
Mirko Lauer
Cuando estalló en enero pasado el conflicto Google vs el gobierno chino parecía únicamente un tema de censura. Desde entonces ha evolucionado hacia el campo de la cultura política, con el buscador abiertamente ocupando el espacio de la disidencia. Ahora la cosa es el PC chino vs los usos libertarios de la red mundial.
Google no ha aceptado la censura y se ha trasladado a servidores de Hong Kong, desde donde cubre a toda China, ahora ya como enemigo público cibernético N°1. La respuesta del gobierno ha sido dar a las páginas web noticiosas del país un úkase: prescindir de Google en todos los casos. No consultarlo, no promoverlo, no mencionarlo.
Las instrucciones incluyen puntos como “No participe en o cubra informaciones/gacetillas de Google”, “No informe que Google ejerce presión sobre nuestro país”, “No aporte material que ayude a Google a atacar políticas relevantes de nuestro país”, “Las notas sobre el retiro de Google de China deben acudir a material publicado por oficinas relevantes”.
Google acepta formas diversas de censura en una serie de países, y ha sido bloqueado en diversos grados en unas dos docenas de ellos (Cuba y Brasil en la región). La empresa sostiene que la resistencia a censurar en China, y no en Alemania, por ejemplo, se debe a la naturaleza misma de su régimen y a algunas de sus políticas.
Parecía que los buenos negocios habían derribado para siempre los tabiques entre democracias liberales y regímenes dictatoriales. Internet empieza a sugerir que no es tan así: el acceso al diálogo universal es crecientemente visto como un problema por los poderes más ansiosos en el tema de la gobernabilidad.
El motivo declarado de Google para partir es político en su lógica final. Pero cuando sus directivos lo detallan aparece también una argumentación comercial: les resultaba cada vez más difícil hacer negocios en virtud de trabas puestas por el gobierno chino. Baidu, el buscador chino, es un exitoso competidor de Google en ese mercado.
China no está nada sola. Cada vez más gobiernos se están alineando con el reclamo de que Internet sea más regulado, por su enorme influencia en la marcha de la protesta. Aquí en el barrio Hugo Chávez ha hecho ese reclamo, aunque hasta el momento su iniciativa ha sido establecer su propio blog, una suerte de “Clic presidente”.
Google vs China, pues, no parece ser un incidente, sino un momento importante en el desarrollo de un modelo, político y de negocios, mucho más acotado y menos libres de Internet. Pues mientras algunos gobiernos quieren censura, algunas transnacionales quieren que se cobre por volumen de bytes utilizados.
Sáb, 27/03/2010 - 22:51
Cortesia: Diario la Republica
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