sábado, 10 de noviembre de 2012

GANAR LA BATALLA POR LIMA ES DEFENDER LA INSTITUCIONALIDAD DEMOCRATICA


noviembre, 2012

La revista Nosotros-Ñuqanchik rechaza de modo tajante la revocatoria mafiosa que castañedistas, fujimoristas y sectores del Apra, y la derecha cavernaria impulsan contra la actual gestión municipal de Lima Metropolitana. Formar el Frente Amplio por la Institucionalidad Democrática es la tarea urgente e inmediata.
Nos solidarizamos con el Congresista Javier Diez Canseco y el renunciante embajador Nicolás Lynch, quienes vienen siendo objeto de una campaña de mentiras y calumnias. El liberalismo mercantilista quiere silenciar a los dirigentes políticos que luchan por un Perú soberano y de justicia social, que se oponen a su deseo de repartirse el país entre cuatro señorones y las transnacionales. ¡No pasarán!
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El Jurado Nacional de Elecciones  JNE, ha tomado la extraña y sospechosa decisión de realizar el acto electoral revocatorio de la actual gestión municipal de Lima, solamente en Lima, el 17 de marzo del próximo año. Semanas antes había presionado a la RENIEC para que rectifique la decisión de no admitir el recuento de un lote de firmas presentado por los revocadores en fecha que consideraron extemporánea.
Los violentos sucesos de la Parada, del día jueves 25 de octubre, se producen en simultáneo con la aprobación de la revocatoria por parte del JNE, días antes. Cuando los desmanes parecían haber logrado paralizar el traslado de los comerciantes al nuevo mercado de Santa Anita, el sábado 27 la policía nacional y el Municipio de Lima lograron imponer el principio de autoridad y desalojaron a las bandas de delincuentes y matones, que comerciantes mafiosos, revocadores castañedistas y fujimoristas habían contratado para truncar el traslado.

Pareciera que la pugna se da en torno a orden, formalidad y legalidad que serían los principios que la actual gestión de Susana Villarán pretende aplicar, versus desorden, informalidad e ilegalidad que comerciantes inescrupulosos y bandas organizadas en torno a diversas formas de criminalidad, han hecho de la Parada su gheto particular. Sin duda que esto existe y es la forma en que se presenta una confrontación que articula estos intereses mafiosos con intereses económicos y políticos de alcance no solo metropolitano, sino también nacionales y extranjeros.

Acelerar la campaña para traerse abajo la actual gestión municipal tiene el propósito de matar en el “huevo” una opción democrática, popular y progresista que se viene gestando con una gestión que gana en eficacia y aceptación ciudadana. Logro que se convierte en activo político que converge en un proceso de reagrupamiento de fuerzas progresistas y de izquierda con miras a producir modificaciones en la actual correlación de fuerzas político-sociales, que las fuerzas conservadoras han logrado retomar a favor suyo con la neutralización y copamiento del gobierno de Ollanta Humala.

La agenda de la Gran Transformación está pendiente con la defección de Ollanta, y amplios sectores sociales, particularmente provincianos y los movimientos ambientalistas y los pueblos indígenas, siguen bregando por él. Son estas expectativas y las fuerzas que se movilizan tras ellos las que el Frente Amplio busca amalgamar en un proyecto de cambio efectivo. Es en esta orientación que transita el reagrupamiento social popular y nacional.
El carácter especialmente retardatario del bloque dominante, re articulados por el fujimontesinismo y consagrados en la Constitución espuria y neoliberal del 93, es lo que direcciona la campaña para revocar a Susana Villarán y derrotar en su fase inicial la alternativa que empieza a desarrollarse con la convergencia de las fuerzas progresistas.

Detener esta ofensiva mafiosa y reaccionaria tiene que darse no solamente en la defensa y afirmación de la legalidad democrática, sino principalmente en el campo de la movilización social popular. Este terreno fundamental de la lucha política es lo que está rezagado, cuando no ausente, en la conducción política de la actual gestión municipal y también, débil en el proceso de la convergencia que diferentes colectivos y partidos progresistas viene impulsando.

Constituyamos el Frente Amplio por la Institucionalidad Democrática Como en la emblemática canción de Víctor Jara, “Para hacer una muralla,  juntemos todas las manos, todas”. Todas las fuerzas comprometidas con la democracia: Acción Popular, Perú Posible, sectores de Apra y el nacionalismo, Fuerza Ciudadana, Tierra y Libertad MNI-MAS, Patria Libre, y las organizaciones sociales, gremiales y culturales, que rechazan la revocatoria mafiosa y reaccionaria.

La maniobra antidemocrática y mafiosa que anida tras la aprobación de la revocatoria, expresada abiertamente en la fecha corta para su realización electoral, puede transformarse en una salida victoriosa que afirme la acumulación de fuerzas político-sociales progresistas si se les derrota el 17 de marzo. Resultado que es posible alcanzar si la estrategia de lucha de las fuerzas democráticas trasciende el campo de la legalidad electoral y despierta y moviliza a los ciudadanos y organizaciones sociales en las casas, los barrios, comedores populares, asociaciones culturales, clubs provincianos. La movilización juvenil y las redes sociales son claves en esta jornada en que se carecen de medios de prensa democráticos e independientes.

Esto es, si acudimos a las calles y la movilización social de la inmensa mayoría de peruanos y peruanas que quieren orden, mejoras sociales, ingresos, en otras palabras justicia y dignidad en un país en que hace 20 años se jactan de grandes resultados económicos sin que alcancen a la gente sencilla y trabajadora.

Este es el reto de la hora presente, no es el reto de Susana Villarán y su gestión municipal, es el reto de las fuerzas progresistas que aspiran al cambio en democracia en una sociedad en que persiste fuerte presencia de estilos señoriales, oligárquicos y de extirpadores de idolatrías, que entienden la democracia con la ley del embudo, ancho para ellos y angosto para los otros. Los resultados de consultas electorales se respetan y son válidos cuando se trata de defender sus privilegios, pero son recusables y revocables cuando creen amenazados sus intereses.

Hay que defender la democracia, los derechos y las reivindicaciones populares en las calles, con la movilización abierta, amplia y activa de la mayoría ciudadana. No basta ampararse en las instituciones del sistema electoral que son fácilmente  manipulables y mercantilizables. No olvidemos que estamos en una sociedad de cultura democrática precaria, de pobre institucionalidad. La corrección de esta democracia imperfecta se produce con la vigilancia ciudadana, con la presión de las organizaciones sociales e instituciones de la sociedad civil.

La presencia activa y militante de las organizaciones sociales populares es la mejor garantía para defender procesos de cambio realmente democráticos, su movilización y protagonismo es condición fundamental para el cambio social

CORTESIA:  http://nosotrosperu.org/2012/11/08/ganar-la-batalla-por-lima-es-defender-la-institucionalidad-democratica/#.UJ4UpOS8-ME

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