
Ponencia de León Trahtemberg en Primer Encuentro de Rectores de Universidades Peruanas en la UNMSM
Si hay en el Perú una institución en la que podemos apreciar la impermeabilidad frente a los sucesivos hallazgos de las teorías pedagógicas, la investigación educacional y las demandas del mercado laboral del mundo globalizado, esa es la escuela, y no en pocos aspectos, también la universidad. Y no solamente la escuela pública, habitualmente reconocida por ser muy precaria, sino también buena parte de la escuela privada, que a pesar de sus prerrogativas de gestión autónoma también se nutre del mismo clima educacional desfasado en el tiempo que rige para la educación pública.
Si hubiera que resumir las demandas a la escuela que vienen desde el mundo laboral y la teoría e investigación psicopedagógica que ilustren lo antes dicho, podríamos ubicarlas bajo tres títulos:
1) Bajo el perfil del egresado del sistema educativo demandado por las empresas y el mercado laboral globalizado.
2) Bajo las características de la actividad educativa según la moderna ciencia y pedagogía
3) Bajo la formación de los docentes y las prerrogativas de los directores requeridas para atender en la escuela las dos demandas anteriores.
1. Perfil del egresado del sistema educativo demandado por las empresas y el mercado laboral globalizado
La creciente oferta de profesionales de alto nivel graduados en China, Rusia e India que con menores remuneraciones que los norteamericanos y europeos tienen similares capacidades, está haciendo que el buen empleo sea cada vez más escaso y disputado en el planeta. ¿Cómo podría entonces un joven talentoso y ambicioso mejorar sus posibilidades de éxito y bienestar económico? Hay básicamente dos opciones, que no son excluyentes. Una, utilizar su saber académico o profesional para incursionar en la aventura empresarial, de modo que pueda convertirse en promotor de una de esas pequeñas o medianas empresas que constituyen el 98.6% del universo empresarial peruano. Otra, convertirse en profesional o académico con una muy alta tasa de empleabilidad en las empresas modernas que podrían contratarlo en condiciones atractivas.
¿Qué requerirían los futuros profesionales para elevar su empleabilidad? Entre las principales características, podríamos citar las siguientes:
1) Poseer al menos un grado de educación superior universitaria o técnica.
2) Dominar además del castellano, matemáticas, inglés, informática, telecomunicaciones y saber usar manuales autoinstructivos. Idiomas adicionales también dan ventajas.
3) Conocimiento del mundo de la empresa y haber tenido experiencia de trabajo en empresas formadoras de jóvenes, aquellas como por ejemplo las del fast-food (Mc Donalds, Burger King, Pizza Hut) o almacenes (como ACE o Wong) que les inculcan a los jóvenes una primera disciplina laboral, les hacen tomar conciencia de la importancia de las relaciones públicas y cultivan el concepto de calidad en el servicio.
4) Tener capacidad de trabajar en equipo y exhibir experiencias de liderazgo como en un consejo estudiantil, movimiento juvenil o scóutico, parroquia, club social o deportivo, etc.
5) Haber trabajado un tiempo en las provincias o en el extranjero, para ganar “roce internacional”
6) Poseer buen estado físico para soportar trajines duros y adecuada salud mental para no perder el equilibrio en situaciones de stress o conflicto con la autoridad o los clientes.
7) Ser creativo, tener capacidad de innovación, autonomía de pensamiento y personalidad, para encarar y resolver audazmente problemas nuevos.
8) Tener independencia económica para no aceptar cualquier empleo ni condenarse a él.
9) Poseer habilidades sociales que “abran puertas” y capacidad para desarrollar el marketing personal y “darse a conocer favorablemente”.
10) Tener una visión prospectiva del mundo y de su propia vida, y tener un plan de carrera para cultivar su empleabilidad.
11) Pertenecer a redes profesionales o empresarios globales en áreas afines a la de su especialidad
La mayoría de estas características pueden cultivarse desde la educación básica, sin embargo, si observamos la escuela pública y privada (así como las universidades) en el Perú veremos que poco de esto se promueve desde los espacios educativos formales. Solo los escasos buenos colegios logran que sus alumnos dominen lenguaje, matemáticas, informática e inglés, sean creativos en su expresión artística (no así en su producción científica o humanística) y que eventualmente aprendan a desarrollar su estado físico (aunque no necesariamente incluyendo una nutrición adecuada). Sin embargo, dejan de lado varias de las otras de las demandas mencionadas. Sin duda, la mayoría de los colegios educan a sus alumnos de espaldas a las exigencias de la empleabilidad en un mundo globalizado especialmente púberes y adolescentes. Sin embargo, lo que observamos en la realidad es que la educación peruana le da la espalda a estas demandas.
La escasa atención a las habilidades no cognitivas de los niños y adolescentes se vuelve patética cuando observamos la total ausencia de psicólogos educacionales en la escuela pública y buena parte de la privada y las universidades. Observamos el abandono a su suerte de adolescentes que son hijos del divorcio que tienen severas lesiones emocionales; hijos del maltrato, la violencia, el abandono, la incomunicación familiar; consumidores de drogas y alcohol; viciosos compulsivos; jóvenes embarazadas, anoréxicas, bulímicas, cárceles llenas de jóvenes, principalmente pobres, quienes debido a la precariedad de su hogar nunca tuvieron una oportunidad de aprender a vivir respetando los derechos de los demás sin delinquir, transgredir, violar, agredir…
Así son cada vez más jóvenes peruanos. ¿Quién hace algo al respecto, en ausencia de una familia estructurada, contenedora, comunicada, que ama, orienta y a la vez pone límites? Nadie. La única institución social a la que acude casi el 100% de los niños que podría hacer algo por todos ellos es la escuela, que debería convertirse literalmente en un “segundo hogar”, digno y saludable, un escenario de crianza y educación integral, y no solamente de docencia e instrucción. Pero para ello resulta imprescindible que los psicólogos y asistentes sociales entren a tallar en la vida escolar y además, que los profesores sean formados y entrenados para tener la capacidad se dar consejería personal y familiar. Sin embargo, no existen en la escuela pública peruana.
Igualmente dramática resulta la poca atención que se le da en la escuela a la prevención de las enfermedades que constituyen frenos o impedimentos para su desarrollo vital pleno.
Si revisamos cuáles son las grandes enfermedades de inicio del siglo XXI encontramos que todas tienen elementos atemperadores que pueden aprenderse desde la escuela.
• Enfermedades músculo esqueléticas, que en EE.UU. son la primera causa de discapacidad y que demanda anualmente 131 millones de visitas de pacientes a los médicos con un costo de 215 billones de dólares. Los principales factores de riesgo son las malas posturas, falta de ejercicio y circulación sanguínea.
• Enfermedades cardiovasculares que se pronuncian por una inadecuada alimentación, sobrepeso, alta presión arterial, tabaquismo, sedentarismo, acumulación de stress.
• Suicido, cuyo factor de riesgo principal es la incapacidad de manejar la depresión (35% de los suicidas) y el aislamiento social.
• Cánceres, cuyos factores de riesgo principales son la alimentación, tabaquismo, alcohol y contaminación.
• Enfermedades gastrointestinales, cuyos factores de riesgo principales están en el medio ambiente contaminado, el consumo de alcohol y nicotina, el stress físico, el consumo de alimentos nocivos, el uso inadecuado de medicamentos y especias.
• Enfermedades de las vías respiratorias, cuyos factores de riesgo están en el tabaquismo y la contaminación atmosférica e industrial.
• Enfermedades de Transmision Sexual (E.T.S.) y SIDA, que tiene como factores de riesgo aspectos socioeconómicos y culturales (libertad sexual, falta de información sobre contagio).
• Enfermedades debidas a falta de higiene, como diarreas y disenterías, bacilares o amebianas, fiebre tifoidea, poliomielitis, hepatitis vírica, cólera.
• Enfermedades por carencia de ciertas vitaminas, como pelagra, beri-beri, escorbuto y desnutrición
En su mayoría es posible prevenir estas dolencias y enfermedades con una alimentación balanceada, buenas posturas, ejercicios físicos, buen manejo del stress y la depresión. Eso requiere incorporar al currículo estos contenidos y actividades, así como diseñar el mobiliario y los espacios escolares de acuerdo a las recomendaciones de la ergometría y la moderna arquitectura escolar. No hacerlo, pone nuevamente a la educación peruana de espaldas a los de la conservación de la salud propios del siglo XXI.
Otro de los retos curriculares no encarados es el aprendizaje de idiomas extranjeros. Si bien algunos colegios especialmente privados de elite logran que sus alumnos dominen suficientemente el inglés, la mayoría se queda en eso lo que los pone de espaldas a las tendencias internacionales de agregar habilidades en idiomas como chino, ruso, francés u idiomas internacionales, ya que cada vez serán más necesarios en el mundo globalizado. No olvidemos que los idiomas más hablados por la población mundial son
• Chino mandarín: 760 millones (todas las lenguas chinas: 1071*)
• Inglés: 427 millones (800 millones +2da lengua)
• Español: 266 millones (350 millones +2da lengua)
• Hindí: 182 millones (con urdú 223, 350 millones +2da lengua)
• Árabe: 181millones
• Portugués: 165 millones
• Bengalí: 162 millones
• Ruso: 158 millones (290 milllones + 2da lengua)
• Japonés: 124 millones
• Alemán: 121millones
(David Crystal: The Cambridge Encyclopedia of Language, Cambridge University Press, 2nd edition, 1997, pág. 289.)
También el estudio de la historia y las ciencias sociales muestra un rezago frente a las realidades del mundo globalizado, porque los textos y contenidos curriculares siguen orientados preferentemente hacia el conocimiento de Europa, cuando a fines del siglo XX y el XXI la ruta del mundo está siendo definida por Norteamérica, China, Rusia, India y el Medio Oriente, los cuales casi no aparecen en los contenidos curriculares.
Apelar a la teoría de las inteligencias múltiples (Gardner) y emocional (Coleman) es otra de las carencias de la escuela peruana (pública y privada) y la mayoría de las universidades. Recordemos sus planteamientos básicos:
Inteligencia Lógica Matemática la que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia.
Inteligencia Lingüística, la que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios.
Inteligencia Espacial, consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos, o los decoradores.
Inteligencia Musical es, naturalmente la de los cantantes, compositores, músicos, bailarines. Inteligencia Corporal - kinestésica, o la capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.
Inteligencia Emocional, conformada por la Inteligencia Intrapersonal, que nos permite entendernos a nosotros mismos. No está asociada a ninguna actividad concreta. Inteligencia Interpersonal que nos permite entender a los demás, y la solemos encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas. Juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria.
Inteligencia Naturalista, la que utilizamos cuando observamos y estudiamos la naturaleza. Es la que demuestran los biólogos o los herbolarios.
Las actividades y contenidos curriculares escolares y universitarios, de espaldas a lo sugerido por la investigación psicopedagógica para fines del Siglo XX, sigue estando fundamentalmente basada en la palabra (verbal) y los números (lógico matemática) dejando fuera todo el resto.
En cuanto a la organización del alumnado por aulas en la escuela, esta sigue de espaldas a los hallazgos sobre el manejo de grupos heterogéneos. Se sigue partiendo de la concepción del “alumno promedio” (que en realidad no existe) dejando excluidos a los más débiles y aburriendo a los más hábiles. Aún hay escasas estrategias de diversificación en la enseñanza y evaluación, poco énfasis en la integración social entre diferentes grupos y casi inexistentes esquemas de organización diversos y por grupos multiedades, tal como se hace fuera de la escuela para actividades como deportes, artes, idiomas, computación.
Finalmente, la relación profesores alumnos también le da la espalda a las recomendaciones de la pedagogía moderna. El esquema cooperativo horizontal aún es inaccesible y predominando un vínculo profesor-alumno autoritario, dogmático, vertical, como en el siglo XVIII, XIX y buena parte del XX. En suma, tenemos una escuela de espaldas a la modernidad.
3) Formación de los docentes y prerrogativas de los directores requeridas para atender en la escuela los dos grupos de demandas anteriores
No podría terminar esta ponencia sin hacer notar que también en la formación docente actuamos de espaldas a lo que enseña la experiencia más exitosa del primer mundo. En el Perú los Institutos Superiores Pedagógicos (ISP) y las facultades de educación tienen las mismas prerrogativas para formar profesores de inicial, primaria y secundaria en 5 años. Si es así ¿para qué existen como instituciones diferentes? Si hacen lo mismo, una de ellas está de más. Tal como están propuestas, resultan redundantes e ineficientes.
La tendencia mundial es que los ISP formen solo profesores de inicial y primaria con un sentido muy práctico y en cambio las universidades formen profesores de secundaria y técnica, a partir de una fuerte formación académica que la da un bachillerato al que luego se agrega uno o dos años de pedagogía para la titulación docente. En Europa ya se requiere maestría para enseñar en la secundaria. Pero además, en el Perú no hay ninguna certificación estatal del egresado de pedagogía antes de titularlo y nombrarlo como docente de la escuela pública con estabilidad laboral para toda su vida. En cambio el primer mundo se requiere una certificación estatal para ejercer docencia. Así, también en esto el Perú está de espaldas a las tendencias mundiales de formación docente en la que tenemos por lo menos 30 años de atraso.
CONCLUSIÓN
En suma, sin una reforma drástica del sentido y la manera de educar en las instituciones educativas peruanas, no hay manera de que los egresados puedan ser competitivos respecto a las demandas de la globalización. Además, nuestras desventajas frente al primer mundo seguirán creciendo continuamente. Eso incluye también a las universidades, muchas de las cuales tampoco están a la altura de las exigencias del siglo XXI. Si ellas no van a tomar en serio su situación real, perderemos nuestra capacidad de formar las vanguardias y los cuadros profesionales que el Perú necesita para estimular su desarrollo social y económico.