sábado, 10 de noviembre de 2012

LIMA: DE BARRANTES A VILLARÁN




IZQUIERDAS Y DERECHA
Los escenarios de conflagración entre los poderosos de la tierra y los desposeídos, se hacen cada día más visibles en las luchas que se sostienen en todo el orbe; ahora está incluido el contexto europeo, antes revestido como el primer mundo desarrollado. No hay excepciones, ni el todopoderoso país del norte, ni los grandes bloques del G8.

Por eso todos sus medios de información, que forjan la realidad en el mundo (pues son quienes construyen verdades, revelan misterios, y lapidan antípodas), se empeñan en ocultar estas contiendas, donde comparecen los poderosos por un lado, y los pueblos por el otro.

En este contexto descrito brevemente subyace una verdad simbólica: el enfrentamiento político entre la izquierda y la derecha. La derecha mundial está representada por los grandes poderes de dominio y hegemonía planetaria, las derechas nacionales le hacen eco a la internacional, la reproducen, defienden o personifican sus intereses. La izquierda en cambio, solo existe en cada nación.

El Perú no es un país que prescinda de estas características, la derecha constituye el poder nacional-internacional que pugna por ser absoluto, combate cualquier intento de transformación, o a quienquiera que desempeña una posible imagen de cambio. La concepción que tiene esta ideología de democracia, se afirma en descalificar a cualquier adversario, desprestigiarlo ante la opinión pública, y si es posible aplastarlo (humillarlo, avergonzarlo, reducirlo al silencio, e incapacitarlo definitivamente). Para esto posee una maquinaria especializada en abrumar, hundir y exterminar: los medios de información.

La izquierda peruana también es una realidad, pese a que han tratado por muchos medios de anularla, y con terca persistencia se ha legitimado cumpliendo roles importante en la vida pública de los últimos decenios.

El ánimo de conflicto y la poca tolerancia de la derecha contra la izquierda ha sido motivada en más de una ocasión por la propensión de defensa de los derechos de las mayorías que tienen los progresistas, frente a la inclinación de favorecer a unos pocos que siempre ha defendido el conservadorismo. Vocación que muchos socialistas han materializado en las diversas gestiones públicas que han tenido la oportunidad de administrar. El claro ejemplo en este momento lo constituye la alcaldesa Susana Villarán en la Municipalidad de Lima Metropolitana.

LIMA LA CABEZA DE UN PAÍS MALA TESTA
Lima es la capital del Perú, y en un país hipercentralista como el nuestro, se ha constituido como una urbe que ha crecido desordenada y desproporcionalmente, precisando con urgencia una gestión congruente con el reto de transformarla en una ciudad moderna (limpia, ordenada, segura, productiva, saludable, descongestionada, turística, sostenible, etc.).

Las gestiones que han precedido a la alcaldesa Villarán –salvo la de Barrantes Lingán, 1980-1984– han favorecido a unos pocos, a los poderosos. La metrópoli demanda enfrentar enérgicamente el desorden, el atraso, y las malas condiciones de vida de gran parte de la población capitalina; estas tareas largamente postergadas en las últimas décadas forman parte de la agenda pública de la actual gestión Villarán.

El caos del transporte urbano con el que convivían las gestiones de gente acólita a la derecha peruana, está en proceso de un reordenamiento; los espacios públicos que deben ser consagrados para el disfrute de toda la población limeña, que fueron privatizados, cercados y destinados al uso de unos pocos (los poderosos), la señora Villarán se ha propuesto recuperarlos para el entretenimiento general (cultura, deportes, espectáculos, etc.); la seguridad ciudadana que en periodos anteriores estaba consignada a regímenes privados (policía particular, y terceros), está cambiando; ahora se están  implementado puestos de auxilio rápido mixto (policías y serenos) las 24 horas del día tanto en el Centro Histórico, como en el Rímac, Barrios Altos, entre otros. Hormiguean obras dedicadas a la niñez, a la juventud, a la intercomunicación vial; pero sobre todo, no sólo está dedicada, como lo estuvo la gestión pasada, a ejecutar obras físicas, está concentrada en afrontar el fundamento de los problemas que originan el desorden y el caos.

La derecha no puede soportar que esta ciudad sea convertida en una ciudad para todos, por eso promueve la intransigencia de una oposición organizada contra los cambios emprendidos, tanto en el reordenamiento del transporte urbano, como en el traslado del Mercado Mayorista “La Parada”, al Mercado Mayorista de Santa Anita.

Esta ofensiva contra la alcaldesa que ha resultado en un proceso de Revocatoria, ha sufrido un revés producto de una exacerbada resistencia perpetrada por un sector lumpen, con el que la regencia del estado neo liberal, no desea asociarse en público (sólo en privado), debiendo incluso declarar una tregua mediática. Este respiro ha durado unos pocos días.

EL VIEJO DILEMA ENTRE EL ESTADO ENEMIGO Y LA CONQUISTA DEL ESTADO
En este dilema han concurrido también los que no se identifican con lado alguno, acaso por el tono o el contenido de sus afirmaciones terminan siendo tributarios de la campaña contra la gestión actual de la comuna limeña.

En este momento en Lima se juega la batalla estratégica del Perú que reclama transformación, una transformación que prometió Ollanta, pero que se encuentra imposibilitada por una falta notable de organización social y política, cultural y económica, sustentada por cuadros técnicos, intelectuales, líderes, artistas, científicos, empresarios, y militantes de todas las sangres, que puedan hacerse cargo de la administración del Estado. Pero la organización a la que aludimos no se formará producto del azar o la buena voluntad. Solo se podrá alcanzar contando con una eximia experiencia en la administración del Estado, y esto a su vez es factible siendo parte de éste, para luego disputar a los neoliberales su administración, pero con orientación y objetivos distintos.

Existen aún afirmaciones que sostienen que el Estado es el enemigo del pueblo, nosotros aseveramos que las orientaciones del actual Estado de naturaleza neoliberal confirman estar reñidos con los intereses de las grandes mayorías; pero el Estado como tal, puede ser usado tanto para favorecer al pueblo en general o a un grupo en particular.

LA EXPERIENCIA EN GESTIÓN DE IZQUIERDA
La izquierda en el país ha tenido diversos correlatos y expresiones, de modo tal que ha ido acumulando experiencia en gestión pública edil, y especialmente en enfrentar situaciones complejas como las que la actual administración de Lima está atravesando.
Pero es imperioso y vital desvalijarnos de algunas costumbres que se han convertido en una suerte de mala percepción de parte de las caras visibles del municipio en cuestión. Es necesario cuanto antes dar señales de que esa izquierda motejada de caviar, en razón de que se la percibe alejada de los plebeyos; sea identificada con lo popular, se vista de todas las sangres, y organice a los diversos grupos, asociaciones, personas, artistas, y cuantos sientan la exigencia de hacer realidad esa organización que el Perú demanda.

Para muchos jóvenes, adultos y veteranos de la militancia en los grupos que propugnan cambio, la Izquierda Unida de “Frejolito”, que casi llegó a gobernar el Perú de 1985, fue un triunfo sin precedentes en la vida democrática del Perú republicano. Esto fue gracias a que se logró articular un proyecto contrahegemónico desde la sociedad y se afirmó en la Municipalidad de Lima, desde allí se organizó la experiencia indispensable para disputar la administración del Estado, también se construyó una base social popular que permitió este resultado electoral. Experiencia en gestión y en enfrentar situaciones complejas.

La derecha, los que defienden el modelo neoliberal en el gobierno central y en los gobiernos regionales y municipales, los medios de información vinculados, y todos los agentes de este proyecto, saben lo peligroso que es que este escenario se repita. Conocen del valor estratégico que tendría una excelente gestión de la izquierda en Lima metropolitana. Por eso el complot y la revocatoria. Este es el enemigo externo.

El enemigo interno en cambio, es el mismo que amenazó la IU de Barrantes, que se ahogó en ufanos liderazgos de grupo y controvertidos cuajos ideológicos discrepantes.
La unidad debe estar por delante, empezando por los amigos de la Municipalidad de Lima que deben cuanto antes concentrar y organizar a las diversas fuerzas sociales y políticas para ganar la batalla por Lima, que es decisiva.

CORTESIA: http://nosotrosperu.org/2012/11/08/lima-de-barrantes-a-villaran/#.UJ4axeS8-ME

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