticos que no forman parte sustantiva de él, pero que lo acompañan y lo tiñen: el golpismo, el tipo coaliciones sociales y políticas que lo sostuvieron, la pacificación, la reforma neoliberal, la perpetuación en el poder, la corrupción desbordada e impune, las características del régimen político fujimorista, la antipolítica.
En muchos de ellos, Fujimori no ha sido el héroe ni el villano sino sólo un participante secundario. En el golpe, el protagonismo central reposa en Montesinos y en la cúpula de las FFAA de entonces. En la conformación de las coaliciones él es un protagonista juntamente con los poderes fácticos. Fujimori cogobierna con ellos. La reforma neoliberal extrema fue concebida e impulsada por los organismos financieros internacionales, por los inversionistas extranjeros y por la burguesía local. En la pacificación, además de las FFAA, han jugado un papel central los servicios de inteligencia de la policía y las rondas campesinas. En la corrupción toda la cúpula fue protagonista.
Fujimori está preso, el fujimorismo sobrevive, pero la situación política que le dio origen sigue en pie. La crisis de los partidos y el colapso posterior del sistema de partidos constituyen un semillero de fenómenos como el fujimorismo. Sólo la configuración de un nuevo y vigoroso sistema de partidos puede acabar con él. Sospecho que los ciudadanos y los políticos que quieran superar esa situación van a recibir fuego graneado de los poderes fácticos, especialmente de los medios de derecha. Esa es la verdadera disputa por el poder. Lo otro (el gobierno) viene por añadidura.

Fuente: http://www.larepublica.pe/columnistas/el-zorro-de-abajo/el-fujimorismo-en-su-lugar-08-04-2012

Ollanta: ¿metamorfosis o captura?.


El 28 de marzo Ollanta cumple ocho meses en el gobierno. Un rápido balance político muestra más sombras que luces, más frustraciones que esperanzas. Ollanta llegó al gobierno sobre los hombros de las masas descontentas y esperanzadas en el cambio y de las clases medias liberales y democráticas que huían de la perversión fujimorista.  Ocho meses después se percibe que las expectativas populares se van apagando, que los miedos  de las clases altas han desaparecido gracias a la continuidad de sus privilegios, que las clases medias se han cobijado resignadamente bajo el paraguas del gran capital y que, para colmo de males, el actual primer ministro es un exmilitar autoritario y profujimorista. ¿Qué ocurrió? ¿Cómo se produjo lo que pasó? ¿Y por qué sucedió?

Lo que ha pasado es algo que sucede de una manera más o menos frecuente en Perú y en AL: los que pierden las elecciones gobiernan y los que ganan o ayudan  a ganarlas son expulsados  del gobierno. Como lo sugirió el genial Carlín, Ollanta bien podría pedir en el Consejo de Ministros que levanten la mano quienes votaron por Keiko Fujimori y tendría una mayoría de manos levantadas. En la práctica se ha producido (y se está produciendo) un cambio de mando en el gobierno sin afectar las formalidades democráticas. La derecha ha dado una especie de golpe de Estado con guante de seda, ganando en la mesa mullida del gobierno lo que perdió en la cancha dura de las urnas. El país asiste a una comedia política cuyo título bien podría ser “El arte de gobernar habiendo perdido las elecciones”.
 
En este caso la pregunta que hay que hacer es la siguiente: ¿metamorfosis o captura del presidente? ¿Ollanta, al estilo de Gregorio Samsa de Kafka, se acostó como un líder político (de abajo y de izquierda) y se despertó como un insecto (derechista) o ha sido más bien capturado por la derecha?  Mi hipótesis es que la derecha capturó a Ollanta en Cajamarca, lo mantiene preso en Palacio, lo ha enmudecido con sus críticas despiadadas y, sin embargo, le exige sádicamente que hable. Eso no obstante, Ollanta mantiene su identidad política, ajada y maltrecha, pero la mantiene. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? El cambio de un gobierno de centroizquierda por otro de centroderecha en crisis fue un proceso que comprende cuatro momentos. 
 
El primero (junio y julio del 2011) fue de resistencia. Ollanta quiso organizar un gobierno legítimo sobre la base de los resultados electorales de la segunda vuelta con un equipo propio académicamente bien formado y con experiencia de gestión, pero las presiones, las amenazas, los chantajes, los halagos y los susurros de la derecha y de sus operadores pudieron más que su voluntad de resistir e hizo subir a la nave del gobierno a los representantes del gran capital (Castilla y Velarde). Desde ese momento, Ollanta dejó de ser para la derecha el chavista repudiado para convertirse en un estadista respetado. El segundo momento es el del gobierno de la concertación (agosto-4/12/11) integrado por los amigos del presidente, por los amigos de Castilla y los ministros de Ciudadanos por el Cambio con Salomón Lerner Ghitis a la cabeza como Primer Ministro. Este es el momento de los cambios más importantes: el gravamen minero, la consulta previa, la organización del MIDIS. 
El tercer momento se inicia con la orden presidencial de Gonga va, con el desplazamiento de la izquierda y del toledismo para girar a la centroderecha (11 de diciembre). Castilla incrementa su poder controlando más ministerios; lo mismo sucede con Valdés que controla el Premierato, Defensa e Interior. El gabinete Valdés es el acompañamiento autoritario del neoliberalismo en apuros frente a los movimientos sociales contestatarios. Este el momento en el que se produce la captura de Ollanta por la derecha. El cuarto momento es el  de la fragmentación del gobierno en circuitos de poder (febrero 2012) y de la ofensiva despiadada de la derecha por apoderarse de todo el gobierno y del Estado. 

  ¿Por qué se produjo todo este cambalache político? Hay varios factores explicativos, pero pienso que el más importante es la correlación social y política de fuerzas totalmente favorable a la derecha que controla casi todos los espacios de poder a través de los medios, la CONFIEP y los poderosos grupos económicos. ¿Es posible cambiar esta relación de fuerzas? Mi hipótesis es que se puede siempre y cuando se articule un frente amplio de movimientos contestatarios, de frentes y gobiernos regionales y de izquierda unificada. ¿Hasta dónde van a llegar la desenfrenada audacia y los apetitos desmedidos de la derecha? Pienso que ella prefiere transformar la captura en metamorfosis de Ollanta.


Forjar y construir la Unidad de la Izquierda al calor de la lucha de clases

 lunes 26 de marzo de 2012


De acuerdo con Sinesio, sin embargo, consideremos tres puntos centrales. Primero Sinesio olvídate de Ollanta si es captura, metamorfosis o es secuestro, ya perdimos y punto, sabes porque, por confiados, por no tener un Partido Político o un Frente Amplio de Izquierda, que nos pertenezca y nosotros desde el poder local decidir su futuro. Pero no debemos salir de Gana Perú, porque como capital político y democrático pertenece a más de 3 millones de peruanos, que votamos por la Gran Transformación. Segundo la Unidad de la Izquierda, representa la forja de un trabajo conjunto – por encima de los caudillos, los intereses personales, los odios y resentimientos – la Unidad, es compromiso, responsabilidad, dignidad, ética, confianza. Se sostiene principalmente en como recuperamos el Sistema de Valores y pongamos con Valor Supremo de legitimidad y soberanía la Unidad de la Izquierda Peruana. Sustentar como principio supremo de unidad, la Confianza personal, social e institucional, como garantía de trabajo en unidad - la desconfianza es el mal social y político del siglo XXI confianza en nosotros mismos, en la sociedad civil - como poder local emergente - y en las Instituciones que debemos construir; Tercero, forjemos desde los colectivos sociales representativos un nuevo Liderazgo – nosotros somos los constructores de la Unidad, necesitamos un Arquitecto, como conductor y líder – con visión de futuro, para forjar la unidad al calor de la lucha de nuestro pueblo en las calles y en la plaza pública, los Ciudadanos Múltiples, como parte de los Nuevos Actores Sociales: desempleados, migrantes, juventud, sindicatos, Asentamientos Humanos, en el mundo agrario, Andino de las Comunidades Históricas y en el Mundo de los Pueblos Originarios. Cuarto, todos los que profesamos una fe, una doctrina y una esperanza desde la izquierda democrática, debemos trabajar para construir una Nueva Democracia Participativa, Directa, Solidaria, Dialogante, fundada en el reconocimiento y práctica de nuestro asociacionismo histórico tradicional y moderno, recuperando nuestro espacio público, activando con coraje y decisión una verdadera Opinión Pública que nos arrebataron y la contaminaron con violencia, salvajismo y brutalidad neoliberal. Depositemos nuestro compromiso, forjemos nuestra responsabilidad y construyamos con fe y esperanza la Confianza social como derecho al futuro, trabajando por un Perú Nuevo en un Mundo Nuevo.

 TOMADO:http://pabloraulfernandez.blogspot.com/2012/03/la-izquierda-despierta-y-se-despabila.html

 




La diferenciación de campos entre la derecha y la izquierda. La combinación entre la justicia y la libertad.

 viernes 17 de diciembre de 2010

Alianzas y planchas
Por: Sinesio López Jiménez (Sociólogo)

Antes los partidos se unían o se separaban de acuerdo a las ideologías. Cuando se desideologizaron un poco, la unidad o la diferenciación dependía de los programas. Contaba también la organización. Con el colapso de los partidos, la unidad y la separación de estos dependen de criterios pragmáticos. Lo que se mantiene, sin embargo, es la diferenciación de campos entre la derecha y la izquierda. ¿Cuál es el criterio que los diferencia? De acuerdo a Norberto Bobbio, la separación de los campos entre la derecha y la izquierda es la justicia. Bobbio pensaba también que la ubicación precisa dentro de esos campos depende de la combinación entre la justicia y la libertad. El creía que “no hay libertad sin justicia social ni justicia social sin libertad”. A la ultraderecha no le interesan ni la libertad ni la justicia: sólo el orden a palos. La centroderecha enfatiza la libertad sobre la justicia.

A la ultraizquierda sólo le interesa la justicia aún a costa de la libertad. La izquierda enfatiza la justicia respetando la libertad. Se supone que la centroizquierda equilibra ambos valores. Los que niegan la diferenciación de estos campos son generalmente de derecha.

¿De qué dependen actualmente las alianzas? Mi hipótesis es que las actuales alianzas (en la derecha y en la izquierda) dependen de la valla según la cual los partidos que sobreviven, luego del proceso electoral, son aquellos que superan el 5%. Las alianzas son las combis que permiten a los partidos pasar el puente y llegar al Congreso. La valla cuenta porque ayuda a superar la fragmentación de las organizaciones políticas. Mi hipótesis es que cuenta poco porque, pasado el proceso electoral, se produce de nuevo el rompanfilas. Pero algo es algo: la valla reduce temporalmente la fragmentación, baja los costos del elector, pero no ayuda a la gobernabilidad como esperaban sus diseñadores. Además de la valla, cuenta la calidad del líder que encabeza la alianza: capacidad de comunicación, carisma, experiencia exitosa de gobierno o de oposición a gobiernos corruptos, la confianza y la credibilidad. El buen líder es la locomotora que lleva a los vagones hasta el paradero del gobierno y el Parlamento. En la nueva forma de representación personalizada de estos tiempos cuenta mucho la confianza que el candidato inspira a los electores.

La valla y la calidad del líder cuentan más para alianzas horizontales de los mal llamados partidos nacionales, pero cuentan menos para las alianzas verticales (líder nacional y movimientos regionales) en las que importa la calidad del líder, pero no la valla. ¿La formación de las planchas presidenciales se guía por algún criterio? Se supone que la plancha perfila mejor el rostro del candidato para los electores y mejora, por tanto, su calidad frente a ellos. Eso depende de criterios subjetivos de los integrantes de la alianza y del candidato a la presidencia. Los integrantes de la plancha presidencial son símbolos, avisos e indicaciones que las alianzas quieren transmitir a los electores. La plancha de García en el 2006 que integraba a dos fujimoristas (un marino y una mujer), por ejemplo, era una invitación a los fujimoristas a votar por él y un anuncio de su futuro cogobierno. ¿Cuál es el significado de la actual plancha fujimorista? ¿Qué significa Rey en esa plancha? Un personaje tan controvertido como él puede transmitir los sentidos más opuestos a los electores.

Por declaraciones de su coordinador general Gustavo Guerra-García, nos enteramos que Fuerza Social ha añadido un tercer criterio para formar su alianza con el MNI y con los fonavistas: aislar a Ollanta. Susana comparte el mismo objetivo, pero no está de acuerdo con la alianza con el MNI. Todo eso ha generado una crisis en la Alianza Fuerza Social. ¿En que terminará? Mi hipótesis es que la alianza se va a mantener por criterios pragmáticos de la valla, pese a la discrepancia en el objetivo de aislar a Ollanta por parte del MNI. Me sorprende que FS comparta el mismo objetivo de la derecha. Ya sabemos, por tanto, lo que va a pasar en la segunda vuelta.


Fuente: Diario La República (Perú). Vie, 17/12/2010.

La Derecha e Izquierda peruana. Entre el centrismo democrático y el extremismo político.


 Derechas e izquierdas

Por: Antonio Zapata (Historiador)

En estas mismas páginas, una semana atrás, Fernando Tuesta escribió sobre derechas e izquierdas en el Perú, sosteniendo que nuestra maduración política requeriría la conformación y solidez de ambas; asimismo, señalaba que el problema es su escaso desarrollo entre nosotros. Estando de acuerdo con su planteamiento, me surgen algunos puntos adicionales. En efecto, ¿cuáles son los actores que realmente operan en el espectro político nacional y por qué el subdesarrollo tanto de derecha como de izquierda?

De acuerdo al argumento del politólogo italiano Norberto Bobbio, derecha e izquierda son los puntos extremos de una línea política sobre la igualdad. En este caso, la izquierda somos quienes pensamos que la justicia social es la clave de la vida; mientras que, la derecha agrupa a los que proponen la desigualdad como necesaria para el progreso social.

Más adelante, el mismo Bobbio introduce un segundo elemento crucial, cual es la libertad. Una segunda línea iría de la tolerancia al fundamentalismo, atravesando tanto a izquierda como a derecha, definiendo en cada una de ellas a moderados y extremistas. Así, tenemos unas izquierdas ultras y otras democráticas, como igualmente aparecen derechas democráticas y fascistoides.

Los puntos básicos del espectro son cuatro y, mientras los extremos tienen escasas credenciales democráticas, los dos grupos al centro, en principio, tienen compromisos sólidos con las libertades ciudadanas. El problema del Perú no es la inexistencia de derecha e izquierda en general, sino la debilidad de sus versiones moderadas. Es decir, al revés que las democracias maduras, los extremos son relativamente más poderosos que las fuerzas ubicadas sea en centroizquierda o centroderecha.

Por ejemplo, el liderazgo radical estilo Walter Aduviri en Puno o Wilfredo Saavedra en Cajamarca tiene mayor aceptación social que los cuadros de izquierda que han acompañado a Ollanta Humala en Gana Perú. Los ultras disponen de mayores apoyos en bases que los moderados. Y, además, por muchos puntos.

Por otro lado, lo mismo ocurre al otro lado del espectro. El fujimorismo es más fuerte que los partidos democráticos de derecha. Es más, algunos de ellos pierden identidad y se ven arrastrados por la prédica de la derecha política y mediática más dura.

Lo que une a ambos extremismos es su voluntad de ocupar el escenario en solitario, eliminando a sus rivales e imponiendo su parecer. Aparentemente los ultrismos de derecha e izquierda se repelen y, efectivamente, la historia muestra ocasiones cuando el triunfo de uno ha significado la muerte del otro. Pero, no siempre es así. También se encuentra oportunidades donde los extremos colaboran para sabotear a los centristas y quebrar el triunfo de fuerzas tolerantes. Imponer el fundamentalismo es una consigna común a ambos ultrismos.

Pero, ¿por qué se imponen los extremistas sobre las fuerzas más tolerantes? En teoría porque algunos actores ceden su puesto a una quinta postura del espectro que suele permanecer oculta. Esta corresponde al partido que pretende no ser ni de izquierda ni de derecha, sino representar al conjunto nacional. Entre nosotros, ese es el papel del PNP y específicamente es la postura ideológica que en las últimas semanas ha defendido ardorosamente el presidente Humala.

La ambición de estar por encima de las dicotomías de justicia y libertad es una ilusión. Desde hace más de 200 años, en el Occidente dominado por el capitalismo, en toda ocasión importante, reaparecen derechas e izquierdas porque expresan bien las opciones y dramas de esta sociedad. Así, el deseo de superarlas fundamenta un movimiento oscilante, al estilo de la bola de billar, de banda en banda.

El verdadero problema es que gran parte de la izquierda democrática se ha subido a ese supuesto quinto nacionalista. Arriaron banderas en vez de apostar por una carta propia, dejando incompleto el espectro. Si en bases predominan los ultras es porque la izquierda moderada perdió fe en sí misma.

Fuente: Diario La República (Perú). 04 de enero de 2012.

Recomendado:

La diferenciación de campos entre la derecha y la izquierda. La combinación entre la justicia y la libertad.
tomado:http://clioperu.blogspot.com/2012/01/la-derecha-e-izquierda-peruana-entre-el.html

Se necesita una izquierda, también una derecha


Fernando Tuesta Soldevilla (Perú) Sociólogo de profesión
Desde hace ya un tiempo muchos políticos señalan que no existe más izquierda y derecha. El mismo presidente de la República, Ollanta Humala, se cuidó siempre de autodenominarse de izquierda y más bien utilizó el impreciso término de nacionalista. 
 
Sin embargo, no existe una mejor manera de ordenar el espectro político que no sea bajo estas afinidades para orientarse políticamente. Izquierda y derecha han estado de alguna manera definidas por las asociaciones y representaciones con ciertos temas y sectores sociales. No es, ni mucho menos se debe reducir a, un tema de ideologías.
 
En nuestro país, en donde la política ha sido más el espacio del conflicto y menos del acuerdo, izquierda y derecha han tenido una difícil convivencia.
 
El tema entonces no es la existencia de derecha e izquierda, sino la forma cómo conviven. De esta manera, en democracia, la pluralidad no es solo importante, sino fundamental. Esta pluralidad exige espacios de acuerdo. En nuestro caso, han tenido mayor relevancia los sectores de izquierda y derecha justamente que asumen la política como conflicto y menos como acuerdo. Es más, luchan continuamente por desaparecer al otro. Pero sin derecha no existe izquierda y viceversa. En pocas palabras la democracia necesita de izquierda y derecha, porque necesita de la pluralidad.
 
Nuestro país necesita de una izquierda que canalice adecuadamente la representación de un número importante  de peruanos que demandan igualdad y el ejercicio real y efectivo de sus derechos. Necesita de una izquierda que cuando asuma la tarea de gobernar, lo haga con principios pero también con eficiencia. Una izquierda que no vea a la derecha solo como neoliberal o cavernaria. Una izquierda que sepa convivir con la derecha y no espere desaparecerla. Una izquierda que no considere que su pensamiento es el único posible y que no tenga culpa al condenar regímenes como los de los hermanos Castro o Hugo Chávez. Se necesita una izquierda que se desprenda de su tradición cainita de separarse cada vez que se instala el conflicto en sus filas. Una izquierda que se desprenda de ese ya tradicional conflicto personalista de la generación de los setenta. Una izquierda que deje de ubicar todos los males en el modelo económico y en la propiedad. Una izquierda que entienda que al lado de la igualdad se necesita también la libertad.
 
Pero nuestro país también necesita de una derecha menos conservadora y bruta como la ha llamado acertadamente Juan Carlos Tafur. Una derecha que se reconcilie con su lado liberal y menos con su cara conservadora. Una derecha que no vea al otro lado de la ribera, solamente rojos y caviares, con un lenguaje e irritación propios de la década del cincuenta y de la guerra fría. Una derecha que no aspire a desaparecer a la izquierda, para sentirse tranquila. Una derecha que entienda que hace tiempo Lima no es el Perú y que somos un país que merece ser mirado sin desprecio y no por encima del hombro. Una derecha que no se sienta seducida a cada paso por un gobernante autoritario o dictador mesiánico. Una derecha que entienda que al lado de la libertad hay que pensar en la igualdad y que al lado del mercado, se necesita un Estado. Una derecha que entienda que los conflictos no nacen por obra de agitadores y que nuestro país necesita el esfuerzo de ser entendido en su complejidad y no el facilismo de un grupo de medios mercantiles, lleno de propagandistas hijos del peor Eudocio Ravines.
 
La democracia peruana necesita de una izquierda y derecha y éstas necesitan comprometerse con la democracia y articularse como un necesario complemento.
 TOMADO:http://www.larepublica.pe/columnistas/politika/se-necesita-una-izquierda-tambien-una-derecha-29-12-2011

El nacimiento de Izquierda Unida: el alumbramiento de una esperanza


 
La izquierda peruana en debate PDF Imprimir Correo electrónico

Por Guillermo Herrera Montesinos
*Fragmento del Capítulo II del libro “Izquierda Unida y el Partido Comunista”, de Guillermo Herrera Montesinos publicado en julio del 2002. Guillermo Herrera fue miembro del Comité Central y de la Comisión Política del PCP, Responsable de la Comisión Nacional de Frente Único. Médico de profesión, diputado elegido en la lista de IU en el periodo 1985-1990. Falleció el 9 de agosto del 2003. Seguiremos publicando fragmentos de su voluminoso libro (Teófilo Bellido)



El acuerdo de dar a luz a Izquierda Unida se toma el 12 de septiembre de 1980, y al día siguiente el país se entera del acontecimiento político que para la izquierda era el hito más avanzado en su esfuerzo por construir una alternativa viable, en ese período.
  
Terminaba una larga etapa de dispersión y enfrentamientos entre las agrupaciones políticas que se declaraban marxistas, marxista-leninistas, maoístas y mariateguistas, y con ello se resolvía uno de los más grandes problemas de este sector político.
  
Se generó una gran expectativa en la opinión pública que por primera vez vio una izquierda que renunciaba a sus hábitos de canibalismo y, en consecuencia, se erigía como una posibilidad real de disputarle a las fuerzas de centro y de derecha el escenario político electoral, que hasta entonces copaban por completo.
  
“Unidad”, vocero del Partido Comunista Peruano, informó así sobre el acontecimiento:

  
“El sábado 13, en la madrugada, luego de largas jornadas de trabajo, se concretó la ansiada aspiración popular: la unificación de la izquierda peruana.
  
La conjunción de la izquierda peruana se dio sobre la base común del respaldo a la lucha popular por mejores condiciones de vida y de trabajo. Forjar una patria renovada y democrática en la perspectiva socialista.
  
Representantes de los principales partidos y organizaciones de izquierda suscribieron el acuerdo en el estudio de Alfonso Barrantes Lingán, en el Jirón Lampa. Ellos fueron: Guillermo Herrera, por el Partido Comunista Peruano (PCP); Alfredo Filomeno, por el Partido Socialista Revolucionario (PSR); César Rojas, por la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR); la Unidad Democrática Popular (UDP); Luis Mejía, por el Partido Comunista Revolucionario (PCR); Eleazar Ramos, por el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (F0CEP) y Víctor Zegarra, por el Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos (FNTC).
  
Los documentos firmados ese día fueron el Programa de Gobierno Municipal, la Declaración Política de Criterios Básico para la selección de candidatos, las Normas Orgánicas para el funcionamiento de Izquierda Unida y las  candidaturas paro la alcaldía de Lima Metropolitana». (Unidad, 18-24 de setiembre de 1980).
  
En la Declaración Política entre otras, se dice:
  
«Las organizaciones políticas de izquierda que suscribimos la presente declaración, damos a conocer a la clase obrera, al campesinado y el pueblo en general que en la fecha hemos acordado conformar la alianza electoral denominada Izquierda Unida, para participar en las elecciones municipales convocadas para el mes de noviembre.
  
(...) Esta unidad es una necesidad apremiante para garantizar las mejores condiciones para el éxito de las luchas que actualmente libran importantes sectores de la clase obrera, de los empleados estatales, bancarios, campesinos, etc., exigiendo solución a sus justas demandas y emplazando al gobierno, para el cumplimiento de sus promesas electorales. También para garantizar la continuidad de la lucha popular que en los últimos tiempos ha logrado conquistas democráticas -particularmente el aislamiento y derrota de la dictadura militar-, las que actualmente buscan ser desvirtuadas por el régimen y la cúpula militar embarcada en agresiones y provocaciones reaccionarias.
  
(...) El gobierno AP-PPC busca con estas elecciones afianzar su control político ampliándolo a los gobiernos municipales con el objetivo de golpear y frenar el desarrollo del movimiento obrero y popular. AP y el PPC necesitan golpear a las organizaciones sindicales, a los Frentes de Defensa y Asambleas Populares, a las rondas campesinas, a las organizaciones de PP.JJ y toda organización democrática, para desactivar al movimiento popular y domesticarlo a través de la seudo democracia de un parlamento burgués que no se busca en la auténtica voluntad popular; que no reconoce el derecho del pueblo a revocar a los parlamentarios que traicionan las expectativas populares; que encuentra su sustento de poder en última instancia en la violencia organizada bajo el mando de la cúpula de la fuerza armada.
  
(...) La actual situación política demuestra que pese a la derrota electoral de la izquierda como producto de nuestros errores que nos llevaron a la dispersión, el pueblo mantiene sus fuerzas intactas y en desarrollo. La crisis del gobierno actual es una perspectiva inevitable. Sectores ultraderechistas maquinan desde ahora un ahogamiento en sangre del movimiento popular, alineados con las salvajes dictaduras militares del cono sur latinoamericano.
  
La izquierda peruana se encuentra ante una enorme responsabilidad. Estas elecciones municipales son una ocasión para continuar avanzando y acumulando fuerzas para la conquista de nuestro objetivo revolucionario común. Es por ello que precediendo a nuestra plataforma de izquierda para las elecciones municipales resumimos los lineamientos que constituyen el basamento de nuestra unidad y nuestro compromiso incondicional con las aspiraciones de nuestro pueblo, dando sentido histórico a nuestra lucha actual.
  
(...) Nuestra plataforma no constituye un compendio de promesas electorales. Su esencia está en la lucha del pueblo por tomar en sus manos el ejercicio del poder, la lucha contra la dominación imperialista y de las clases dominantes que son en última instancia los obstáculos reales para el florecimiento pleno de nuestra nación, impulsada por los trabajadores.
  
(...) La Izquierda Unida junto a estos importantes acuerdos políticos ha llegado también a unificar criterios de  organización para la constitución de la Alianza en todo el país, la nominación de su Comité Directivo Nacional y los mecanismos de elección de las listas a nivel provincial y distrital.
  
La IU ha acordado nombrar al Dr Alfonso Barrantes Lingán como candidato a Alcalde para el Concejo Provincial de Lima, definiendo asimismo la lista respectiva de concejales.
  
Llamamos a todo el pueblo y a toda nuestra militancia a forjar y consolidar los Comités de IU en todo el país y conformar las listas con el mismo espíritu unitario y de impulso a las luchas populares.

 Lima, 12 de setiembre de 1980.

Guillermo Herrera (PCP), Eleazar Ramos (FOCEP), Carlos Tapia (MIR-UDP), Luis Mejía (PCR-Clase obrera), Eduardo Figari VR-PC (UNIR), Cesar Augusto Rojas PC del P (UNIR), Martín Oré (VR- UDP), Alfredo Filomeno (PSR) y FNTC»  
(Declaración Unitaria , “Unidad”, 18 de setiembre de 1980)

  
En 1990, 10 años después, al echar una mirada retrospectiva al significado de ese acontecimiento, Juan de la Puente, entonces dirigente del Partido, y hoy asesor del Presidente de la República, Alejandro Toledo dirá que:
  
«La formación de IU tuvo una significación mayor que la existencia misma del Frente. Cerró una etapa en el desarrollo de la izquierda, inauguró otra superior; y colocó a las fuerzas revolucionarias en las posibilidades políticas y sociales más altas del presente siglo. (Declaración Unitaria. «Unidad», 18 de setiembre de 1980)
  
La práctica zanjaba una de las más encendidas polémicas en torno al carácter de la legalidad, el valor de la participación, la relación de la lucha por el gobierno con la conquista del poder. A partir de ese momento pierden vigencia las concepciones rupturistas de la estrategia que considera a la revolución un único acto y excluye la posibilidad de combinación de formas de lucha.
  
La fundación de Izquierda Unida fue una victoria parcial de los partidos, en primer lugar el PCP, que habían batallado largos años por afirmar la unidad antiimperialista como objetivo estratégico, más allá de las discrepancias tácticas. IU es el paso más decisivo en la forja del Frente Único Antiimperialista que con la moda se llama bloque nacional popular  (Los Militantes. Revista de análisis y opinión de la Comisión Nacional de Prensa y Propaganda del PCP N° 27, pág. 14, mayo de 1980. Juan de la Puente Mejía)
   
Los primeros pasos
  
Izquierda Unida nació como una alianza electoral urgida por la proximidad de los comicios municipales a realizarse el 23 de noviembre. Pero aunque ése era el objetivo inmediato, desde su primer pronunciamiento declaró la intención de marchar a la construcción de un frente revolucionario hacia la conquista del poder; fue el paso más avanzado dado hasta entonces por el Partido en esa dirección.
  
Las cuestiones fundamentales que nos planteamos para la construcción del nuevo frente fueron:
  
-Trazar un Programa, que correspondiera a una revolución antiimperialista, popular y democrática que sentara, desde el inicio, las premisas para su posterior desarrollo socialista.
  
-Construir la unidad priorizando a las fuerzas que representaba y tenían mayor presencia en los sectores sociales más identificados con ese programa. La experiencia latinoamericana había demostrado que no era posible llegar con todos los sectores a esta unidad amplia de una manera sólida, y que era indispensable jerarquizar el proceso de construcción de la unidad: «Si la unidad antiimperialista es indispensable la unidad dentro de ella de las fuerzas de izquierda es aún más esencial» (Declaración de La Habana, 1975. Conferencia de los Partidos Comunistas de América Latina y El Caribe)
  
-Desideologizar la discusión de nuestras diferencias políticas o la crítica a los aliados.
  
Las metas que se planteaba revelaban la firme decisión de recuperar las décadas perdidas en la dispersión y división.

  
El Frente nombró como Coordinador a Alfonso Barrantes Lingán decisión que tuvo que ver, no solamente con sus condiciones personales y su notoria influencia en los círculos aledaños a la izquierda y entre los sectores progresistas, sino al hecho de ser un independiente que se reclamaba socialista y, además, marxista-­leninista.
  
Barrantes, luego de militar varios años en el Apra, época en la que fue un destacado dirigente estudiantil y Presidente de la Federación Universitaria de San Marcos, pasó por breve tiempo a las filas del Partido Comunista Peruano, y al producirse la escisión del movimiento comunista internacional en torno a la disputa chino­-soviética quedó, a fines de los 50, como un independiente ideológicamente identificado con las posiciones del maoísmo.
  
Aunque a comienzo de 1980 había participado en la fugaz experiencia del ARI y mostrado su mayor acercamiento al entonces maoísta Patria Roja nunca perteneció orgánicamente a esa agrupación.
  
Esto lo hacía el independiente más aceptable, y ambos partidos comunistas coincidían en que era el mejor candidato para liderar el nuevo movimiento. En cierto modo Barrantes resultaba la «bisagra» entre la izquierda tradicional y la nueva izquierda, y entre éstas y los vastos sectores del país que simpatizando con su mensaje de justicia social no encontraban al conductor capaz de liderar esa empresa. Su influencia entre este vasto sector que no asumía una opción política de izquierda fue, sin duda, una contribución de la mayor importancia en el crecimiento de Izquierda Unida, especialmente en los primeros años.
  
Las necesidades político electorales no dejaron tiempo para examinar otras consideraciones, en particular, los riesgos de una mezcla que resultó explosiva: el independentismo del futuro Presidente de Izquierda Unida, su caudillismo carismático, su don de gentes que le ganaba amigos hasta entre sus adversarios, y su extrema propensión al cálculo político que lo llevaba con frecuencia a la vacilación.
  
A propósito de esto último el agudo periodista Víctor Hurtado diría: «El lema del doctor Barrantes es: en la duda, abstente y en la abstención duda»
  
Con ocasión de la muerte de Barrantes, el mismo periodista ha escrito un artículo titulado «Veinte años después» donde describe con mucho acierto, a nuestro juicio, la compleja personalidad de este indiscutible líder de IU (Víctor Hurtado, La República, 9 de diciembre del 2000)
  
Avanzado ya el acuerdo de formación del nuevo movimiento había que definir cómo llamarlo y con qué símbolo debía competir en las elecciones municipales de noviembre. El nombre debía destacar dos hechos claves:

 
   a. La presencia central de la izquierda y
   b. La condición unitaria que se había alcanzado.
  
El Partido Comunista Peruano y el Partido Socialista Revolucionario venían de la reciente experiencia de Unidad de Izquierda cuyo símbolo era la bandera con las siglas UI y proponían, sinó el mismo nombre, uno que se le pareciera; las demás organizaciones no tenían una propuesta mejor y finalmente se convino en que el nuevo frente se llamara Izquierda Unida.(La propuesta fue de Raúl Núñez Samanez, miembro de la Comisión de Frente Único del PCP)
  
Definir el símbolo resultó una tarea más fácil ya que la idea de la bandera como expresión de patriotismo era también poco discutible. Esta propuesta fue llevada por cada representante a su agrupación política y aceptada por unanimidad.
  
El movimiento por nacer tenía ya un nombre y un símbolo que al poco tiempo estaría por todos los rincones del país, dibujado por manos fervorosas de miles de peruanos que creyeron ver, finalmente, superada una larga noche de división y marginalidad.
  
Su conducción sería ejercida por un Comité Directivo Nacional (CDN), integrado por un representante de cada uno de los partidos y un alterno que lo suplía en caso de necesidad; y dos por cada uno de los frentes (UDP y UNIR). Cuando, muy poco después, Barrantes pasa de Coordinador a Presidente se conviene en que haya un Coordinador de Turno que rote mensualmente entre los representantes de los partidos integrantes del Frente.
  
El FNTC que había participado en las conversaciones tuvo una vida muy fugaz dentro de IU. Genaro Ledesma recuerda así el hecho:
  
“En una sesión de esta flamante IU participó Roger Cáceres y Barrantes saludando su presencia dijo: nos complace mucho que esté aquí presente el Senador Roger Cáceres, ahora sí podemos decir que se ha completado el cuadro de la izquierda y vamos a marchar juntos. Esa, fue la única oportunidad a la que asistió Roger Cáceres, después nunca más el "FRENATRACA" se hizo presente”. (Genaro Ledesma, conversación personal. marzo 2001)
  
Izquierda Unida nace como un frente político que proyecta convertirse más adelante en un frente revolucionario de masas.
  
Sin embargo, desde sus primeras etapas se produjeron una serie de hechos que hacían evidente la falta de correspondencia entre la unidad y los objetivos que se planteaba alcanzar, con la práctica real del Frente.
  
Se daba también un claro desfase entre esos objetivos y la presencia de los sectores sociales cuyas aspiraciones pretendía representar el Frente; y había un criterio ideologista que trababa la flexibilidad que un organismo de esa naturaleza requería.
  
Estos problemas y, a veces incoherencias, no estaban desligadas de las vertientes de las que provenían sus integrantes.
  
El torrente más grande y con mayor trayectoria lo constituían las fuerzas tributarias del marxismo: la Unión de Izquierda Revolucionaria (UNIR), la Unidad Democrática Popular (UDP), el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (FOCEP) y, naturalmente, el Partido Comunista Peruano (PCP).
   
Seguían, en este sentido los agrupamientos no marxistas: El PSR liderado entonces por Leonidas Rodríguez, Enrique Bernales y núcleos progresistas y de izquierda afines con el pensamiento social cristiano de izquierda.
  
He aquí el texto de la primera Circular del Comité Directivo de Izquierda Unida:
  
Comité Directivo de Izquierda Unida establece directivas
  
Circular N° 1
  
La constitución de Izquierda Unida ha despertado gran expectativa en las bases de Lima y Provincias, habiéndose presentado a nivel distrital y provincial diferentes iniciativas de propuestas de Plataforma Municipal y Listas de Candidatos.

 
Los Comités Distritales y Provinciales de Izquierda Unida deben constituirse en base a las organizaciones: UDP, UNIR, PCP, PSR, PCR, FOCEP y FNTC, los que acreditarán a sus representantes. Podrán integrar además los Comités de IU otras organizaciones políticas que sean aceptadas por acuerdo del Comité con el requisito de que adhieran la Declaración Unitaria y otros.
  
Todas las reuniones que se hayan realizado tienen validez si dichas reuniones han cumplido con los requisitos establecidos en esta circular. Allí donde no se hayan constituido los Comités de IU y aprobado las listas de acuerdo a lo establecido en la presente, deberán realizase hasta el 24 de setiembre.
  
Todos los partidos de IU tienen derecho a proponer candidaturas. Luego de aprobadas las listas de candidatos, se verificará que mantengan la proporcionalidad establecida (como lo estipula el acuerdo Nº 2 de las normas aprobadas)
La proporcionalidad no es lo mismo que el orden de los candidatos en la lista unitaria. Esta se establecerá de manera flexible atendiendo a los criterios establecidos en las normas (como lo estipula el acuerdo N° 4 de las normas aprobadas)
Se seguirán los siguientes criterios de organización:
  
Se elaborarán actas de los acuerdos por consenso, firmadas por todos los partidos y frentes de IU.
  
De no haber acuerdos, se establecerán las discrepancias en el Acta. Se informará al Comité Directivo Nacional para buscar conjuntamente la solución.
  
Lima, 18 de setiembre de 1980.
  
Víctor Torres (UDP) Guillermo Herrera M. (PCP) Jorge Béjar (UDP)   Alfredo Filomeno (PSR) Juan Sánchez (UNIR) Luis Mejía (PCR) Eleazar Ramos (FOCEP) Lucio Contreras (FNTC)
  
(Circular Nº 1 del Comité Directivo a Izquierda Unida, setiembre de 1980)­
  
Una precaria unidad
  
La unidad funcionaba relativamente bien en el Comité Directivo Nacional (CDN) pero se quebraba frecuentemente en las direcciones intermedias y de bases, donde las preocupaciones electorales presidían la mayor parte de su actividad y en torno a las que giraban buena parte de las discrepancias.
  
Las diferencias ideo-políticas terminaban, muchas veces, explicadas o sustentadas en función de cómo ayudaban o dificultaban las posibilidades electorales y en no pocos casos eran el ropaje para alcanzar objetivos más utilitarios. Javier Diez Canseco coincide con este punto de vista:
  
«Creo que había un desfase por una aproximación desproporcionada al peso de diversos sectores sociales no sólo en el país sino al interior de la propia IU. Creo, también, que si nos hubiéramos manejado con criterios ideológicos y políticos más flexibles y más amplios en su concepción probablemente hubiéramos tenido una aproximación distinta.
  
Pero te voy a ser franco en este terreno. Yo pienso también que muchos comportamientos que hemos tenido nosotros, afincados en determinadas concepciones ideológicas, en realidad encubrían otros problemas.
  
A veces las fórmulas ideológicas encubrían una tendencia muy, hegemonista de cada cual, un argumento para tener un peso específico que muchas veces era una exigencia mayor de la real en esas circunstancias, y que buscábamos en los textos ideológicos y en las frases justificaciones para eso; creo que allí faltó mucha flexibilidad de criterio y de realismo.
  
Tengo la impresión de que nos faltó superar una concepción que estaba muy adentrada entre las corrientes que venían de una formación marxista leninista.
  
Me refiero a la idea de que el partido es el dueño de la conciencia histórica de la clase trabajadora y por lo tanto de esos objetivos históricos y esto hace que los demás sean como acompañantes de ruta. Entonces estos acompañantes de ruta viven en permanente desconfianza entre sí y los lazos de relación y los proyectos de corte más estratégicos están siempre en cuestión, están siempre en veremos, están siempre sujetos a cambios.
  
Yo creo que eso le ha hecho un gran daño a la relación entre las fuerzas de izquierda porque ha sido una relación casi puramente utilitaria y pragmática y que esto nos produjo serias dificultades». (Javier Diez Canseco, conversación personal, junio del 2001)
  
Eso explica, en parte, la cautela de los partidos ante cualquier intento orientado a disminuir sus fueros, problema que como hemos dicho, a nivel del CDN fue superado muchas veces merced al entendimiento común en aras de alcanzar objetivos más importantes, pero que en el ámbito de las organizaciones partidarias intermedias no encontraba la misma amplitud.
  
Como una manera de atenuar el centralismo imperante en la conducción del Frente, que generaba y dificultaba la solución de problemas internos, se creó la instancia del Comité Directivo Nacional Ampliado (CDN-A) integrado por los miembros del CDN y un número variable de representantes de los organismos provinciales, que para el caso de Lima, incluía a sus distritos. Este organismo se reunía por convocatoria del CDN.
  
Muy pronto se fueron perfilando en Izquierda Unida tres agrupamientos no formales pero que respondían a las mayores afinidades o coincidencias ideo-políticas existentes entre sus integrantes. Uno, conformado por el PUM, el UNIR y el FOCEP al que solía denominársele «el bloque radical», cuyas concepciones estaban vinculadas, en diverso grado, al pensamiento marxista y al de otras corrientes de izquierda partidarias del socialismo.
  
Otro grupo constituido por el PSR y el PCR, el cual fue enucleándose paulatinamente con Alfonso Barrantes apoyado por un grupo de independientes que tenían posiciones muy críticas respecto a los partidos de la izquierda con raigambre marxista. La presencia del PCR que, en esa etapa, no ocultaba sus raíces marxistas es explicada por un dirigente de esa agrupación de la siguiente manera:
  
“Esto era posible por el pragmatismo de Manuel Dammert quien solía decir: Con el PUM tenemos unidad ideológica pero no una unidad táctica, con el UNIR tenemos unidad táctica pero no ideológica; y con el PCP tenemos algunos puntos de unidad ideológica y algunos puntos de unidad táctica”.
  
Un tercer núcleo, que más que un agrupamiento era un espacio de coincidencias, aparece más tardíamente y en él se ubican Gustavo Mohme y Henry Pease. Éste último junto con Rolando Ames formará más adelante el Movimiento de Afirmación Socialista (MAS), como expresión de una corriente social cristiana de izquierda pero en el cual había también intelectuales de pensamiento marxista.
  
En este escenario el Partido Comunista ocupaba una posición «su¡ géneris». Por sus concepciones ideológicas y estratégicas se encontraba más cerca del bloque radical, pero en su línea política táctica encontraba mayores coincidencias con los otros dos agrupamientos.

Esta ubicación y su ejercicio práctico resultaban aún más complicadas por la naturaleza de sus relaciones con el agrupamiento PSR-PC-Barrantes. Con el PSR existían vínculos establecidos desde la época del gobierno nacionalista revolucionario de Juan Velasco Alvarado. En el caso de Alfonso Barrantes gravitaba decisivamente la opinión del Secretario General del Partido sobre su peso electoral, como el único que le abría a IU la posibilidad de ganar las elecciones generales previstas para 1985. A ello se añadía la estimación personal que ambos se guardaban y que resistió el embate de las discrepancias hasta el lanzamiento de la candidatura de Henry Pease, como candidato de IU, para las elecciones de 1990. 

No está demás aclarar que hablamos de agrupamientos de una manera esquemática y con el propósito de que se entienda mejor el curso de los acontecimientos, pues éstos no eran homogéneos y con no poca frecuencia se daban en su interior contradicciones importantes, incluso en diversos momentos los integrantes de cualquiera de los grupos adoptaba posiciones contradictorias con las de su propio bloque.
  
La vida interna de IU: una disputa de espacios
  
Durante los 10 años de su existencia política la conducción de Izquierda Unida se hizo a través del Comité Directivo Nacional (CDN), donde se encontraban representados por derecho propio los partidos integrantes y los izquierdaunidistas sin partido. Estos últimos terminarían conformando sus propias organizaciones políticas.
  
Esta característica hizo que en el seno de esa dirección, así como en el conjunto del Frente, existiera permanentemente la pugna por preservar y acrecentar sus propios espacios políticos y esferas de influencia y, por ello mismo, la preocupación por encontrar un balance entre las fuerzas.
  
Hasta 1982 este sistema de pesos y contrapesos consigue, hasta cierto punto, sus objetivos y la unidad del Frente es lo suficientemente sólida y flexible como para sortear los choques que se producían; pero desde 1983 en que el Presidente de IU es elegido Alcalde de Lima esta situación se modifica aún más negativamente.
  
Alfonso Barrantes adopta una línea de conducta que lo saca, objetivamente, de la ubicación desde la cual había jugado un papel decisivo en la existencia de IU y deja de ser el dirigente de todo el Frente para convertirse, paulatinamente, en el de un sector del mismo.
  
Prefiere, entonces, acercarse a los partidos con los cuales tenía mayor identificación: el Partido Socialista Revolucionario (PSR) y el Partido Comunista Revolucionario (PCR), al mismo tiempo que va construyendo un entorno propio sobre la base de los miembros de IU que no militaban en partidos, y que terminarían formando el movimiento de los «No Partidarizados» (No-Par), y con el PSR y el PCR en la formación del Acuerdo Socialista, Frente que rompería con IU.
  
Por su parte, el Partido Unificado Mariateguista (PUM) -superviviente de la desintegración de la UDP que fue parte inicial de IU- encabezará las tendencias que confrontan más duramente a Barrantes y sus aliados, lo que conduce a la creación, en la práctica, de un agrupamiento con el UNIR y el FOCEP que, como ya dijimos, fue conocido como el bloque radical y denominado, para mayor comodidad, simplemente como “el bloque”.
  
La participación de Henry Pease, primero como invitado independiente y luego como parte oficial del CDN, abre las puertas a la plasmación orgánica de la corriente de cristianos de izquierda con el nombre de Movimiento de Afirmación Socialista (MAS). Esta agrupación jugaría un importante papel en la conformación de otro bloque con APS, que junto con el Partido Comunista, cumplió por largo tiempo el rol de contrapeso entre los dos extremos.
  
 En este marco, el papel del Partido, que apostaba a una unidad sin exclusiones a la vez que apoyaba a Barrantes como Presidente del Frente y como candidato casi a cualquier costo, resultaba difícil y complejo, motivando por ello críticas tanto internas como externas.
  
El sector que hacia 1987 se fue perfilando como rupturista: PSR, PCR y el entorno más cercano a Barrantes trataban de aprovechar en beneficio de sus propias posiciones esa vocación unitaria del Partido y, en particular, la de Jorge del Prado, nuestro Secretario General. Especulaban también, con el mismo objetivo, con el aprecio personal y la mayor identificación que del Prado sentía por Barrantes.
  
Sobre el papel que jugaba en la marcha de IU, la relación personal privilegiada que Barrantes estableció con determinados dirigentes, resultan ilustrativas las opiniones de Alfredo Filomeno, Javier Diez Canseco y Jorge Hurtado.
  
Sobre el tema Alfredo Filomeno dice:
  
«Para Barrantes lo más importante eran las relaciones personales con algunos dirigentes políticos y no con sus respectivas organizaciones. Con el PC, pese a no tener discrepancias fundamentales, privilegiaba su relación con del Prado; con Patria Roja, si bien había discrepancias, él las arreglaba con Alberto Moreno o Rolando Breña aislando a Ludovico, y así por el estilo». (Alfredo Filomeno, conversación personal, marzo del 2001)
  
Javier Diez Canseco lo expresa de esta manera:
  
«Creo que en esa época nuestra apreciación era de que había una relación muy fluida y muy íntima entre el Partido Comunista Peruano y Barrantes, particularmente por una relación fluida entre Jorge del Prado y Alfonso Barrantes que parecía ser una relación política pero también amical y de un mayor roce generacional que a nuestro juicio facilitaba enormemente la relación entre el PCP y Alfonso Barrantes; creo que también Barrantes era un personaje muy cuidadoso de reconocerle a Jorge del Prado un rol al interior de lU». (Javier Diez Canseco, conversación personal, junio 2001)
  
Sobre la relación entre Barrantes y Alberto Moreno, Jorge Hurtado tiene la siguiente apreciación:

 
«La relación de Moreno con Barrantes era una relación muy estrecha, muy cálida y nosotros en el seno de Patria veíamos a Moreno convertido en una suerte de consejero de Alfonso Barrantes, al margen de la dirección del partido, que actuaba como tal a espaldas de la dirección de Patria Roja y esto traía como consecuencia el hecho de que a sus representantes directos y oficiales en el seno del Comité Directivo Nacional, como era mi caso, se nos quitaba en cierta medida la autoridad y el peso específico que debíamos tener en ese organismo de dirección.
  
¿Cuáles fueron los resultados y las consecuencias de esta relación de Moreno con Alfonso Barrantes?. Yo diría que fueron mínimas, en alguna medida quizá ayudaron a que la escisión, la renuncia de Alfonso a la IU no fuese tan pronta, pero creo que tampoco tuvo grandes consecuencias positivas, porque el comportamiento de Alfonso, la actitud de Alfonso, sobre todo en el período de gobierno de Alan García, le fueron quitando el prestigio y la autoridad tan grande que tuvo en determinado momento en el conjunto de la izquierda». (Jorge Hurtado, conversación personal, mayo del 2001)

 
En este juego de relaciones personales y su posible repercusión sobre posiciones políticas, algunos camaradas en el partido teníamos la impresión de que el vínculo entre Barrantes y Moreno era el más fuerte y que, en algunos momentos, influía negativamente para nosotros en la adopción de decisiones del Presidente de IU.
  
Al respecto Carlos Esteves nos da su opinión sobre el punto:
  
“Mira, yo creo que el c. Jorge del Prado respaldaba a Barrantes y que había una suerte de coincidencia de intereses entre ambos. Barrantes quería seguir siendo Presidente de una coalición dirigida por él con sus propios criterios; Jorge del Prado quería un fortalecimiento de la izquierda pensando que la unidad de los partidos era lo que se necesitaba en esa coyuntura.
  
Había una coincidencia política entre ambos, entre del Prado que quería que siguiera existiendo una IU cada vez más amplia con un dirigente a la cabeza que era efectivamente Barrantes y Barrantes que quería exactamente lo mismo. Del Prado no hubiera aspirado a ser el dirigente de toda la izquierda, él se daba cuenta de que no podía serlo y entones efectivamente contaba con Barrantes que era ese dirigente.
  
Pero, en efecto si bien Barrantes respetaba al Partido, y respetaba a don Jorge, él se sentía más cómodo con Patria ¿por qué se sentía más cómodo con Patria?, no lo sé, posiblemente por sus antecedentes o cercanías. Porque él estuvo ligado ideológicamente a Patria, fue a China en un inicio, tuvo una mayor cercanía ideológica.
  
Puede ser que la relación con Moreno fuera por que él era superior a Moreno, que Moreno fuera su inferior, su «subalterno». Había una relación, por llamarla de alguna manera, de subordinación, porque él tenía un nivel más alto que Moreno.
  
Con del Prado esa relación no era así, él no podía tratar a del Prado como trataba a Moreno, entonces con él se sentía más cómodo en el trato.
  
Para mí, era una cuestión en el plano subjetivo, del trato entre las personas, porque Barrantes no se hacía problemas en las posiciones políticas de cada partido en particular; para él tanto Patria como el Partido Comunista tenían fuerza de militantes, fuerza en presencia de masas y era lo que él necesitaba, brazos, activistas y presencia.
  
En cuanto a los partidos a él le daba lo mismo porque finalmente, era él quien definía la línea, pero en el trato humano yo creo que él se sentía más cómodo con Moreno». (Carlos Esteves, miembro de la Comisión Política del PCP, conversación personal, julio del 2001)
  
El bloque PUM-UNIR buscaba neutralizar las posiciones del PC y acercarlas a las suyas, recurriendo a la mayor coincidencia en lo ideológico, y a la presencia virtualmente hegemónica en el movimiento popular de las tres fuerzas.
  
En esto último, sin embargo, chocaban con los desencuentros y antagonismos que se generaban en el movimiento de masas, en particular en torno a la CGTP y su liderazgo en el campo sindical que ellos, en particular el UNIR, nos disputaban.
  
Esto constituyó a lo largo de la vida de IU un pesado lastre que nunca se pudo sortear y que se expresaba en una dicotomía, para muchos, inexplicable: la oferta al país de una unidad política de las organizaciones que conformaban el frente, y la práctica concreta que ellas llevaban en el seno de las organizaciones de masas donde lo dominante era la pugna por su control y el derecho con el que se sentía cada cual de mantener su hegemonía y, de ser posible, acrecentarla.
  
¿Programa y estrategia unitarios?
  
La línea general programática de Izquierda Unida -desarrollada con más profundidad en el III CDN Ampliado, y luego en el programa aprobado por el Primer Congreso Nacional- tuvo desde el inicio una clara posición antiimperialista, antioligárquica, democrática y popular, así como una explícita mención a su aspiración socialista aunque sus características nunca fueron claramente definidas.
  
Sin embargo su estrategia para la conquista del gobierno y del poder restringía las posibilidades de acumulación de fuerzas al ubicar a la clase obrera en alianza con el campesinado como la fuerza social hegemónica y al resto como fuerzas «de apoyo».
  
Con una inconcebible inercia ideo-política no tomamos en cuenta los cambios en la estructura económica, determinados por el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones, ni los que venían ocurriendo en la estructura social.
  
De la misma manera, frente a los problemas en el campo socialista y el impacto que su pérdida de legitimidad originaba entre las diversas corrientes constitutivas de IU se adoptó la suicida actitud del avestruz.
  
La meta socialista y los lineamientos estratégicos que de ella se derivaban no fueron asumidos, igualmente por todos. Poco a poco se evidenciaron las diferencias existentes respecto de la visión del país así como en la concepción socialista. Vinculadas con esto se hicieron cada vez más notorias las diversas concepciones sobre el proceso de acumulación de fuerzas y todo ello debilitó enormemente la unidad orgánica y política del Frente.
  
Hubo un evidente voluntarismo que chocó con la realidad. Los documentos fueron asumidos de manera formal pero no real, de allí que cuando IU se vio enfrentada a las urgencias electorales la unidad se resquebrajó y, finalmente, se rompió.
  
Así, en vísperas de las elecciones generales de 1985 las opciones políticas se canalizan en dos orientaciones diferentes:
  
Una, quienes veían como lo más importante llegar al gobierno sacrificando para ello cualquier otra consideración, mientras apostaban a buscar entendimientos con sectores más amplios, que incluían al Apra. Sobre el Apra existían, sin embargo, contradicciones importantes entre los dirigentes del PSR. Para todos aparecían, por ejemplo, diferencias entre la posición de Filomeno, que contrastaba con una aparente mayor conciliación de Enrique Bernales y en función de esto trataban de excluir a quienes como el PUM hacían gala de formulaciones radicales.
  
La otra, de quienes consideraban que era el poder el objetivo de fondo y que éste se lesionaba si para llegar al Gobierno se hacían concesiones en el Programa. La absurda polémica sobre si lo importante era el Gobierno o el Poder escindió los campos del frente.
  
El PC, con una visión más racional del problema, no contraponía ambas necesidades. Lamentablemente siguió un camino inviable: pretender que no existían esas diferencias de fondo y atribuir un carácter puramente organicista y de ambiciones personales a los problemas existentes.
  
Con esa óptica se empeñaba en evitar la ruptura del Frente cumpliendo un doble rol difícil de manejar: extrema flexibilidad con Barrantes y su entorno, y a la vez una clara posición en defensa de la institucionalidad de IU.
  
Pensando con cabeza propia
  
La tarea de construir el Frente, encontrar puntos comunes sobre la estructura organizativa y los mecanismos de funcionamiento requirieron mucha iniciativa y flexibilidad pues era indispensable garantizar la unidad y la democracia interna a la par que satisfacer una exigencia que los partidos consideraban legítima e irrenunciable: el reconocimiento y respeto de su presencia en todo el país, aunque dicha presencia, en algunos casos, no estaba respaldada por una existencia real.
  
De algún modo puede afirmarse que en esto, sí pensamos con cabeza propia. Los estatutos originales de IU y sus modificaciones posteriores aprobadas en sus eventos orgánicos responden a esos criterios. (I CDN Ampliado, 5-6 de marzo de 1983; II CDN Ampliado, 9-10 de julio de 1983; III CDN Ampliado, 28-29 de abril de 1984; I Congreso Nacional de IU, enero de 1989; V CDN Ampliado. Normas Orgánicas, 1983)

 
Para ello se recurrió a establecer determinados mecanismos que fueron escrupulosamente respetados.
  
1. El cupo partidario, es decir, el derecho de los partidos a contar con representantes en los diversos estamentos directivos, independientemente de su real existencia en determinados lugares, esos representantes no eran elegidos sino designados por su respectivo partido y su legitimidad no podía ser cuestionada.
  
Ese fue el mecanismo con el que los partidos enfrentaron dos situaciones reales para las cuales no se encontraba, en esa época, otra solución. De un lado, el temor a que en determinada circunscripción una fuerza fuera excluida deliberadamente arguyendo su inexistencia, criterio subjetivo que podría ser guiado por intereses partidarios sectarios poniendo en serio riesgo la unidad.
  
Del otro, era la manera como los partidos se protegían contra el sentimiento de malestar que se creaba con frecuencia entre los afiliados independientes, por aquella “representación natural” en los organismos y que nosotros conceptuábamos como una corriente “antipartidos”.
  
A este sentimiento contribuía la estimulación interesada de afiliados independientes, que otrora habían militado en esos partidos, y que veían la ocasión de cobrarse antiguos agravios, supuestos o reales.
  
El cupo era visto por los independientes como un hecho injusto y generaba problemas para el crecimiento de IU, situación que se mantuvo a lo largo de toda su existencia. El problema se resolvió parcialmente a partir del III CDN Ampliado, y más adelante se oficializó la tesis de la elección de los miembros de los organismos de dirección de IU, mediante el voto directo y universal en la modalidad denominada “un militante un voto”.
  
Sin embargo, siguió primando el criterio de cuidar de la unidad a través de un acuerdo implícito por el cual todos los partidos tuvieron siempre un representante en cada organismo, elegido en votación directa y universal.
  
2. El consenso, fue otro mecanismo con el cual se pretendió solucionar el temor de los partidos frente a eventuales agrupamientos en perjuicio suyo.
  
El consenso no significaba la unanimidad pues se aceptaba la posibilidad de que una fuerza en posición minoritaria sobre determinado punto, aceptara su aprobación como una demostración de flexibilidad y espíritu unitario; pero es innegable que esto implicaba reconocerle el derecho a veto.
  
El mecanismo ayudó mucho en la etapa inicial pero a la larga, produjo un entrampamiento que a veces hacía imposible tomar acuerdos, por la oposición de una sola fuerza, lo cual abrió paso, a la necesidad de abandonarlo. De allí que hacia el III CDN Ampliado se aprobara el derecho a tomar acuerdos con el voto del 75% de los integrantes del correspondiente organismo, desde el Comité Distrital hasta el CDN.
  
En un organismo como el CDN integrado por un largo período por 9 miembros, 7 de los partidos y dos independientes, -Alfonso Barrantes y Henry Pease- esto exigía tener cuando menos 7 de los 9 votos, lo cual aseguraba un grado de confianza razonable en que los acuerdos reflejaran realmente la opinión de la mayoría de fuerzas, y no surgieran por decisión de una mayoría exigua.

También el cupo partidario sería, posteriormente, objeto de algunas modificaciones.                
Ultima actualización ( Domingo 11 de Marzo de 2012 16:05 ) FUENTE:http://www.pcperuano.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2418:guillermo-herrera&catid=1:coyuntura&Itemid=26