lunes, 15 de agosto de 2011

Y se hizo la voz

La Columna del Director | 13-08-2011 | Juan Carlos Tafur

Hasta que por fin habló Ollanta Humala. Es una buena noticia. Que no haya dado una conferencia de prensa es lo de menos. Lo importante es que el país perciba su liderazgo, no que lo dé por sentado.

Tiene mucha razón, además, Santiago Pedraglio, quien en su última columna refiere que Humala puede haber querido evitar caer en la agenda menuda de algunos medios, muchos de los cuales –señala el columnista de Perú21- están afanosos por toledizar a Humala, arrinconándolo en lo secundario.

Efectivamente, el entorno del Presidente señala que, más aún en estos primeros días, el desafío de Humala es definir su perfil y aclarar su mensaje, no pasársela respondiendo preguntas subalternas que, sin duda, devendrán en titulares tendenciosos al día siguiente. Humala ha hecho referencia a los temas referidos (los nombramientos de personajes cuestionados, el tema de Antauro, su juramento, etc.), pero dándole él el énfasis y no los reporteros, muchos de los cuales acuden con preguntas teledirigidas a buscar la frase forzadamente controversial.

Nos parece relevante, políticamente hablando, que haya hecho su reaparición en Pisco, símbolo de la ineficacia del gobierno de Alan García, quien hizo poco o nada por reconstruir la zona afectada por el sismo. El intento de marcar una diferencia con su antecesor es evidente. Y ello pasará también por su estrategia de comunicaciones.

El mensaje es claro. Los medios no ponen al Presidente, dijo Humala luego de su triunfo electoral. Pues tampoco ponen la agenda. Ese será el perfil comunicacional los siguientes cinco años. Claro, para Alan García era muy divertido hablar casi a diario con los periodistas palaciegos porque tenía a Luis Nava como agente de control de daños llamando luego a las redacciones a indicar cuál debía ser el guión. Y tenía a la mayoría de medios dispuestos a ello, por el derroche publicitario que los benefició graciosamente, sin control alguno y con ilícita discrecionalidad política.

Contra lo que muchos podían pensar se está trabajando en el gobierno una serie de anuncios importantes, vinculados a los principales problemas que el país percibe como esenciales, tales como seguridad ciudadana, programas sociales, etc. Y se tiene definido que para lograr transmitirlos, el mejor modo de hacerlo es a través de la comunicación directa con la ciudadanía, dejando para casos muy eventuales el devaluado esquema de contacto con la prensa diseñado por su antecesor. Nos parece que va por la senda correcta en ese sentido.

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