
Augusto Álvarez Rodrich
Ajuste de cuentas aprista mellará estabilidad del gobierno.
CAJAMARCA.- El deterioro del pleito dentro del Apra está sacando a relucir antiguas tensiones incubadas y graves denuncias aguantadas en el marco de una vendetta que puede volverse amenaza significativa para la estabilidad del gobierno del presidente Alan García.
Con una mezcla del espíritu de una Madre Teresa de Camino Real con la benevolencia de Padrino de Alfonso Ugarte, Jorge del Castillo ofrece ‘vocación de servicio’ y consecuente disposición de ayuda a quien se lo pida y, mejor aún, si es una empresa urgida de un ‘facilitador’ que le solucione sus problemas.
Pero este cosecretario general del Apra también ha demostrado que, cuando está contra las cuerdas y se siente arrinconado, maneja con destreza el arte de la chaveta, la chaira y la manopla, algo de lo cual ahora son testigos –y ‘víctimas’– algunos compañeros suyos que están recibiendo el mazazo de la venganza del que siente que lo han traicionado o que no han sido fraternos con él en su momento de mayor desesperación.
Lo importante en toda denuncia de corrupción siempre es el fondo de esta. Así, el otro secretario general, Omar Quezada, tiene una responsabilidad al menos política por la venta con trafa del terreno de Cofopri. Pero no deja de ser relevante, para el entendimiento de lo que está pasando en el Apra, la versión de que Del Castillo anda ocupado con el delivery de files con denuncias, algo en lo que es experto conocido y reconocido.
Además, Del Castillo no ha ocultado su malestar con sus compañeros por creer que ellos son motor y motivo de sus problemas, lo cual le ha despertado un súbito interés por la moralización cuya finalidad no sería otra que un ajuste de cuentas dentro del partido. Los misiles del ex premier sí parecen estar funcionando –a diferencia de los de Rafael Rey– y ni el presidente Alan García se ha salvado del fuego cruzado.
Lo cierto es que hoy el Apra es un partido que, como tituló con acierto ayer La República, anda a la deriva, pues tiene dos secretarios generales que, antes del mes de haber sido elegidos en un proceso cuestionado en el que hubo hasta secuestros, se han vuelto un par de patos rengos por el debilitamiento que han sufrido por las acusaciones de corrupción. ¿Será el momento del retorno de Mauricio Mulder a la secretaría general como medida de emergencia para un partido descabezado?
Algo tiene que hacer el Apra en el momento actual para, sin dejar de airear los actos de corrupción que han sido cometidos por los compañeros, y que ellos mismos vienen denunciando, se ponga un poco de orden dentro del principal partido político del país, el cual está dando una impresión lamentable pues proyecta la sensación de ser una cueva de bandidos. Al ritmo que vamos, este pleito se puede convertir en una de las amenazas principales del tramo final del segundo gobierno de Alan García.
Cortesia:Diario la Republica
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