Negociación complicada
Dom, 28/08/2011 - 05:00
Por Carlos Castro
La noticia llegó cerca de las 3 de la madrugada del último jueves,
cuando la edición ya estaba en prensa: El acuerdo con las mineras se
cerró a las dos de la madrugada. Horas después, el premier Salomón
Lerner lo confirmó en su primer mensaje ante el Congreso. El reporte
publicado por este diario revela que las negociaciones, entre el
gobierno y los empresarios mineros, fueron difíciles, duras y cargadas
de tensión, en las que la palabra final la tuvo el presidente Humala.
Los mineros no querían pagar más de mil millones de soles al año, y el
principal argumento, según decían era que si en el gobierno aprista
aportaron más de 2 mil millones con el famoso óbolo voluntario (el monto
total en el quinquenio de García fue de 2 mil 283 millones de
soles) por qué debían entregar ahora hasta cinco veces más. Al final
doblaron el codo y firmaron el Acta de Entendimiento.
Para lograrla, el gobierno, con espíritu concertador, también bajó
sus expectativas iniciales de 5 mil millones de soles al año a 3 mil
millones, eliminó la denominación impuesto a las sobreganancias,
cambiándola por gravamen (tomando como base las utilidades operativas) y
reiteró por escrito su respeto a los contratos de estabilidad que
tienen varias mineras. Pero aclaró que los futuros proyectos mineros
estarán también sujetos a este gravamen. Los empresarios mineros dejaron
por su lado a sus “tradicionales” voceros, que anduvieron muy activos
durante el quinquenio aprista, y se metieron –con su presidente, Pedro
Martínez– a negociar en directo. Sabían que si el país ha votado por el
cambio en democracia su actitud debe ser diferente y que no pueden
seguir ofreciendo migajas frente a los miles de millones de dólares que
obtienen anualmente en utilidades. Un ejemplo: cinco de las empresas
mineras lograron en el quinquenio del 2005 al 2010 utilidades netas por
más de 24 mil millones de dólares, según cifras oficiales de la SNMPE.
Negarse esta vez habría sido una burla.
Es, sin duda, un buen acuerdo. No con una pistola en mano, como
insinuó un dirigente aprista, sino con algo simple y fundamental que le
faltó a García frente al gran empresario: decisión política. El líder
aprista se contentó, como bien lo sintetizó Lourdes Flores, con pasar el
sombrero ante los empresarios, en lugar de actuar como mandatario (para
cumplir con el mandato del pueblo) y exigir lo que por justicia le
correspondía al país. ¿Imaginan cuántas postas, hospitales o colegios,
etc., se podrían haber construido con una contribución adicional de 10
mil millones de soles?
Es indudable que el aporte anual de 3 mil millones de soles será de
gran ayuda para los programas de inclusión social en los que está
comprometido el gobierno de Humala. Y así lo han expresado los mineros.
Pero los problemas van más allá. Son estructurales y vienen de hace
décadas. El premier Lerner los graficó y planteó metas de
gobierno sumamente ambiciosas. ¿Las cumplirán? Difícil, pero lo
importante es ponerlas en marcha. Acabar con la desnutrición infantil o
reducir la mortalidad infantil, o universalizar la educación inicial,
combatir la inequidad, la pobreza extrema que está por encima del 60% en
el área rural, y poner al Estado al servicio de una sociedad más segura
y equitativa, son grandes retos.
Voluntad hay, por lo menos por lo visto hasta ahora. Decisión
política también. Los cuadros que se están integrando al sector público
son profesionales de reconocida solvencia y honestidad. Con el nuevo
gobierno hay, ahora sí, un nuevo estilo de gobernante. De hablar poco, a
diferencia de García que se robaba todos los micros y tenía a sus
ministros de teloneros. Ahora, los ministros son los protagonistas de
sus respectivos sectores. Solo esperemos que el Presidente no opte por
silencios prolongados y termine atrapado en Palacio. Algo que prometió
no hacer. Hasta el próximo domingo.
Cortesia: Diario la republica

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