En términos personales, salvo dos o tres a quienes no conocemos a cabalidad, se puede decir que el gabinete ministerial armado por Ollanta Humala reúne varias condiciones indispensables para la gestión pública: honestidad, probidad, inteligencia y capacidad.¿Cuando ello ocurra vamos a espectar nuevamente el escenario de silencio que sobrevino luego del affaire de Alexis Humala? El Presidente no está para dedicarse a ello. Si alguien como Alan García, quien, en ese sentido, sabe responder, ha necesitado de parachoques ministeriales y congresales para gobernar con relativa tranquilidad, mucho más lo va a necesitar un gobierno novato en estas lides. Va a necesitar voceros y operadores.
Ninguno de los ministros nombrados tiene ese activo en su foja curricular. En su propia bancada, salvo Javier Diez Canseco y algunos más, no abunda la capacidad de enfrentar con éxito una andanada mediática o política.
Son cinco años de gobierno por delante y en esa medida, esperamos que de producirse una crisis, se sabrá aquilatar la necesidad de contar con ministros que no solo hagan gestión administrativa sino que hagan política, en el cabal sentido del término (y eso pasa, por supuesto, porque Toledo, su aliado principal, sepa ubicarse donde le corresponde y rebaje sus afanes protagónicos).
Se sabe que este gobierno no va a tener luna de miel. Existe demasiada carga política en contra como para pensar que gozará de paz duradera. Y cuando sus enemigos decidan asomar la cabeza, Humala volteará a ver su infantería y se dará cuenta que no la tiene. Esperamos que entonces sepa hacer los ajustes que corresponden.
Cortesia del diario 16
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