Vicente Otta Rivera
octubre,
2012
LA
CULTURA DE RESIDUOS O LA POBLACION COMO BASURA DESECHABLE
En
el prólogo a la segunda edición de su libro Ojos imperiales Mary Louise Pratt (p. 15. FCE. 2010),
dice: “El pensamiento imperial sigue renovándose y mutando con gran capacidad
de recuperación. Hoy los ojos imperiales se posan sobre los espacios “menos
desarrollados” y ven sitios propicios para instalar fábricas en el exterior;
enormes extensiones de tierras donde imponer el cultivo de semillas
genéticamente modificadas en plantaciones de monocultivo; basurales para
amontonar desechos tóxicos. El guión se repite sin que nadie lo corrija […]”. Y
cita la famosa declaración que hizo en 1991 Lawrence Summers, en su condición
de Vicepresidente del Banco Mundial, recomendando “mas migración de las
industrias sucias a los LDC (Less developed countries: países menos
desarrollados): siempre creí que los países subpoblados de África están
insuficientemente contaminados…La preocupación por un agente patógeno que
modifica en una proporción de uno en un millón las posibilidades de contraer
cáncer de próstata será, obviamente, mucho mayor en un país donde la gente vive
lo suficiente como para tener cáncer de próstata que en un país donde la
mortalidad de los menores de cinco años es del 200 por mil”. (Lawrence Summers,
memorándum interno, Banco Mundial, 12 de diciembre de 1991).
Lo
registrado en estos párrafos no son meras frases, el video sobre Los
piratas de Somalia (http://archive.org/details/Piratas_968) presentado en el número anterior
de esta revista, es un testimonio desgarrador y brutal de esta política. Un
pálido ejemplo de los existentes en el mundo.
Con
referencia pretendemos afirmar que el modelo neoliberal implica de manera consciente
y explícita la condena de millones de seres humanos a la miseria,
degradación y muerte. En otras palabras, la exclusión radical de regiones y
amplios segmentos de la población mundial es parte del modelo vigente,
consustancial a su funcionamiento. Sin freno desde que se acepta la hegemonía
del mercado sobre el estado. “Países inviables”, “estados fallidos”, en el
lenguaje de la tecnocracia transnacional.
EL
CORAZON DE LAS TIENIEBLAS Y EL LIBRO AZUL
La
novela de Josep Conrad adquiere mayor celebridad y actualidad con la película
Apocalipsis Now, cuando F. Ford Coppola, hace del Coronel Kurtz el personaje
central de la película y eje sobre el cual gira el alucinante viaje tras su
búsqueda. Todos los horrores de la conquista y colonización se presentan
de manera descarnada y echan por la borda el aparente afán civilizatorio o
humanizador de las conquistas coloniales y lo presenta en su auténtica
naturaleza: empresa predatoria, genocida y codiciosa.
Esta
historia que Conrad publica a fines del siglo XIX en la Inglaterra Victoriana
tiene su emulo latinoamericano, peruano-colombiano para ser precisos, en la
trayectoria del “Barón” del caucho Julio C. Arana que ha sido actualizado con
la reciente publicación, en el Perú, del Libro azul que el cónsul británico Roger Casement
redactara como informe en 1908-1909. Los inenarrables hechos de brutalidad y
genocidio contra las poblaciones amazónicas son tan dantescos e inhumanos que
ni la complicidad de los gobiernos peruano y colombiano, el silencio de la gran
prensa pudieron callarlo cuando el gobierno británico asumió su investigación y
denuncia.
Esta
mención histórica tiene como finalidad presentar el hilo que da continuidad a
una madeja que, hoy como ayer, caracteriza el contenido esencial de la política
colonialista ahora en su versión neoliberal. Esta no ha cambiado de manera
sustantiva en los albores del siglo XXI, de importantes conquistas jurídicas y
científicas, pero contradictoriamente, de retrocesos éticos y sociales bajo el
imperio del neoliberalismo triunfante en el mundo actual.
LA
POBREZA Y LA MISERIA COMO HECHOS NORMALES E INEVITABLES
La
inclusión social, entendida como redistribución efectiva y significativa de los
excedentes de la producción capitalista a través del salario, la seguridad
social o las políticas públicas, ha sido una excepción en los más de 200 años
de este sistema de producción, no la regla ni la normalidad.
El
interregno entre finales de la segunda guerra mundial y el término de la década
de los 70 del siglo veinte, testimonia el periodo excepcional de capitalismo
con inclusión social. La expansión y bonanza del capitalismo industrial y la
alianza entre el empresariado de los países de alta industrialización con la
socialdemocracia y partidos comunistas europeos, que canjearon el programa
máximo de la transformación revolucionaria por el programa mínimo de las
reivindicaciones inmediatas, fueron las condiciones que facilitaron la
emergencia y consolidación de los estados de bienestar social en Europa, y la
ampliación de la vida confortable a los trabajadores en el caso norteamericano.
La presencia del campo socialista, como referente social alternativo,
contribuyó también a la formación de este periodo de inclusión social.
Todo
esto se cancela con la agresiva presencia del neoliberalismo con Pinochet,
Margaret Tatcher y Ronald Reagan a inicios de los ochenta. Proyectos que son
validados y universalizados desde el denominado Consenso de Washington de 1990.
Uno de sus características más relevantes es la aceptación de que el desarrollo
y el funcionamiento de los países y las políticas económicas incluyen como
parte del “modelo” económico, la existencia de la pobreza. No se trata, como en
tiempos pretéritos, de los grandes metarelatos sociales, que la búsqueda de la
igualdad social era indesligable del progreso humano, presente como aspiración
tanto en la utopía socialista como en la democrática liberal. Este horizonte
societal, en la hora actual pareciera estar cancelado y, de manera clara y
explícita en el modelo neoliberal que nos domina.
Pero,
¿tiene que ser así también en los proyectos progresistas, nacionalistas y
socialistas? Creemos que desde las trincheras justicieras y libertarias la
búsqueda de la igualdad social y la libertad, son irrenunciables. Nos oponemos
categóricamente a aceptar que la pobreza y la exclusión social de millones de
seres humanos sean parte “normal” de modelos y políticas, tal como hoy
prescriben el Banco Mundial y el FMI, y que ministros de economía como
Luís Castilla, con la aceptación del Presidente de la República, implementan en
nuestro país.
A
inicios de los 90 cuando el fujimorismo, en complicidad con el violentismo
senderista, culmina la derrota al movimiento popular, hace de
nuestro país un modelo de aplicación de políticas neoliberales. En los
últimos gobiernos que aplican estas políticas, la inclusión social no es
sino una coartada para permitir la concentración de la riqueza entre los que
más tienen y el despojo y abandono de la gran mayoría de la sociedad, que debe
conformarse con el “goteo “del modelo vigente o la inanición.
La
verdadera inclusión social está implicada en el carácter del estado, si éste
asume de manera plena la representación de la nación, para nuestro caso
plurinacionalmente, todos los peruanos estaríamos, incluidos; por tanto, algunos
segmentos que no tuviesen la protección social del estado, serían los
necesitados de la inclusión social. Pero en nuestro caso la exclusión social es
estructural, política y ciudadana. En un estado criollo-monocultural que
excluye a los pueblos y culturas andinos y amazónicos, la real inclusión social
pasa entonces por organizar un Estado Plurinacional o Pluricultural, sobre esta
base las políticas públicas de inclusión, contingentes y coyunturales tendrían
razón de ser y corregirían las insuficiencias de las políticas públicas sobre
algunos segmentos de la sociedad.
La
reafirmación del programa de la Gran Transformación por las fuerzas que
organizamos Gana Perú con Ciudadanos por el Cambio y los sectores consecuentes
del nacionalismo tiene este objetivo. Forjar un Frente Amplio, plural y
poderoso para producir la modificación de la correlación de fuerzas sociales y
políticas del país y conquistar un gobierno que rompa con la dictadura del
neoliberalismo vía el Ministerio de Economía Finanzas y el Banco Central de
Reserva. Una fuerza político-social que llegue al gobierno para gobernar con su
programa popular-progresista producirá la integración social-nacional y la
verdadera inclusión social

No hay comentarios:
Publicar un comentario