lunes, 21 de noviembre de 2011

PRESIDENTE OLLANTA: LA IZQUIERDA GANA PERO LA DERECHA GOBIERNA


El Centro Politico

 

El Centro Politico

Autor: Ricardo Vásquez Kunze

Este último viernes fue condecorado en Palacio de Gobierno el líder histórico del PPC, Luis Bedoya Reyes. La Orden del Sol en el grado de Gran Cruz, la máxima distinción de la República, le fue otorgada como reconocimiento a su vida política. Más allá de los merecimientos propios del caso, la distinción a un líder estigmatizado en su momento como el “campeón de la derecha”, cuando hasta el socialcristianismo era de derecha en un país sectarizado, nos demuestra que el Perú ha cambiado profundamente. Máxime si quien otorgó la distinción es un presidente nacido mayoritariamente del voto de izquierda.

Llama la atención por eso mismo que el penoso papel que tuvo la izquierda de los 70 y 80 del siglo de mi niñez y juventud, lo tenga ahora un sector de derecha sin partidos pero con muchos micrófonos y pantalla. Porque si la izquierda parece haber evolucionado, la derecha no. Enfrascados en una oposición sectaria contra el ala izquierda del gobierno más allá de la legítima crítica, esta derecha sin responsables políticos pretende desaparecer del gabinete a quienes, como izquierda, no representan peligro alguno para la democracia, las libertades públicas ni el estado de derecho.

No es en el gabinete donde están los intransigentes ideológicos del puño en alto. Esos están en la calle. Por eso mismo es importante que la izquierda leal al sistema constitucional esté representada en el gobierno, subordinada al liderazgo presidencial que en esta última semana ha puesto las cosas claras. Si de aislar al extremismo se trata, este es el mejor camino para que este quede a merced de la ley y el orden y no se ampare bajo ningún paraguas “político”.

Queda pendiente cómo aislar al extremismo de derecha, tan peligroso como el de izquierda. Acaso la distinción a Bedoya Reyes pueda contribuir a ello. Sería el mejor legado de un líder y de un partido que han demostrado lealtad en la oposición y eficacia en el gobierno. 
Cortesia: Diario Peru 21

Un decenio de gobiernos de izquierda en AL

Un decenio de gobiernos de izquierda en America Latina

Por: Steven Levitsky

La ola de izquierda en A.Latina ya cumple un decenio y aún no para. Contra varios pronósticos de un inminente “vuelco a la derecha”, la ola se ha extendido a El Salvador (2009) y Perú (2011), y la izquierda ha sido reelegida en Uruguay (2009) y “re-re-elegida” en Brasil (2010) y Argentina (2011). (La izquierda también ha sido reelegida en Venezuela, pero en condiciones no democráticas). Actualmente, dos tercios de los latinoamericanos viven bajo gobiernos de izquierda, algo inédito en la historia regional.  
Quiero hacer dos observaciones sobre este giro a la izquierda. Primero, los gobiernos de izquierda han sido bastante moderados. Salvo Chávez en Venezuela, ninguno ha vuelto al estatismo de las épocas anteriores. Los gobiernos de Brasil, Chile, El Salvador, Paraguay y Uruguay mantienen políticas macroeconómicas ortodoxas. Aunque los gobiernos de Argentina, Bolivia, y Ecuador han sido más heterodoxos, ninguno ha roto con la economía de mercado. Fuera de Venezuela, ningún gobierno ha adoptado políticas ni mínimamente parecidas a las de Castro, Velasco o Allende. La izquierda también ha sido moderada en cuanto a las instituciones democráticas. Desapareció el leninismo revolucionario de los años 60 y 70. En Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, Paraguay y Uruguay la izquierda ha gobernado en una manera plenamente democrática. No se puede decir lo mismo sobre Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, pero aun en estos casos no hay dictadura como las de Castro o Velasco. Hasta en Venezuela –el caso más autoritario– persiste un régimen electoral.
Segundo, por lo general, la ola de izquierda beneficia a la democracia en A. Latina.  En décadas pasadas, la llegada de la izquierda al poder casi siempre terminaba o en un golpe de estado (Venezuela 1948, Guatemala 1954, República Dominicana 1962, Brasil 1964, Chile 1973) o en una dictadura de izquierda (Cuba 1959; Nicaragua 1979).  La última década puso fin a este patrón. En Brasil, Chile, Uruguay y El Salvador, donde el miedo ante un posible triunfo de la izquierda seguía siendo fuerte en los años 90, la izquierda llegó al poder y no pasó nada. Los gobiernos de Lula y Dilma, Lagos y Bachelet, Vásquez y Mujica, y el de Mauricio Funes demostraron que la izquierda puede gobernar sin generar una crisis o una ruptura democrática. Y más: demostraron que la izquierda puede gobernar bien. Ese cambio tiene una enorme importancia para la consolidación de la democracia. La izquierda pasó de ser un cuco a ser una opción de gobierno normal.  
Otro beneficio de la ola de izquierda ha sido un nuevo énfasis en la redistribución. La desigualdad casi siempre atenta contra la democracia. Varias investigaciones empíricas demuestran una fuerte relación entre la desigualdad socioeconómica y la inestabilidad democrática. A. Latina es la región más desigual del mundo, y en la mayoría de los países la desigualdad creció en los años 80 y 90.  Si las cosas seguían así, iba a ser difícil sostener la democracia. No es cierto, como dicen algunos analistas de izquierda, que la democracia no pueda coexistir con una economía de mercado. Pero la historia nos muestra que el matrimonio entre democracia y mercado libre requiere de políticas sociales redistributivas.   
Los gobiernos de izquierda han invertido seriamente en las políticas redistributivas. En Brasil, Lula aumentó el salario mínimo y extendió el programa Bolsa Familia a 11 millones de familias. En Chile (Chile Solidario, Plan AUGE), Uruguay (PANES, Plan de Equidad), Argentina (Asignación Universal por Hijo), Bolivia (Bono Juancito Pinto, Renta Dignidad), y Ecuador (Bono de Desarrollo Humano), gobiernos de izquierda lanzaron nuevas programas sociales para combatir la pobreza y extender el acceso a la seguridad social, la salud y la educación a sectores que habían sido excluidos.
Estos programas generaron logros importantes. En Brasil, unos 29 millones de personas salieron de la pobreza entre 2003 y 2009. En Chile, la pobreza extrema casi desapareció. Y por primera vez en decenios, las tasas de desigualdad han bajado, en algunos casos –como Brasil– de una manera significativa. Aunque la disminución de la desigualdad tiene varias causas, estudios muestran que las políticas sociales han sido un factor importante.
Las políticas redistributivas adoptadas por los gobiernos de izquierda contemporánea no representan una vuelta al estatismo. Al contrario: las nuevas políticas sociales en Brasil, Chile, El Salvador, Paraguay, Uruguay, y (con matices) Argentina coexisten con una economía abierta. Representan una transición no del neoliberalismo al estatismo sino del neoliberalismo a un liberalismo social o, en los casos más ambiciosos, a una socialdemocracia criolla. Un modelo que combina una economía de mercado con una seria inversión en la redistribución rige en todas las democracias industrializadas del mundo (con un poco más redistribución en Europa y un poco menos en los EEUU). Pero es nuevo en A. Latina. Y está funcionando. La democracia nunca ha sido tan fuerte en Brasil, Chile y Uruguay como en los últimos 10 años.   
El fin de la ola de izquierda llegará más tarde o más temprano. En democracia nada es permanente. La causa podría ser el deterioro económico regional. O podría ser la inseguridad, casi siempre un flanco débil para la izquierda. Pero el legado de los gobiernos de izquierda –sobre todo en el Cono Sur y Brasil–sería tan significativo como el de los gobiernos neoliberales de los años 90.  Los logros sociales en Brasil, Chile e Uruguay se están institucionalizando (no es así en Venezuela, donde el proyecto chavista parece poco sostenible). Las nuevas políticas sociales gozan de un amplio consenso social y los partidos de izquierda se han establecido como una alternativa viable, acabando con las fantasmas del pasado. Y la democracia salió fortalecida.

Roban casi S/. 1 millón del MEF usando ´empleados fantasmas´

Se roban casi un millón de soles del MEF

usando ´empleados fantasmas´

Lima - Tras una denuncia recibida de la gestión anterior y luego cuatro meses de investigación, la Contraloría General de la República detectó que S/. 948,000 fueron sustraídos de las arcas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y fueron a parar a cuentas de funcionarios fantasmas.

"Recibimos una denuncia del propio MEF, del ex ministro de Economía Ismael Benavides, que sospechaba algo estaba pasando (...) Investigamos y luego de cuatro meses encontramos nada menos que se habían robado S/. 948.000 en los últimos cinco años", reveló el contralor Fuad Khoury al programa "Sin medias tintas".

El contralor dijo que José Manuel Torres Mendieta, quien se desempeñaba como jefe de los sectores de Contratación Administrativa de Servicios (CAS) y Contratación de Servicios No Personales del MEF, depositó diversas sumas de dinero a familiares que nunca habían trabajado en el Ministerio de Economía

Khoury señaló que el ministro Luis Castilla ha dispuesto una investigación interna para saber por qué no se investigó el caso en su momento. Comentó, además que en las oficinas estatales no hay controles internos, lo que facilita las transferencias de dinero a cuentas de "empleados fantasmas"

En los últimos dos años, la Contraloría General de la República realizó 10.650 denuncias por irregularidades en el sector público, del total, 2.500 se abrieron procesos judiciales aunque solo 70 llegaron a sentencia, pero ningún acusado ha ido a prisión.

A partir del próximo año, la Contraloría tendrá capacidad sancionadora administrativa, es decir, "vamos a suspender o inhabilitar gente hasta por cinco años", señaló Khoury Zarza
Cortesia: Diario el Correo

domingo, 13 de noviembre de 2011

 EFICACIA Y EFICIENCIA
Cualquier organización sabe que ganará o perderá competitividad de la forma en que maneje su eficiencia y eficacia en la productividad diaria de las operaciones. Como resolver eficientemente una órden de compra, como responder a un problema o queja de cliente, como manejar el inventario, como administrar los proyectos, etc. definirán la posición de la compañía en el mercado. La eficiencia y la eficacia de los procesos y servicios es lo que cuenta a la hora de la competitividad en el plano de la gestión operativa.

En administración y en negocios, existen 2 términos que en muchas ocasiones son frecuentemente confundidos por la gente de negocios y por el público en general: eficacia y eficiencia.

La eficacia tiene que ver con resultados, está relacionada con lograr los objetivos. La eficiencia, en cambio, se enfoca a utilizar los recursos, de la mejor manera posible.

La eficiencia y la efectividad son dos adjetivos de naturaleza cualitativa, ambos aplicables a los procesos logísticos o cualquier área en general, pues en condiciones ordinarias lo que se propone es la optimización.

Es sumamente importante entonces y entendiendo que existe una brecha entre lo establecido por la Real Academia y la usanza ordinaria a nivel gerencial y en los postgrados del área, adherir ambas realidades; lo cual puede lograse al tomar como referencia las siguientes acepciones:

Eficiencia: “Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles”. Esta relacionado con utilizar en forma óptima los recursos para lograr objetivos.

Eficacia: “Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera, sin que priven para ello los recursos o los medios empleados”. Está relacionado con lograr los objetivos.

Efectividad o Eficaz: “Cuantificación del logro de la meta”. Puede ser sinónimo de eficacia cuando se define como “Capacidad de lograr el efecto que se desea”.

Un gerente de proyecto planificó una tarea de testeos en 3 semanas. Transcurrida la segunda semana se da cuenta que el plan es imposible de alcanzar dado que queda mucho por testear. Para poder cumplir con la fecha propone subdividir los testeos en distintos grupos y contratar más gente adicional para los testeos, con lo cual logra llegar al tiempo planificado. La pregunta es: el PM fue eficiente o eficaz?

Se puede ser eficiente sin ser eficaz? Se puede ser eficaz sin ser eficiente? La respuesta a ambas es afirmativa.

Cortesia: http://pmqlinkedin.wordpress.com/about/eficacia-y-eficiencia/