jueves, 8 de noviembre de 2012

INCLUSION SOCIAL Y NEOLIBERALISMO



Vicente Otta Rivera

octubre, 2012
LA CULTURA DE RESIDUOS O LA POBLACION COMO BASURA DESECHABLE
En el prólogo a la segunda edición de su libro Ojos imperiales Mary Louise Pratt (p. 15. FCE. 2010), dice: “El pensamiento imperial sigue renovándose y mutando con gran capacidad de recuperación. Hoy los ojos imperiales se posan sobre los espacios “menos desarrollados” y ven sitios propicios para instalar fábricas en el exterior; enormes extensiones de tierras donde imponer el cultivo de semillas genéticamente modificadas en plantaciones de monocultivo; basurales para amontonar desechos tóxicos. El guión se repite sin que nadie lo corrija […]”. Y cita la famosa declaración que hizo en 1991 Lawrence Summers, en su condición de Vicepresidente del Banco Mundial, recomendando “mas migración de las industrias sucias a los LDC (Less developed countries: países menos desarrollados): siempre creí que los países subpoblados de África están insuficientemente contaminados…La preocupación por un agente patógeno que modifica en una proporción de uno en un millón las posibilidades de contraer cáncer de próstata será, obviamente, mucho mayor en un país donde la gente vive lo suficiente como para tener cáncer de próstata que en un país donde la mortalidad de los menores de cinco años es del 200 por mil”. (Lawrence Summers, memorándum interno, Banco Mundial, 12 de diciembre de 1991).
Lo registrado en estos párrafos no son meras frases,  el video sobre Los piratas de Somalia (http://archive.org/details/Piratas_968) presentado en el número  anterior de esta revista, es un testimonio desgarrador y brutal de esta política. Un pálido ejemplo de los existentes en el mundo.
Con referencia pretendemos afirmar que el modelo neoliberal implica de manera consciente y explícita  la condena de millones de seres humanos a la miseria, degradación y muerte. En otras palabras, la exclusión radical de regiones y amplios segmentos de la población mundial es parte del modelo vigente, consustancial a su funcionamiento. Sin freno desde que se acepta la hegemonía del mercado sobre el estado. “Países inviables”, “estados fallidos”, en el lenguaje de la tecnocracia transnacional.

EL CORAZON DE LAS TIENIEBLAS Y EL LIBRO AZUL
La novela de Josep Conrad adquiere mayor celebridad y actualidad con la película Apocalipsis Now, cuando F. Ford Coppola, hace del Coronel Kurtz el personaje central de la película y eje sobre el cual gira el alucinante viaje tras su búsqueda.  Todos los horrores de la conquista y colonización se presentan de manera descarnada y echan por la borda el aparente afán civilizatorio o humanizador de las conquistas coloniales y lo presenta en su auténtica naturaleza: empresa predatoria, genocida y codiciosa.
Esta historia que Conrad publica a fines del siglo XIX en la Inglaterra Victoriana tiene su emulo latinoamericano, peruano-colombiano para ser precisos, en la trayectoria del “Barón” del caucho Julio C. Arana que ha sido actualizado con la reciente publicación, en el Perú, del Libro azul que el cónsul británico Roger Casement redactara como informe en 1908-1909. Los inenarrables hechos de brutalidad y genocidio contra las poblaciones amazónicas son tan dantescos e inhumanos que ni la complicidad de los gobiernos peruano y colombiano, el silencio de la gran prensa pudieron callarlo cuando el gobierno británico asumió su investigación y denuncia.
Esta mención histórica tiene como finalidad presentar el hilo que da continuidad a una madeja que, hoy como ayer, caracteriza el contenido esencial de la política colonialista ahora en su versión neoliberal. Esta no ha cambiado de manera sustantiva en los albores del siglo XXI, de importantes conquistas jurídicas y científicas, pero contradictoriamente, de retrocesos éticos y sociales bajo el imperio del neoliberalismo triunfante en el mundo actual.
LA POBREZA Y LA MISERIA COMO HECHOS NORMALES E INEVITABLES
La inclusión social, entendida como redistribución efectiva y significativa de los excedentes de la producción capitalista a través del salario, la seguridad social o las políticas públicas, ha sido una excepción en los más de 200 años de este sistema de producción, no la regla ni la normalidad.
El interregno entre finales de la segunda guerra mundial y el término de la década de los 70 del siglo veinte, testimonia el periodo excepcional de capitalismo con inclusión social. La expansión y bonanza del capitalismo industrial y la alianza entre el empresariado de los países de alta industrialización con la socialdemocracia y partidos comunistas europeos, que canjearon el programa máximo de la transformación revolucionaria por el programa mínimo de las reivindicaciones inmediatas, fueron las condiciones que facilitaron la emergencia y consolidación de los estados de bienestar social en Europa, y la ampliación de la vida confortable a los trabajadores en el caso norteamericano. La presencia del campo socialista, como referente social alternativo, contribuyó también a la formación de este periodo de inclusión social.
Todo esto se cancela con la agresiva presencia del neoliberalismo con Pinochet, Margaret Tatcher y Ronald Reagan a inicios de los ochenta. Proyectos que son validados y universalizados desde el denominado Consenso de Washington de 1990. Uno de sus características más relevantes es la aceptación de que el desarrollo y el funcionamiento de los países y las políticas económicas incluyen como parte del “modelo” económico, la existencia de la pobreza. No se trata, como en tiempos pretéritos, de los grandes metarelatos sociales, que la búsqueda de la igualdad social era indesligable del progreso humano, presente como aspiración tanto en la utopía socialista como en la democrática liberal. Este horizonte societal, en la hora actual pareciera estar cancelado y, de manera clara y explícita en el modelo neoliberal que nos domina.
Pero, ¿tiene que ser así también en los proyectos progresistas, nacionalistas  y socialistas? Creemos que desde las trincheras justicieras y libertarias la búsqueda de la igualdad social y la libertad, son irrenunciables. Nos oponemos categóricamente a aceptar que la pobreza y la exclusión social de millones de seres humanos sean parte “normal” de modelos y políticas, tal como hoy prescriben el Banco Mundial y el FMI, y que ministros de economía  como Luís Castilla, con la aceptación del Presidente de la República, implementan en nuestro país.
A inicios de los 90 cuando el fujimorismo, en complicidad con el violentismo senderista, culmina la  derrota al movimiento popular,  hace de nuestro país un modelo de aplicación de políticas neoliberales.  En los últimos gobiernos que aplican estas políticas,  la inclusión social no es sino una coartada para permitir la concentración de la riqueza entre los que más tienen y el despojo y abandono de la gran mayoría de la sociedad, que debe conformarse con el “goteo “del modelo vigente o la inanición.
La verdadera inclusión social está implicada en el carácter del estado, si éste asume de manera plena la representación de la nación, para nuestro caso plurinacionalmente, todos los peruanos estaríamos, incluidos; por tanto, algunos segmentos que no tuviesen la protección social del estado, serían los necesitados de la inclusión social. Pero en nuestro caso la exclusión social es estructural, política y ciudadana. En un estado criollo-monocultural que excluye a los pueblos y culturas andinos y amazónicos, la real inclusión social pasa entonces por organizar un Estado Plurinacional o Pluricultural, sobre esta base las políticas públicas de inclusión, contingentes y coyunturales tendrían razón de ser y corregirían las insuficiencias de las políticas públicas sobre algunos segmentos de la sociedad.
La reafirmación del programa de la Gran Transformación por las fuerzas que organizamos Gana Perú con Ciudadanos por el Cambio y los sectores consecuentes del nacionalismo tiene este objetivo. Forjar un Frente Amplio, plural y poderoso para producir la modificación de la correlación de fuerzas sociales y políticas del país y conquistar un gobierno que rompa con la dictadura del neoliberalismo vía el Ministerio de Economía Finanzas y el Banco Central de Reserva. Una fuerza político-social que llegue al gobierno para gobernar con su programa popular-progresista producirá la integración social-nacional y la verdadera inclusión social


No hay comentarios:

Publicar un comentario