lunes, 27 de junio de 2011

"En la encrucijada"


Aurelio Pastor:

Pese a que durante las últimas 3 semanas Ollanta Humala ha intentado ratificar con sus expresiones que él es el hombre que vimos durante la segunda vuelta y que su gobierno responderá a ese perfil, para tener una idea más clara de lo que podría ocurrir a partir del cambio de mando será necesario analizar también el comportamiento de los principales actores políticos que lo acompañarán en su gestión. Sobre todo porque el electo presidente ha tenido 2 discursos diametralmente opuestos durante la campaña y producto de ello han sido también 2 los entornos que ha generado en el último tramo de su camino a Palacio.

En la primera vuelta todavía tuvimos gran parte del Ollanta de siempre, desafiante ante el sistema y con propuestas radicales que amenazaban la estabilidad y el crecimiento nacional, así como la seguridad jurídica. Producto de ello salieron elegidos los 47 congresistas de su lista. No serán todos extremistas, pero nadie puede negar que la mayoría responde a ese perfil. Estos parlamentarios además sintonizan con un electorado como el que hemos visto esta semana enfrentando a la autoridad en Puno, Huancayo y Huancavelica, y hasta en Lima, a través de Aduviri. Ésa es la verdadera base del humalismo.
El otro grupo es el moderado, que se sumó en la segunda vuelta. La mayoría tiene un perfil acorde al modelo económico que venimos desarrollando y podría estructurar un gobierno adecuado a nuestras necesidades. Es con este equipo con el que Humala se ha mostrado más cercano las últimas semanas, y presumo que es con el que quisiera gobernar.

El problema es que tienen posiciones demasiado encontradas y dificulto que existan muchos puntos de consenso, de manera que Humala tendrá que escoger entre ambos con cuál se queda. Si decide por la moderación, el sur arderá y veremos cómo se comporta su propia bancada. Si se va con los radicales, todo el esfuerzo de los últimos años se perderá, dejaremos de crecer, de ser competitivos y de vencer a la pobreza, y nuestra democracia representativa, con instituciones autónomas y contrapesos, peligrará.

Si decide por la moderación, lo acompañaremos quienes no votamos por él. Si lo hace por la radicalidad, lo confrontaremos política y mediáticamente.

De todas formas, el escenario se presenta complejo y difícil para él y para todos nosotros. Los días que vienen deben servir para analizar todos los escenarios posibles y diseñar estrategias de respuesta.

Cortesia: Diario el Correo

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