miércoles, 8 de junio de 2011

NO DORMIRÁ LA “DERECHA BRUTA Y ACHORADA”

La Columna del Director: Juan Carlos Tafur

Si alguien esperaba que no hubiera turbulencias luego de que resultase elegido, por primera vez en la historia del Perú, un movimiento de izquierda –de centroizquierda sería más exacto-, estaba más cerca del delirio que de la realidad.

Las propias reacciones de algunos de los derrotados revelan que la guerra contra Humala continuará. A nivel de medios de comunicación, de políticos, de ciertas cúpulas empresariales reaccionarias (que felizmente son una minoría en medio de una comunidad inversora más moderna y tolerante), etc.

El fujimorismo no está en este grupete. Keiko Fujimori ha vuelto a mostrar entereza en situaciones adversas. Han sido los círculos aupados a último momento y el ala dura que no supo ser contenida los que destrozaron su afán de reivindicación. El desafuero post derrota de Rafael Rey, en cambio, sí es representativo del sector que mencionamos y adelanta cuál será el derrotero a seguir en los próximos cinco años, pero, hay que subrayarlo, esa no es la agenda fujimorista declarada.

Si la gobernabilidad corre algún peligro en adelante, el mismo no va a provenir tan solo de parte de las fuerzas radicales albergadas bajo el manto de Humala, ni de la supuesta injerencia del chavismo regional. No, va a venir de la derecha “bruta y achorada” que ha disfrutado a panza llena estos años de mercantilismo puro que Alan García les ha regalado y que se resistirá a aceptar que ya no se podrá pasear por la alfombra roja de Palacio de Gobierno.

Ollanta Humala, sin duda, tendrá que dar señales clarísimas -subrayando con mayor énfasis lo que ya había hecho en la campaña- que el suyo será un gobierno respetuoso de los cánones principales por los que el país ha transcurrido. En esa medida se esperan anuncios ministeriales rápidos que tranquilicen a los inversionistas. Pero nadie le puede negar a su agrupación que ejecute el cambio ofrecido hasta en su plan de gobierno más moderado.

Nuestro país no va a ser el mismo. No lo iba a ser tampoco si ganaba Keiko Fujimori, quien ha perdido la elección justamente por dejarse cooptar por esa derecha que hoy se permite el lujo de exigirle a Humala que anuncie nombres de ministros que cuenten con su anuencia (¿quién le ha dicho, por ejemplo, al actual presidente de la Confiep que él es el llamado a decidir quiénes califican y quiénes no para ciertos cargos?).

El presidente electo ha anunciado un gobierno de concertación. Saludamos esa vocación, pero debería quedar claro que hay sectores con los que ello será imposible e indeseable. Ello se deduce de la reacción de sus propios portaestandartes, quienes seguramente tratarán en un comienzo de acomodarse con el poder, como suelen hacer siempre, pero que estarán prestos, a la primera ocasión que se les presente, a desenvainar la espada para lograr su propósito de que el gobierno elegido fracase. Frente a ellos, la mayor distancia posible es lo más aconsejable.

Cortesia: del Diario 16

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