QUE EL PUEBLO DECIDA: REFERENDUM
POR CONGA
Tiene plena razón el pueblo cajamarquino al desconfiar de la palabra de
las autoridades centrales y del Estudio de Impacto Ambiental-EIA- encargado por
la empresa Newmont-Yanacocha. Reclaman al actual presidente Ollanta Humala, que
en la campaña electoral dijo que estaba de acuerdo con el clamor del pueblo de
que primero es el agua, lo expresó en el mitin de cierre de campaña en su plaza
de armas en las últimas elecciones. El
pueblo asumió que esto era un compromiso y le exigen que cumpla su palabra.
Veinte años de estropicios, engaños, indolencia social y depredación ambiental
hablan por Newmont-Yanacocha, esta historia de hechos y realidades no se puede
borrar con algunas declaraciones de buenas intenciones. Pretender tomar una
decisión a rajatabla, prescindiendo de este telón de fondo es sencillamente absurdo, alejado
del sentido común y de la responsabilidad de gobierno.
El rechazo a la implementación del proyecto minero Conga tiene pues un problema
de confianza, de certificación social. Desconfían de las promesas del ejecutivo
y del EIA, pues la empresa y los técnicos que lo han elaborado no siempre han
garantizado una auténtica certificación técnico-científica. En otras palabras
no creen que lo que se presente como promesas políticas y resultados técnicos
sean verdaderos.
La
aparente división de al sociedad cajamarquina, con la aparición última de un denominado
Movimiento Social por el Desarrollo y la Inversión en Cajamarca, no hace sino ahondar
la complejidad política y social de este proceso de lucha que viene acompañado de violencia, represión y desgaste
la población. Lucha que no puede alargarse indefinidamente, que está en los
límites para arribar a una solución.
En una situación en que las opciones de Conga va o
Conga no va, han llegado a un punto de ruptura del dialogo y cerrazón,
ensimismados cada uno de los contendientes en su propuesta, es imprescindible
recurrir al instrumento político legal que el actual marco constitucional contempla: el referéndum. En circunstancias
particularmente críticas en que se juegan la vida de miles de cajamarquinos y
el futuro de sus hijos y nietos, deben
ser ellos, los directamente interesados, los que tomen la decisión.
La magnitud de lo que se tiene que
decidir con el Conga no va o el Conga si va, excede largamente los horizontes
de competencias político-sociales de las actuales autoridades regionales y
centrales. En
estos casos solo el pueblo es dueño de su destino y debe decidirlo con su voto
en un Referéndum regional.

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